Permíteme, María, ya que aludes al libro del Génesis, que discrepe de ese en concreto, puesto, que tiene anacronismos y contradicciones de notoria envergadura.
El Génesis tiene bastante en común con mitos y leyendas sumerios, dado que los israelitas estuvieron cautivos casi setenta años en Babilonia y en Nínive (dos generaciones). Cuando volvieron libres a Canaán traían con ellos un bagaje de doctrinas integradas y mezcladas confusamente con las que se llevaron a su cautividad. En el Génesis se puede entrever, entre líneas, a Gigalmesh, Astarté y otros, que se fusionaron con sus creencias y les dieron forma.
Adán y Eva tienen fuertes connotaciones con Osiris e Isis, otra doctrina heredada de los egipcios, que los israelitas hicieron suya. Y en el concepto de la creación, citas unos pasajes del Génesis, de los cuales siempre ha existido una fuerte controversia.
Se pede leer:
“27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó;
varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios; y díjoles Dios: Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” (Génesis 1)
Veamos, varón y hembra los creó, (dice claramente “los”) luego, define exactamente a cada uno de los dos. Y Dios les dice que fructifiquen y se multipliquen, ergo, que tengan descendencia, es decir, que procreen y llenen la tierra de vástagos.
¡Pero cuidado!, en Génesis 2, dice: “18 Y dijo Dios: No es bueno que el hombre esté solo; haréle ayuda idónea para él.” Más adelante dice: “21 Y Dios hizo caer sueño sobre Adam, y se quedó dormido: entonces tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar; 22 Y de la costilla que Dios tomó del hombre,
hizo una mujer, y trájola al hombre. 23 Y dijo Adam: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne: ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.”
¡Pero bueno! ¿Qué ha pasado aquí? ¿No tenía Adán una pareja ya? ¿Por qué hacerle otra? ¿Y de la anterior mujer qué se hizo, qué pasó con ella? ¿O es que Adán era un pillín y necesitaba dos para saciar sus necesidades? Contradicciones, contradicciones y más contradicciones…
Me parece bien, María, que definas a Adán como un ser primordial andrógino con dos mitades, pero no es eso lo que se interpreta en el Génesis, sino todo lo contrario; lo escrito induce a confusión y a error. Un error que hemos arrastrado a lo largo de los siglos, como muchos otros que, a conciencia, se ha tratado de preservar, aún a costa de la salvación de las almas. Hubo un momento que la religión se convirtió en un lucrativo negocio eclesiástico.
"Hagamos al hombre: la palabra adam (hombre) implica masculino y femenino, creados completamente por la Sabiduria superior y santa".
No obstante, ese ser primordial y andrógino creado por la Sophia, no fue Adán, sino que fue el Demiurgo, o sea, el Dios que se creyó ser el Único. Si quieres, puedes bajarte el primer libro "Sobre los Herejes" de Ireneo de Lyon en:
http://www.templodesalomon.com/component/option,com_remository/Itemid,92/func,fileinfo/id,57/Las diferentes iglesias se han empeñado en cultivar la fe, pero no se trata de creer o no creer. Se trata de experimentar. Sólo mediante grandes esfuerzos y sacrificios se consigue la realización del ser humano, nada viene dado gratuitamente. (Sobre ese tema recomiendo la lectura de ese artículo en
http://es.wikipedia.org/wiki/Fe)
Pero ese error es razonablemente comprensible, si nos situamos en las mentes de las gentes de hace 5000 años, en su entorno, en su hábitat y en su cultura. Sería como intentar explicar en la actualidad, no ya a gente común sino a universitarios, la teoría del bosón de Higgins (la partícula de Dios). Tal vez hayan oído hablar de ella, pero lo más seguro es que muy pocos sepan explicar concretamente qué es. Aplíquese ese argumento a gentes absolutamente analfabetas y extraeremos el resultado.
En aquellos tiempos, el tuerto era el rey y se le divinizaba porque sabía más que la mayoría, aún sin saber gran cosa, y su palabra era ley por inspiración divina; no podía haber otra explicación, porque no había razonamientos posibles y lógicamente no se podían cuestionar.
Hasta pronto.
Josep
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