Querida amiga y hermana templaria, queridos todos:
Hay quien tiene 'titulitis' y va por ahí presumiendo en falso de nobleza, de acreditación, bien por ser un invento, bien por pertenecer a otros a quien procupa menos lucirlos.
De esos hay dentro y fuera de las órdenes, como si el hecho de poseer títulos y condecoraciones les hicieran forzosamente mejores a la vista de los demás. Claro está que el hábito no hace al monje, pero mientras haya cándidos que se lo traguen todo, aprovechan para sacar todo el partido posible.
Lamentablemente así es. Es deplorable que se sirvan de todo aquel, que de buena fe, busca y se arrima a otras personas que, al menos aparentemente, comparten su manera de ser y sentir.
De todos modos, reconocerás Mary-Su que no resulta tan fácil sacar conclusiones por adelantado de cual es la obediencia, trayectoria y seriedad de una orden estando fuera de ella. No todo es lo que parece.
Una cosa es el romance y otra la vivencia. Algo así como las parejas, no se conocen bien hasta que no conviven. Además no es lo mismo la esencia de la órden que la calidad de la membresía.
Sinceramente, creo que quienes estén interesados en formar parte del Temple (o de cualquier otra órden, asociación o grupo) deben cerciorarse bien, pero quienes más cuidadosos y selectivos deben ser son las propias órdenes, no obstante no olvidemos que somos humanos y a todos se nos puede colar algún moscón, ni tampoco, que la orden la hacen todos, pero estoy de todas todas contigo en que la paciencia tiene un límite. Dicen que el que calla otorga, así que no silenciemos más estos abusos que dañan a la credibilidad de las órdenes y de los hermanos, que honestamente se mueven siguiendo tal como sienten la esencia del Temple.
Un abrazo,
Núria