Hola Mary-Su querida:
Lamentable me parece y mucho que el voto sea obligatorio en tu país, eso de por si me parece antidemocrático pues resta libertad de elección y acción y más en los términos que me explicas.
La ilusión no la hemos extraviado, ni la esperanza, creo yo. Decepcionados, sí, mucho.
Lo que sí hemos perdido es la confianza en los políticos y gobernantes, nuestros teóricos representantes, ellos han malogrado su credibilidad.
Se vote a quien se vote el resultado es más de lo mismo, porque lo que realmente les interesa es tenernos a todos adormecidos y alargar lo más posible su privilegiada posición. No se prevé ningún cambio considerable respecto a ellos, sólo entre los de clase social menos afortunada.
Tal vez se redujera algo el número de estos, pero al terminar la legislatura y ser reemplazados por otros ¿pasarían al paro con un cobro limitado en cantidad y tiempo como cualquier otro ciudadano?
¿Se revisaría la esencialidad de todos los poderes y servicios públicos, así como la profesionalidad de su directiva? ¿Se reformaría la administración pública? ¿Habría elasticidad laboral en los puestos de trabajo? No a todos beneficia su rigidez, tendiendo a un acomodamiento en la labor por la seguridad de la plaza. Eso tocando sólo y en parte la administración, el funcionariado.
¿Acaso fomentan el trabajo y al trabajador? No, sólo la especulación y la produción a beneficio de insaciables empresas y empresarios. Se sigue alimentando el tanto tienes tanto vales, no el vales por lo que eres, por lo que haces.
Amiga mía, no veo que el cambio vaya a llegar por el hecho de ir a votar ¿A qué votamos? ¿A quién? Si no lo hacemos estamos manifestando su inoperancia para con nosotros, para con el pueblo. Les estamos diciendo que no nos son representativos ni necesarios, que no les ayudaremos, en definitiva, a alimentar su mentira.
Las transformaciones vienen precisamente por un cambio de actitudes. Si votamos seguimos su juego, el títere de democracia que nos ofrecen.
Toda acción tiene su significado.
Un fuerte abrazo,
Núria