Me hacen recordar a las normas del ejército. Acá va una: Hay que madrugar aunque no se haga nada durante el día. Y respecto a eso, acá decimos: Al cuete, pero tempranito. Es menester resaltar que se madruga, por sobre todas las cosas. Queda bien.
En fin, creo que a estas alturas, a nivel instituciones ya todos tenemos quitada la careta y cada cual sabrá qué es lo que le conviene hacer, aceptar o no. Por mi parte, siento cada vez más que el cristianismo perdió demasiado al romanizarse. Se escudó en demasiadas normativas y se hizo ambicioso de poder, se secularizó, breve.
No dejo de reconocer la excelencia de ciertos sacerdotes, monjas también, quienes, (al igual que tantas amas de casa, volcadas diariamente a lo suyo sin casi compensación, salvo la espiritual y la que da el ofrecer un serviciod esinteresadamente), ofrecen su vida al prójimo dando lo mejor de sí mismos, y sirviendo a Dios de esa manera. Pero para ello no se necesita profesar religión alguna, simplemente ser persona, tener sentimientos. Lo veo de esa manera.
No compadezco al que se mete de cura por guardar el celibato (para el caso que lo guarde), pues sabiendo las normas vigentes, si lo hace sabrá porqué. Ahora sí, si no está de acuerdo, que lo diga o actúe en consecuencia, nadie es incapaz de equivocarse.
Saludos
MS