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| MATARRAÑA |
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Un buen día, di mi mano a mis eternos y exquisitos compañeros, un día de nubes y claros, un día de júbilo, el día preciado en que descubrí un pedazo de mi amado Aragón. El mágico y honesto Matarraña se posó en mis curiosos e investigadores ojos, cual águila perdicera cultiva despacio su vuelo para llegar en sigilo a su presa.
Ni más de mil bellos montes me han hecho dudar de este trocito de bella y noble tierra, que se posó linda entre pinillos y altos puertos, que refriegan sus lomos con otras bellas estancias de nuestra amada tierra, de una España cubierta de capa y espada, de una España cubierta de sangre y de luz.
El mismo río Matarraña y alguna de sus lindas cascadas, me hablaron del néctar derramado en sus claras y sinuosas aguas, del néctar vertido por amor a una causa, la sangre de un humilde pero docto cátaro, que dejó sus vestiduras rasgadas por un desasosiego, por empuñar con valentía la verdad de su voz, la verdad de su cultura, la verdad de su corazón.
Cuan exquisito y limpio lugar el de Valderrobres, cuanta esencia concentrada en castillos y lugares de feudos, que recordaban pasos ligeros de templarios orgullosos, con casta de halcones, con suave y sinuoso deslizar de montañesas culebrillas. Hombres fuertes como robles, hombres dignos de un honor y de un clamor. Reyes, vasallos, y príncipes aclamados por una tierra envuelta en guerra, musulmanes en batalla, reconquista y dulce paz... a veces.
¡Como trasladas a un espíritu hechicero!, ¡cómo desvaneces mi mundo en tu mundo adorado Matarraña!, como chaman induce energía a una concentrada alma en fuego y viento.
Y... envueltas en nubes y cortantes corrientes de los puertos de Beceite, se deslizan enormes y majestuosas las cabras, esas que se asemejan un sin fin a las del Alto Pirineo, pero que se acomodan presumidas y señoras en tan magnífica región. Pica pinos, Martinetes y, bellas y encantadoras Oropéndolas, que con sus cánticos hacen que cualquier joven y bella moza, despierte su interés por un amado, que quizás honrado y tierno poeta, espera su respuesta en un claro pero frió amanecer. En espíritu de oración y recepción de cánticos del universo, estuvimos sentados allí, en la Ermita de la Misericordia, sí, está en Cretas, dulce estancia. Envueltos en sosiego y paz, después de haber pasado el día en posesión de un reloj que no nos dejaba tregua, ¡teníamos tanto que ver! Aquel descanso nos conectó con la voz más profunda de nuestro interior, miles de mensajes acudieron a nuestra recepción, a nuestra abierta y humilde puerta del alma, contacto con todo el mágico lugar, con todo el olor y el calor de todo lo que aquellos días nos había regalado el rico y emblemático entorno.
Un suave y oloroso pan, con migas envueltas en plumón de ángel, nos dio el último día una cálida despedida en el almuerzo, no sin antes haber pasado por las cárceles de la vida, de eso, la región entera bien servida, allí, es donde el viajero adquiere la visión de lucha fría, allí, en la Fresneda, mi mundo conectó con el horror del mencionado cátaro, del templario o, sencillamente, con el del vulgar ladronzuelo que por un bocado de ese esponjoso pan, para llenar su frío y vacío vientre o el de sus hijos, pasó el resto de sus días sin luz, sin aire, sin agua, con las cadenas que le cortaban pies y manos y, por supuesto, sin un mendrugo de pan; me fusioné en su horror, me convertí en un momento en parte de su alma y, ... sufrí.
Pero... cuando ya llegué a mi amada ciudad de la comarca del Bages, Manresa, en la provincia de Barcelona, pudo más la sensación de contacto con la luz de ese Matarraña auténtico, el frío de aquella cárcel, se convirtió en un recuerdo cálido. En el mensaje del alma del reo que me decía: “acuérdate de mi gente y mándales desde tu corazón, ya que yo no puedo, mi más humilde y amorosa bendición. ¡Me acuerdo tanto de ellos desde el cielo!, que sólo espero regresar algún día, para envolverme con las Oropéndolas, y los Pica pinos, no sé si mi cuerpo será igual que el que tuve, pero de lo que estoy seguro, es de que me encontraré con un poeta, y le diré que no se deje perder a esa preciosa dama, que le dará a través de su cuerpo pequeños vástagos, que... serán la grandeza de una tierra de ensueño, de una región envuelta en mágica seda, con sus Gnomos, sus Hadas, sus Ondinas y Elfos.
Desde Valderrobres a la Fresneda, desde Cretas a Calaceite, desde Fuentespalda a la mismísima Teruel.... Desde el Matarraña... al Cielo.
CON MI MÁS PROFUNDO AMOR A TODA LA COMARCA DEL MATARRAÑA, Y A TODOS, TODOS, TODOS SUS HABITANTES.
Mª Teresa Vila Gros Poeta y prosista manresana
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| Modificado el ( Tuesday, 25 de May de 2010 ) |