Exacto Nuria, pero hay personas que no reparan en las cosas sencillas, quien mucho tiene por lo general carece de ciertos valores interiores, no es normal volcar toda una vida, (irrepetible vida), puesta al servicio de la consecución de elementos materiales, de la riqueza por la riqueza misma...
¿Y la solidaridad? ¿donde quedó estancada? La vida rápida nos ha despojado de las charlas amigables entre vecinos, del interesarnos por el prójimo y del contacto frecuente con seres queridos, familiares, en pro de las obligaciones...Eso sí, el día que los empresarios/patrones/crisis, etc, nos ponen de patitas a la calle, comenzamos a lamentar los irrepetibles momentos que no vivimos y que pudiésemos haber disfrutado mientras hacíamos cálculos y más cálculos.
Hay algo que no va en nuestras sociedades actuales, y que el hombre súper productivo deberá tratar de cambiar para elevarse en esencia. Caso contrario, nos convertiremos en máquinas individualistas...¿o ya lo somos?
Días pasados alguien de mi vecindario convocó a realizar un Via Crucis en el barrio, y fuimos colocando las respectivas estaciones. Comenzamos siendo un pequeño grupo de cuatro personas y al cabo de unos momentos, la gente se fué sumando con gran alegría, con deseos evidentes de querer participar. Así, niños en bicicleta junto a abuelas y madres, perros bonachones, bebés en sus carrozas portados por adultos, jóvenes y no tanto, llegamos a ser más de treinta al final del via crucis. Un ministro dió la eucaristía, y todos quedamos sorprendidos por la convocatoria, en una hora en la cual todo el mundo está en sus tareas.
hay que comenzar, promover reuniones, luego, veremos cómo la sumatoria viene sola, por contagio diría.
Abrazos
Mary-Su