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Domingo de RamosVolví a verte una vez más antes de Tu Pasión. Parecía un Domingo como los demás y así fue como comenzó el dolor y el rencor que me dio tu Crucifixión. Hoy, aún era pronto para poder evitar lo que horas más tarde imposible seria ya. ¡Detente Maestro! Gritamos a la vez Juan y yo cuando supimos lo que ibas a hacer. Nos miraste sonriendo y continuaste caminando hacia el Arco que separaba mi casa del Calvario. Pusiste el tiempo a funcionar en el Reloj de la vida, de Pascua a Pascua cuentan los minutos y los días. Era un Domingo como los demás antes de comenzar lo que horas más tarde imposible fue evitar. El pueblo te recibió con palmas y poco después no supo defender tu entrada en Jerusalem. Pobre pueblo que vivía esclavo del opresor y no supo defenderte como a su Libertador. Lunes de PascuaEra ya noche cerrada cuando llegó la notícia cruda, despiadada que presagiaba la traición de aquel que tanto amabas. Caos y confusión llegaron por la mañana. Lunes negro que anunciaba una gran desesperanza. A mi casa acudieron amigos y vecinos que a Judas señalaban causante de la hazaña. “Fue después de la Cena”, dijeron que acudimos a orar cuando llegó el infiel y nos pudo engañar. No huiste como era de esperar y te enfrentaste a los demás que llegaban con la órden de poderte encarcelar. Pusieron precio a tu vida. Comprador y Vendedor se dieron cita el mismo día. Treinta siclos de plata pusieron fin a tus días. MartesLas hadas malvadas se citaron este día para decidir en suertes como quitarte la vida. Martes crepuscular en un cielo enrojecido de violentos tizones que anuncian carbones encendidos. Mi pena ya ocupa un sitio en una esquina del monte, montaña pelada que aún no conoce de madero singular. Fariseos y saduceos enemigos en lo común se alían para urdir juntos la Gran Conspiración. La trama ya está montada solo queda el Ejecutor gracia que recayó sobre el Romano opresor. Así comienza el Drama de Tu Crucifixión. Hoy, solo pido perdón por lo que sintió mi corazón.
Miércoles
¡Oh!, Señor, gritaba en mi interior. JuevesJamás pude pensar que la desgracia fuera blanca cuando la sangre mancillaba la inocencia de mi alma. No puedo recordar, sin que el dolor queme la garganta. sonido con aire de queja nace de mis entrañas. He olvidado con mi mente los recuerdos de mi alma más el dolor aún aguanta las torturas infringidas a quien yo tanto amaba. No puedo mirar atrás sin que lo atroz y desmembrado sacuda los pilares que hemos levantado durante estos cinco años. He perdonado, si pero no puedo evitar sufrir cuando el recuerdo de lo que fue el hombre trae para mí todos los años, por Abril. ViernesTodo fue cumplido según lo predicho por quienes siglos atrás anunciaron Tu destino. No viniste como Mesías ni a cumplir las Profecías más éstas se cumplieron cuando entregaste Tu vida. ¿Que fue lo que Tú sabías que te encumbró a los Cielos a la par que resucitabas al tercero y último día? Solo fue esto ¿verdad? que conocías la Ley y como se puede alterar cuando el Amor se expande al entregarse por los demás. Es la Ley de la Reacción que partiendo de una destrucción puede formar y configurar CUERPO DE CRISTIFICACION. ¡Oh, Señor! al fin comprendo lo que durante tanto tiempo iba buscando sin encontrar explicación. SábadoNos levantamos antes del alba esa amanecida eramos solo dos junto con María. Tocan mis manos un cuerpo sin vida sangre seca, carne herida arropamos en blanco lienzo de una mortaja humedecida. La Tradición exigía lo hicieran las mujeres porque lo muerto contamina. Allí Te dejamos tras la losa de piedra que sella la tumba de un viejo hermano. Nada que decir casi sin hablar solo resignación y tristeza compartida. DomingoFue casi sin pensar que mis pasos me llevaron a donde mi recuerdo constante quiso encaminarme. No se cuenta la verdad de lo ocurrido aquel día porque a saberlo solo se llega tras conocer La Desdicha. Más puede quedar como está lo que escrito quedará como una falacia sugerente para esta humanidad. Si quiero testimoniar una gran Realidad que Él volvió de los muertos y resucitado está. Prueba evidente es que me lo encontré de frente cuando caminaba a ciegas por “el campo de la muerte”.
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