Amigos, os paso un correo que acabo de recibir y que creo, es bastante interesante para
reflexionar.
Me comenta que está sacado del blog de un párroco de Madrid.
¿No os parece que este cura tiene razon?
Lo que molesta no es el niño Jesús
big-es-big-es-tapizjesus
En pocos días una catarata de noticias similares. Una sentencia para que se retiren los crucifijos en un colegio de Valladolid. Un colegio que hace una votación a ver si se celebra la Navidad o no. En Sevilla un policía nacional que pide que se retiren unos calendarios con imágenes religiosas porque le ofenden. En la fiscalía general del estado se ha mandado retirar
un belén colocado en la entrada porque va contra la laicidad del estado.
Y yo me pregunto… Aunque no seas creyente… ¿tanto molesta un niño Jesús?
Y lo malo no es que me lo pregunte, sino que me respondo. Y sí. Molesta el niño. Y molesta lo religioso. Y molesta especialmente la iglesia católica. Y un servidor se atreve a hacer sus conjeturas….
1. A lo mejor lo que molesta es tener que reconocer que los pobres siguen yendo a comer a Caritas y a pedir a las parroquias. Ninguno acude a ayuntamientos, partidos políticos, sedes de sindicatos. A las parroquias, a Caritas, a los comedores de religiosas y religiosos.
2. O tal vez incordie el hecho de que mientras en un colegio público el coste anual de una plaza escolar sea de 4000 €, a los colegios concertados se les esté dando 1971 € por niño. Y encima la calidad es igual o mejor. Tanto que hasta los políticos llevan a sus hijos a lo privado, o incluso a los colegios religiosos.
3. Otra posibilidad es que al estado le cueste menos la plaza de un anciano en una residencia de monjas que en una pública. Y encima los mayores prefieren a las monjas.
4. Es fácil que no guste que frente a esos sueldos de siete, ocho, diez mil euros mensuales de nuestros políticos, los obispos y curas seamos mileuristas. Vivimos tan bien que no tenemos problemas en cambiar nuestras condiciones de vida por las de cualquier político ¡de pueblo! Y encima nosotros no tenemos ni dietas ni comisiones.
5. O que llega una obra pública y el constructor ya sabe lo que tiene que soltar al político de turno. Un cura adjudica las obras de su parroquia –tres, cuatro millones de euros- y todo lo que saca son disgustos. Y alguna comida…
6. No sé si molestará también que mientras las ONG’s, cada vez más, están bajo sospecha, no hay forma de sacar lo más mínimo que afecte a Caritas o a Manos Unidas, o a las Obras Misionales Pontificias.
7. O que mientras día a día aparecen historias de corrupciones de ayuntamientos y políticos, y empresarios, hace semanas o meses que no sale nada de nada de corrupciones o fraudes o ilegalidades cometidas por la iglesia, por curas o por religiosos. Hasta se han parado los casos de
pederastia.
8. Y posiblemente no se entienda que el presidente de Cruz Roja vaya en coche oficial y con buen sueldo, mientras el de Caritas es voluntario y va en metro.
9. O que aquí la gente trabaja voluntariamente, por que sí… Bueno, por que sí, no exactamente. Por amor a Cristo, porque ha descubierto tanto amor en Jesús que siente la necesidad de darlo a todos.
Quizá ver a Jesús, el belén, algo religioso, se recuerden cosas. Y hoy, en tiempos de crisis, lo que realmente molesta es que a los pobres los siga cuidando la iglesia. Pero es que los pobres, que son listos porque el hambre da inteligencia, saben que los políticos, los sindicatos, los periodistas, los tertulianos radiofónicos teorizan sobre laicidad y la cercanía a los parados. Pero comer, si quieren comer, vestirse, descansar, dormir… a las parroquias y a las monjitas. Que además tienen puesto un
belén precioso.
Por cierto, yo en mi casa he puesto una balconera. Con un niño Jesús bien grande. Que se vea desde la calle lo que estamos celebrando. Y perdón si alguien se ofende. Por cierto, yo no me ofendo ni con Papá Noel, ni con los calendarios con frases del Corán, ni con una foto de Lenin, o un Buda con flores. Yo expreso lo mío. Y punto.