Sí Maria, concuerdo con el camino que elegiste. Acá en el libro, Ione, el profesor, nos dice todo lo contrario a lo que te dijo el kabalista a ti; que la vida se debe vivir con alegría, la Kabbalah también, hay que transitarla y bajar desde Kéter lo mejor para nuestra vida de los sentidos como es Maljut, que los hombres no debemos temer a expresarnos....también que las religiones son puentes que nos llevan a, pero no el final del camino. Cualquiera de ellas que nos sirva para llegar al Uno, en bienvenida, pero ninguna en sí misma es ni será jamás una finalidad. Hay que separar muy bien esto último. Hay quienes realizan rituales a diario sin experimentar absolutamente nada...¿cual es la finalidad de ello?
Sentirse unificado con esa esencia universal no tiene precio, y así, nos relata paso a paso las sefirots con su correspondiente guematría, para saber encontrar en cada una de ellas lo que necesitamos para el Camino, para esa conexión espiritual que liga a Creador y criatura.
En fin, el libro está genial. He hecho un curso de Kabbalah anteriormente, y costoso, pero no se me ha explicado asi de magistralmente y simple, lo que vengo leyendo en este libro.
Un saludo,
Mary-Su