Hola amig@s foristas:
Hace años mis reflexiones me llevaron a las ideas que hoy veo reseñadas en el pensamiento de D. José María Fernández-Martos.
La Iglesia, ávida de poder, prefería la cantidad a la calidad, así se fue nutriendo durante años de personas desarraigadas que hicieron del sacerdocio, su huída personal. Muchas veces pensé que los sacerdotes a lo largo de su vida deberían pasar por “controles de calidad” psicológicos, porque no es igual el mundo psicológico de un joven que el de un adulto, y sobre todo porque la castidad impuesta mediante el auto-control, descontrola y desequilibra al personal.
Hay que tener las ideas muy claras y un gran temple para no ser azotados por la “lujuria”, por eso las personas equilibradas mental y emocionalmente, junto con la fe y los ideales vigentes, serán capaces de lograrlo.
Así han salido a la luz los más graves escándalos de la Iglesia, y todos relacionados con lo mismo.
Ya decía S. Pablo en Corintios 7," pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando".
Las propuestas de José María Fernández-Martos ( rector del Colegio Mayor de Comillas) a tener en cuenta en la selección y admisión de candidatos al sacerdocio pasan por asuntos como “no aceptar a quien no encaja con holgura en el mundo civil (raros, de escasos amigos, repetidores impenitentes, metidos en lo suyo, huidores del mundo)” o “no aceptar a nadie con experiencias traumáticas de abusos sexuales y afectivos familiares o similares”, entre otras cuestiones.
En la formación, en opinión de Fernández-Martos, es muy importante “desentrañar a muerte el ‘Veníos conmigo y así os haré pescadores de hombres’ (Mc 1, 17)”, pues “se requiere gente capaz del don total de su vida“.
Pero también es importante, entre otras cosas, “formar y sondear las capacidades de comunicación” y “formar en la libertad” en lo que al celibato se refiere.
En cuanto a la actitud que debe mostrar la Iglesia ante estos abusos, el jesuita es claro: “Establecer lo ocurrido, tomar medidas para que no se repita y asegurar la justicia y la reparación de las heridas“.