Comparto contigo, Mary-Su, el sentir de salvaguardar y rescatar esos valores humanos, espirituales y místicos que se atribuyen a los caballeros del Temple.
Virtudes que, por otro lado, probablemente hayan sido enaltecidas en extremo y que sea, ya por carencia de datos históricos suficientes o por ese secretismo del que hicieron gala los templarios, que se haya mitificado en exceso su enigmática vida pública, haciendo correr ríos de tinta con hazañas o gestas que, tal vez, sean más producto de la imaginería popular y de las leyendas que se propalaron a su alrededor, que lo que hicieran en realidad.
Los Templarios fueron eminentemente religiosos católicos, que juraban lealtad a Dios y a su Iglesia, representada por el papado, empeñando en ello su palabra y por ende su vida.
¿Algo hace suponer o demuestra que hubieran sido magos, cómo alguien dice por ahí, hermetistas, alquimistas o seguidores de cultos arcanos, pese a estar etiquetados con todo ello, más aún, tildados de adoradores de cabezas y de sincretistas?
Lo que sí se ha de enfatizar es que actualmente no existe la Orden del Temple y que ésta no es reconocida como tal por el Vaticano. Fue abolida definitivamente en 1312.
Cabe decir que para adquirir nobleza, tener rectitud moral, servir a los demás y crecer espiritualmente, sea cual sea el camino, el ser humano tiene la obligación de buscarlo con ahínco y encontrarlo. Tanto da si se emula a los Templarios o se elige una religión, escuela o doctrina, exceptuando las sectas, si con ello se logra alcanzar la senda correcta, y eso es intemporal, quiero decir, que esa humana y divina inquietud interior se daba por igual en el medioevo, que a día de hoy.
Actualmente, y es mi opinión, el neotemplarismo, en general, está más por las cuestiones de protocolos trasnochados de uniformidades, brevets, juramentos, espadas, medallas y lucir manto, que por el misticismo, la introspección, la humildad y la elevación espiritual; y eso está más próximo a la fatuosidad que a la caridad, aunque puedo creer que haya algunas órdenes muy bienintencionadas.
Aquí lo dejo, saludos.
Josep