Querid@s amigos:
Ahora que ya conozco por vosotros las razones catalanas para no devolver las obras, me he ido a buscar las razones aragonesas y así poder entender algo más de éste litigio. Al menos podremos tener opiniones libres y neutrales.
Explica la diócesis de Barbastro que de la propia documentación presentada por Lérida se desprende con claridad que el traslado de las piezas artísticas de las parroquias al museo no tenía otros fines que evitar su deterioro y disponer de un instrumento didáctico para la formación de los seminaristas, por lo que no se modificaba la titularidad de las mismas.
El propio obispo de Lérida reconoció en la Congregación para los Obispos el 7 de octubre de 1998 que las piezas están en el Museo Diocesano a título de depósito, como reproduce también el decreto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica.
No se dan los requisitos legales para compraventa.
Los documentos aportados por Lérida, a juicio de la diócesis Barbastro-Monzón, en ningún caso prueban que las piezas fueron objeto de compraventa, permuta o donación,
ya que no se observaron los necesarios requisitos legales, por lo que no se han aportado nuevos argumentos que debiliten o nieguen el acuerdo al que, en su día, llegó la extinta comisión ejecutora en la que había representantes de ambas partes.
Lérida defiende que el obispo Messeguer adquiría en muchas ocasiones para el museo objetos que se encontraban arrinconados o en desuso. Y añade que en el siglo XIX e inicios del XX las piezas románicas y góticas no eran valoradas, de ahí que muchas de ellas se encontraran abandonadas y arrinconadas en mal estado o consideradas carentes de valor.
En fin, seguramente pasará como con los archivos históricos guardados en Salamanca, y un dato curioso, el 17 de febrero de 2006, el ayuntamiento de Salamanca adoptó la decisión de cambiar el nombre de la calle donde se encuentra el Archivo, pasando de calle de Gibraltar a calle de El Expolio....
La verdad que no puedo evitar reirme, jejejeje

Un abrazo
María