Querida Mary-Su, espero que tu retiro haya sido provechoso, cálido, entrañable y plagado de experiencias... ya nos contarás.
Referente a lo que comentas sobre el Preste Juan, te transcribo lo que he encontrado en Wikipedia, sobre los dos.
Un beso
María
El Preste Juan (también conocido como presbítero Juan) fue un personaje muy popular en la Europa de los siglos XII a XVII. Se dice que era un patriarca, de ahí su título de Preste (del francés prestre y éste del latín presbyter): Sacerdote, que preside la celebración de la misa o de otros actos litúrgicos); y rey cristiano que dirigía una nación cristiana aislada entre musulmanes y paganos en Oriente. Los anales escritos de este reinado consisten en colecciones de fantasía popular medieval. Supuestamente descendía de los tres Reyes Magos, y era un mandatario generoso y un hombre virtuoso, que regía un territorio lleno de riquezas y extraños tesoros, donde se encontraba el Patriarcado de Santo Tomás. Su reino contenía maravillas como un espejo a través del cual podía ver todas sus provincias, de cuya fábula original derivó la "literatura especular" de la Baja Edad Media y el Renacimiento. En ella, los reinos de cada príncipe eran censados y sus deberes fijados.[1]
La primera vez que se menciona a este personaje es en la crónica del obispo alemán Otto de Freising. Inicialmente, se creía que el reino del Preste Juan se hallaba en la India. Corría por entonces la creencia muy divulgada de que los cristianos nestorianos habían tenido éxito en evangelizar esas tierras, y estaban regidos por un sacerdote-rey llamado Juan. Probablemente los viajes de Tomás apóstol, documentados en obras como los Hechos de Tomás, sirvieron de germen para la leyenda. Tras la llegada de los mongoles al mundo occidental, se situó al rey en Asia Central. Eventualmente, exploradores portugueses se convencieron de que le habían encontrado en Etiopía. El emperador de Bizancio y el papa habían recibido varios mensajes de esta figura misteriosa, en los que él mismo describía la grandeza y la riqueza de sus feudos.
El reino del Preste Juan fue objetivo de una búsqueda, que disparó la imaginación de generaciones de aventureros, pero permanecía fuera de su alcance. Representaba un símbolo de la universalidad de la Iglesia para los cristianos europeos, que trascendía la cultura y la geografía para abarcar a toda la humanidad, en tiempos en que la tensión étnica e interreligiosa convertían esa visión en un hecho muy improbable.
Según la tradición esotérica cristiana, los Reyes Magos que en el Evangelio aparecen como «magos de Oriente», procedían del reino del Preste Juan que vivía en un lugar de Asia, tierra a la que Parsifal llevó el santo Grial sacado de Monsalvat.
El nombre "Juan" (Iohan) dado a este personaje legendario deriva del título dado a los monarcas búlgaros, tártaros y mongoles: jan (usualmente escrito "kan" o "khan"), ya que, en efecto, hubo algunos janes tártaros y mongoles que adoptaron el cristianismo nestoriano en la Edad Media previamente a la formación del Imperio Mongol por parte de Gengis Kan, sin embargo, tal como lo observó el viajero italiano Giovanni Pian del Carpine, ya en el siglo XIII apenas existía alguna tolerancia para los cristianos, y los nestorianos estaban ya en decadencia precisamente por el ascenso de Gengis Kan quien tuvo que contender con rivales que practicaban una síncresis de cristianismo nestoriano y chamanismo.
La leyenda del Preste Juan influyó en los viajes de exploración de la Baja Edad Media. Cuando en el XV los portugueses entraron en contacto con el reino cristiano de Etiopía, en África, pensaron que habían encontrado este reino, considerando al Negus o Negus negusti (Rey de reyes) etíope como el mítico Preste Juan. Otras leyendas identifican a Preste Juan con Juan el Apóstol, que basándose en el capítulo 21 del Evangelio de Juan, asumen que Juan el Apóstol nunca murió, y que seguía vivo en la Edad Media. El preste Juan podría haber sido alguno de los monarcas de la Etiopía cristiana.
Juan el PresbíteroPresbyteros Joannes (Juan el Presbítero, Juan el Viejo o Juan el Anciano; griego:



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?) es un personaje oscuro de la tradición cristiana temprana que suele ser identificado con (o distinguido de) Juan el Apóstol.
Presbyteros Joannes referido por Papías y Eusebio [editar]Al parecer Presbyteros Joannes es mencionado por el obispo del siglo II Papías en su obra “Explicación de las Sentencias del Señor” (


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?? — Kyriakôn logiôn exêgêsis). En realidad dicha obra se ha perdido, pero fragmentos de la misma se encuentran citados por Ireneo y por Eusebio. Es en el siguiente pasaje, referido por la obra “Historia Eclesiástica” de Eusebio, donde Papías presuntamente señala a dos personas que poseen el mismo nombre.
No dudaré en ofrecerte, ordenadas juntamente con mis interpretaciones, cuantas noticias un día aprendí y grabé bien en mi memoria, seguro como estoy de su verdad. Porque no me complacía yo, como hacen la mayor parte, en los que mucho hablan, sino en los que dicen la verdad; ni en los que recuerdan mandamientos ajenos, sino en los que recuerdan los que fueron mandados por el Señor a nuestra fe y proceden de la verdad misma. Y si se daba el caso de venir alguno de los que habían seguido a los ancianos, yo trataba de discernir los discursos de los ancianos: qué había dicho Andrés, qué Pedro, qué Felipe, qué Tomás o Santiago, o qué Juan o Mateo o cualquier otro de los discípulos del Señor; igualmente, lo que dice Aristión y el anciano Juan, discípulos del Señor. Porque no pensaba yo que los libros pudieran serme de tanto provecho como lo que viene de la palabra viva y permanente
(Eusebio, Hist. Ecl. III, 39,3-4)
En el texto anterior el primer Juan aparece junto a los apóstoles Mateo, Tomás, Pedro, Santiago, Felipe y Andrés; mientras que el otro Juan es mencionado junto a otro discípulo llamado Aristión y se le da además el apodo de “el anciano”. Esta distinción llevó a Eusebio a pensar en la existencia de dos discípulos de Cristo con el mismo nombre: Juan el Apóstol y Presbyteros Joannes.
Otros autores [editar]Basándose en el fragmento de Papías citado por Eusebio, San Jerónimo anotó en su obra “De Viris Illustribus” que Presbyteros Joannes fue el verdadero autor de las epístolas segunda y tercera del Nuevo Testamento generalmente atribuidas a San Juan el Apóstol. De hecho la segunda y la tercera cartas aparecen con las siguientes introducciones: “El anciano (ho presbyteros) a la señora elegida y a sus hijos” (2 Jn 1) y “El anciano (ho presbyteros) a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad” (3 Jn 1).
El Decretum Gelasianum, presuntamente escrito por el papa Gelasio I, también atribuye la autoría de las dos últimas epístolas a Presbyteros Joannes en lugar del Apóstol Juan.
La tradición de la iglesia católica atribuye el cuarto evangelio, las epístolas juaninas y el Apocalipsis a un solo autor: el Apóstol Juan. The Catholic Encyclopedia menciona que la existencia de dos personas con el mismo nombre de Juan presuntamente referida por Papías no tiene fundamento histórico [1]. De todos modos la polémica persiste hasta hoy.
Por último algunos autores creen que la tradición del Presbyteros Joannes influyó en el surgimiento de la leyenda medieval del Preste Juan (también llamado Prebístero Juan).