Estoy cabreada, que queréis que os diga. Cabreada con todos estos que tenían que ser celadores del pueblo y han resultado ser unos chorizos, enojada con el pueblo por ser tan inconsciente y feliciano, y conmigo misma por no saber más.
La política, los gobiernos, las monarquías, las religiones ....... todo es una gran mentira, una gran manipulación para vivir unos a costa de otros, y realmente a la hora de la verdad no se hace nada lo suficientemente serio para acabar con todo ello. Jesús vino a abrir conciencias, mentes, pero caramba, por lo visto, que difícil que es eso.
La Generalitat y el Estatuto han resultado un engaño a dos partes, entre el estado y nuestra comunidad (hablo de la mía, la catalana) pues está claro que cuando se han conseguido cosas, ha sido cuando dependían de nuestro voto para hacer la suya, porque cuando no lo han necesitado nos hemos quedado compuestos y sin novios. Un engaño encubierto también por todas las demás comunidades (al decir comunidades me refiero a quienes las han gobernado y a quienes las gobiernan ahora también, claro) o sea, en connivencia de todas ellas hasta que han dilapidado la liquidez y los fondos del país.
La Generalitat sólo puede ser tal si Cataluña es nación, no comunidad autonómica, mientras no sea así seguirá siendo un engaño, incluso podríamos decir un auto engaño.
En cuanto al Estado y su soberanía, la única soberanía que impera es la del poder financiero. Y hasta que no despierte el pueblo y sea consciente de su número, de su fuerza y del poder que realmente tiene, aunque hasta ahora lo desconozca, no se podrá redireccionar hacia una sociedad equilibrada y potente, sin necesidad de ser irrespetuosa, en beneficio de todos y no sólo de unos cuantos.
La vida es todo y con ello otra cosa. La vida, la naturaleza, la existencia no es de unos cuantos y basta. Es de todos.
Un abrazo,
Núria