Añoro tu voz, tus sonrisas, tu presencia.
Tú que fuíste, que eres esencia para mi alma,
despareciste cual nube al soplar el viento,
dejando un hueco, de soledad impregnado
Te veo en otros rostros,
te oigo en otras risas,
silencio y ruído
de ti me hablan.
Te meces en mis sueños,
donde me acoges o ignoras,
el silencio es día a día,
la auténtica respuesta.
No podrás sin embargo,
anular de mi vida tu parte,
ahí está eternamente
impresionantemente brillante.