Han pasado cinco años
desde aquel fatídico día
en que abandoné la vida
y comencé a morir
cuantas cosas tuve que perder
antes de comprender
que tenía que nacer
para poder vivir.
Hoy, no queda en mí
ni una sola idea
que no sea fiel reflejo
del Tú pensar
nada de mezquindad
ante los demás
mis deseos cedieron
a los anhelos de mi alma
nada quedó que no fuera
destruído y levantado de nuevo
en estos cinco años
excepto, mi cuerpo
y quiero darte las gracias
por comprender ya
lo que querías decir
siglos atrás.
08 Abril 1.995