Podremos hacerle a la vida
un sortilegio
cuando veamos despiertos
el clarear del día
y no pasarán mil años
sin que la razón protegida
confirme la esperanza
que reflejo en mis líneas.
No, no faltan muchos años
para que se cumpla mi fe
pues las trompetas ya tocan
un Nuevo Amanecer.
Ardorosos esfuerzos
son dejados aquí
por los que vinieron de lejos
a pastorear la grey
y no son en vano
las luchas pasivas
de muchos hermanos
que sirven la Ley.
Sta Cruz, 1995