Hola Mary-Su. Saludos a todos,
Disculpad por no haber contestado antes. A las tareas habituales se han sumado, las hospitalarias, han intervenido a un familiar directo y por poco hay otro más de urgencia, lo que no quita que en no mucho lo operen también. A parte de esto trámites diversos que parecen no terminar nunca. Me faltan horas al día, no llego a todo, aunque me esfuerzo.
Encomiable el ánimo y la labor del joven que mentas, en España cada vez son más las empresas que recogen sus cartones y los destinan adecuadamente, por lo que la figura del cartonero va desapareciendo paulatinamente. Y en distinto ámbito es también elogiable la convocatoria del rabino Bergman. Aquí la gente semeja estar aletargada, parece no haber fuerza de reivindicación y mucho menos efectiva.
Esta semana prácticamente no he seguido las noticias. Me hizo gracia oir en la televisión mientras comíamos, que una empresa de Granada ofrecía a los que estuviesen en el paro, y lo verificaran, lotes de Navidad al precio simbólico de 1 €. Entiendo que es en cierta manera un modo de solidarizarse con ellos.
Me comentaba hace un par de días un 'mendigo': A ver quien se acordará de mi estas Navidades.
Éste hombre fue pastor de ovejas durante muchos años, cuando llegó la edad de jubilarse, descubrió que el dueño del rebaño nunca cotizó por él, al ser demandado por ello se declaró insolvente. Ahora el pastor pasa unas horas al día en la calle, en la acera, delante de la puerta de algún supermercado, donde alguna que otra alma compasiva le da comida, bebida o alguna moneda que otra. Y agradecido está a un agricultor, que le deja vivir en la caseta que tiene en la huerta para guardar los útiles del trabajo, donde no le falta leña para hacer fuego en la chimenea, ni verduras de temporada del huerto.
Mejor está que los que se mueren de hambre en distintos países a los que llamamos tercermundistas, pero mucho peor que la mayoría de sus compatriotas, algunos de los cuales (no digo que todos) acallan sus conciencias apadrinando niños o haciendo algunos donativos en distintas entidades presuntamente solidarias, con el dinero que no les es imprescindible. Desde luego es preferible esto a nada, pero creo que eso no soluciona el problema del hambre, pues las raíces son otras y estas no se tocan.
Así como en la crisis actual, culpamos al poder de todo, cuando todos nosotros tenemos también una parte importante de responsabilidad dada nuestra falta de compromiso, de apoyo con los demás 'Mientras a mi no me toque, los demás ya se espabilarán'. Sólo que cada vez son más los que se han de apañar como pueden.
Cuando los gobernantes, políticos y personal de este status, vayan dándose cuenta de que sus ingresos también corren peligro, ya que si no hay trabajo para el pueblo, difícilmente éste puede aportar el capital necesario para cubrir sus sueldos, ni a base de impuestos, ni de multas, ni de lo que se les pueda ocurrir ,ni aún sacándose leyes nuevas del bolsillo, pues como dicen en mi tierra: 'Donde no hay, no mana'. Tal vez entonces despierten y empiecen a aunar verdaderos esfuerzos para superar la situación, en lugar de criticarse unos a otros, y pavonearse de sus proyectos para el pueblo, los cuales nadie conoce.
Mientras, vamos a seguir animando a todos a formar parte de estas personas del grupo de los solidarios más o menos anónimos.
Granito a granito se hacen montañas.
Un fuerte abrazo,
Núria