Estoy de acuerdo en que este mundo tiene que cambiar, este materialismo en el que unos pocos abusan del resto para conseguir los mayores beneficios, incluso destruyendo los ecosistemas del planeta.
Hay suficiente comida en el mundo para que nadie pase hambre, hay suficientes recursos de todo tipo para que todos vivamos sin sufrimientos, sin agonías y de una forma digna.
Tenemos muchas señales de la existencia de la divinidad, si miramos hacia el cielo vemos el sol, la luna, las estrellas y todo tipo de astros; si miramos a nuestro alrededor vemos flores de distintos tamaños, colores y olores, animales, mantañas, rios, valles. Todo un espectáculo de luz, color, aromas y sonido...
Si no cuidamos nuestro entorno ¿qué le vamos a dejar a las generaciones venideras?
El Amor lo puede todo, es lo más importante para la realización del hombre como persona.
El Amor auténtico, conlleva respeto, solidaridad, justicia, perdón...
Nuestro Padre-Madre nos ha creado a su imagen y semejanza, tenemos en nuestras manos la decisión para actuar de acuerdo a Su Sagrada Voluntad para que esto sea El Paraíso, y que todos vivamos en armonía.
Pido que El Fuego Sagrado del Amor Eterno transforme en Amor Purísimo todo desamor que hemos ido generando a lo largo de tantos años.
Visualizemos cómo se disuelven los odios, los rencores, las envidias, el orgullo, todo pensamiento y sentimientos contrarios al Espíritu de Cristo.
Somos bombillas, tenemos que aprender a conectarnos con La Fuente, tenemos que limpiar el cristal para que La Luz de Nuesto Ser brille y alumbre a los que están a nuestro alrededor. Y cuantos más seamos alumbrando más luminoso estará el planeta.
Tenemos un deber para con Dios y Nuestro Ser, Amar y Respetar toda la Creación, pues en todo hay Vida manifestada, empezando por nosotros mismos y siguiendo con todo lo que hay a nuestro alrededor; sean personas, animales, plantas o tierra...
Que todo lo que hagamos sea con Amor y por Amor y con la ayuda del Señor Nuestro Dios. Con Él serán vencidos todos nuestros enemigos, que muchos de ellos están en nosotros. Con Él, con Su Amor, serán transformadas todas ideas, imágenes, emociones y sentimientos que los hombres han generado a lo largo de los tiempos.
Es hora de otro tiempo, es hora de otra humanidad y sólo nosotros, desde aquí podemos reclamarla.
Alzemos nuestras voces clamando al Cielo, que Cristo retorne a la Tierra, que su Espíritu impregne nuestro espíritu y que venga a ocupar el Trono de Su Reino y que Reine con Amor a toda la Humanidad.
Así Sea. Por los Siglos de los Siglos. Amén.
Ana Mª