¡Hola a todos!
Hoy me permito reflexionar en voz alta.
Recordando experiencias vividas, llegué a la conclusión de que la culpa y el temor marchitan y paralizan, y que la consciencia y el amor dan vida.
Siempre que no nos hundamos en el lodazal del sentimiento de culpa, tomar consciencia de nuestras debilidades y errores nos permite con perseverancia superarlos o como mínimo intentarlo. La culpa y el temor nos atormentan y esclavizan, entorpecen nuestro camino frenando el avance.
Así pues la consciencia bien entendida y bien llevada induce al amor y éste todo lo canaliza en positivo, lo cual da vida. Todo depende de nuestras elecciones.
Cuando no responsabilicemos a los demás de nuestros actos, ni nos ahoguemos en ellos, habremos dado un paso adelante.
Que fácil y a la vez que difícil elegir adecuadamente, no siempre sabemos que es lo mejor. O tal vez si, sólo que no sabemos que lo sabemos.
Un abrazo,
Núria