Un pequeño bocadillo (pues os he venido leyendo en las noches, muy escasa de tiempo por cierto y no hay razón ahora para que entre a discernir sobre lo que vosotros traéis de largo, que, por otra parte es riquísimo, vastísimo y sin tachas) respecto de la Cábala antigua.
En ella Ain-Soph es el nombre para denominar a la esencia divina, incognoscible. Tan divina es esta esencia así denominada, que se la ubica por encima de Khéter, por encima del Padre y se dice que constituye el mismísimo Misterio al cual el hombre bo puede siquiera acercarse y que, por ende, puede ser captado solamente por el pensamiento divino.
La comprensión de Ain-Soph escapa del mismo modo, e dice, a los ángeles, tan profundo essu misterio.
De ello deduzco que, más estudiamos, más misterios incomprensibles nos van apareciendo y nuestra mente poblada de deseos y sentires, va chocando con contínuas paredes, muros éstos que ocultan el Misterio de los misterios.
De modo que como ser humano, debo conformarme con la intuición y los esporádicos signos que voy, a Dios gracias, recibiendo de tanto en tanto, cuando logro evadirme de los encontronazos de la vida diaria.
Este Ayn o Ain del que hablaba arriba, significa un retorno al Fuego Primordial luego de haber pasado por la rueda de las experiencias humanas, engendrada en Shamek, y que representa precisamente la síntesis de todas las experiencias humanas. La fuerza crística se dice, rasga el velo de Ain-Soph, luego, repito, de haber pasado por esta rueda de las experiencias humanas. Se dice que de esa copulación de la Nueva Espiritualidad, la crística y la arcangélica, con lo vivido, lo aprendido, lo experimentado, nace el Hijo de Dios, no en Belén, ni dentro de cualquier mundo hostil, sino en el seno de nuestra naturaleza sagrada. Nuestro Ser. Y solo El nos lleva al misterio de Ain-Soph y de la Creación. Si Cristo aún no ha pasado por los senderos de Ain, la esencia divina seguiá siendo un misterio y el hombre en esa etapa del camino no hará más que caerse y levantarse para volver a reconstruir su realidad material en un nuevo ciclo.
Creo que, complejo o no, es lo que está pasando a nuestros hombres y mujeres desde milenios atrás. No incorporamos esa fuerza crística y vivimos a los tropiezos con nosotros mismos en medio de misterios que, a no dudarlo de seguir por esta via, seguirán siendo tan indescifrables como en el primero de nuestros días, ergo, moriremos sin Saberlo.
Suena quizá a egocentrismo, pero creo que no lo es, es necesidad de una respuesta divina que debe iniciarse en nuestro interior, no se aprende, se nos va abriendo medida que nos vamos abriendo a la divinidad.
Y por eso te admiro María, ya tienes parte hecha de este trayecto....
Un abrazo
mary-su