[justify][justify]Releyendo el último post de D. Miquel Fox, en su blog Belver de los Horrores, teniendo en cuenta todos los desatinos acaecidos en este caso, no dejan de sorprenderme las constantes querellas que mantienen contra el obispado leridano por el arte sacro que reclaman en propiedad desde la Diócesis de Barbastro-Monzón y ahora también desde la Diócesis de Huesca, habiendo pertenecido a la Diócesis de Lleida hasta 1995, todo ello por haberse disgregado 111 parroquías de la Franja hasta entonces dependientes de ésta última.
Mi asombro, más que por los razonamientos de una y otra parte, no conozco el tema lo suficiente como para pronunciarme y defenderlo debidamente, viene por la desfachatez que demuestran las distintas jerarquías aragonesas con su constante demanda, mientras ignoran absolutamente los actos vandálicos, dicho de modo suave, acontecidos en Belver de Cinca.
Claro que poco o nada le debe interesar al Opus, ni al clero en general, lo que pueda suceder con los restos de los miembros de una orden acusada de herética hace 700 años, que lo único que les puede provocar si la rememoran es verguenza y, porqué no, envidia, aún y a pesar del tiempo transcurrido, por lo que lograron en un período relativamente corto, con menos medios de comunicación y más precariedad que en la actualidad. Y mucho menos les preocupará esclarecer los motivos por los que se cometieron esos hechos.
¿Tendrá que surgir un/a nuev@ 'Baltasar Garzón', con los pantalones bien puestos, más interesado por preservar la integridad moral y ética en una sociedad decadente, que por acumular tesoros terrenales, para que se ocupen de que sucesos como los de Belver no se repitan?
No es imposible.
TAT,
Núria
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