Hola Elena, hola a todos. ¿Porqué crees que nos fallas al hablar como lo haces? o mejor ¿porqué piensas que creemos que nos fallas por hablarnos así?
Cuando pase la Navidad, dependerá de cada uno como sea todo, de como nos tomemos las cosas, de como reaccionemos ante ellas, de como respetemos y nos respetemos. Mis palabras no eran una insinuación a la vuelta a la rutina y la esclavitud y todo lo que conlleva, siento no haberme explicado mejor y que hayáis podido pensar eso, aunque de hecho es una realidad que así ocurra en mayor o menor medida.
Me refería sencillamente a que me hubiese encantado celebrar la Navidad como María, con silencioso recogimiento, introspección y expansión, pero no todos tenemos el mismo momento, ni la misma circunstancia, incluso en el caso de que el modo de sentir sea muy parecido, y creo que habrá otras personas que por motivos semejantes o no, les debe pasar lo mismo.
Cuando hablo de bregar en ambos lados, es porque de algún modo, siento que todavía he de estar aguantando lo material ¿deducción? que aún me queda por aprender y también para dar, aunque mi deseo es volcarme en el espíritu.
No han sido odio, ni malos tratos, ni nada de eso hacia mi persona, lo digo por si alguien ha podido interpretarlo así, son los que una persona querida se ha infringido a sí misma, envuelta en densa oscuridad. La impotencia que ante ello se siente, es la sombra que nos acecha puesto que es muy fácil dejarse llevar por el desánimo.
Ya ves, no todo es paz, armonía, quietud ...., ni en Navidad. Es algo que ya sabes, pero no podemos negar que algo más de buena voluntad hay, por eso ruego para que eso no sea fugaz, sino eterno.
Ni yo, ni mi entorno somos perfectos, pero Él es generoso conmigo y he podido constatar algunos cambios en positivo en diferentes ámbitos, así que el sufrimiento con y por fe tiene respuesta.
De ahí el trabajo en el equilibrio. Por lo que a mí respecta no estoy dispuesta a consentir que nada, ni nadie borre la sonrisa celestial, y aunque a veces van dominando en el pulso mantenido, no pueden ganar.
Nunca podrán ganar, mientras exista la Luz y se me permita aunque sólo sea adivinarla, y no digo ya percibirla, ella siempre ganará, lo puede todo. No hay oscuridad que no se rinda a ella.
Rememoro esta Navidad, estas fechas, al Niño que sí existió, existe y existirá siempre. Ese Niño Amor que está en cada uno de nosotros, esperando que le demos opción a crecer y manifestarse en la magnitud de Cristo.
Disculpadme si no se expresarlo mejor.
Creo Elena, que no somos tan dispares, puede como bien dices que igual estamos en situaciones semejantes. Los trajes, son eso, trajes, la semejanza de quienes los visten no la ve todo el mundo.
Agradezco tu sinceridad, invita a reflexión. Gracias.
Un beso,
Núria