Gracias queridas, que gusto teneros como amigas y feliz de que me tangáis como tal.
María, por mi puedes explayarte así tantas veces como quieras jejeje. Es estupendo lo que nos transmites.
Se que no todas las amistades son sinceras, que hay quien se mueve por intereses del tipo que sea, se que otras pueden quedar en el camino por falta de comprensión o por inconsciencia ¿quién no ha caído en ello alguna vez tanto de receptor como de emisor?
Pero siempre hay la amistad que nunca muere, aquella que pese al transcurrir del tiempo, la distancia, la presencia próxima o lejana, continua o no, vive en nuestro corazón. Aquella quien a pesar de las diferencias puede contar siempre con nosotros, sobre todo cuando más nos necesite, si nos lo hace saber, que no somos adivinos, aunque a veces intuyamos algo. Creo que de esto vosotras también sabéis mucho.
El contacto, el cariño y la proximidad, aumenta, reaviva y ratifica la amistad, así como todo lo que se cuida y trata con afecto mejora sus frutos.
Y a estas alturas, aún conociendo las contrariedades que en ocasiones causan algunas, apuesto fuertemente por ella, este hermoso lazo que nos une ante Dios y ante los hombres, muestra de real fraternidad, camino de comprensión y entrega, de fe, de esperanza y caridad.

Núria