Querida Núria, está muy bien lo que expones con la salvedad de que al ego a parte de desenmascararlo hay que "pisarle la cabeza" como a las serpientes. El poder de la voluntad es una fuerza poderosa, la más poderosa diría yo, que tenemos.
Esa fuerza ejercitada una y otra vez sobre el ego, es la única que lo puede "aniquilar", o vencer para quitarle todo su poder.
Es evidente que para que surja la personalidad divina en nosotros hemos de irle dando muerte a la personalidad humana ... pero no te preocupes, tienes toda tu vida para conseguirlo, y yo, claro .. jejeje
Mientras estemos encarnados siempre tendremos ego, pero se trata de vivir como si no lo tuviéramos.
Recuerdo una frase que me dijo un día una persona a la que admiraré siempre "tengo que castigar todavía, un poco más, a mi ego". No se refería a un castigo físico, es evidente, quiso referirse a que tenía que desapegarse un poco más de sus ataduras humanas.
Un abrazo, preciosa
María