Si, es tiempo de despertar, de pensar, de decidir y de actuar por nosotros mismos, de superar nuestros temores e inseguridades, de hurgar en nuestro interior, independientemente del nivel cultural de cada uno, pues sea cual sea éste, sólo conocer lo que en realidad somos nos ayudará a identificarnos y a reconocernos como lo que somos, partes de un todo.
Como tales hemos de considerar que todo lo que hacemos a otros nos afecta a nosotros mismos, pues todo acto tiene repercusión. Si quemamos los bosques estamos preparando un desierto, si repoblamos un erial, preparamos un vergel. Si preservamos la Naturaleza, ella provee suficientemente para todos, nos regala vida, desde agua y oxígeno a plantas medicinales, pasando por todo un abanico de elementos, y que decir de su belleza. Si la eliminamos estamos sembrando muerte.
Nuestros dirigentes sociales, sean políticos o corporativos pretenden hacernos comulgar con ruedas de molino en aras de un falso progreso. Seamos maduros, que sentido tiene el progreso si no se eleva a la comunidad, si no beneficia a todos.
A veces me pregunto de qué sirve la historia, escrita o no, si no aprendemos de ella. Seguimos con las mismas luchas que cuando el hombre se peleaba por la caza. Parece que sólo interesa la ley del dominio, no la de la equitatividad ¿Es eso lo que queremos?
Un abrazo,
Núria