Autor Tema: Familia, política y neurosis  (Leído 5860 veces)

Elena

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Familia, política y neurosis
« : enero 03, 2009, 08:11:39 »
Hola, estoy leyendo la prensa digital y leo lo siguiente:

Cita de: Elplural.com
Todos sabemos, porque ha sido actualidad informativa de los últimos días, de la segunda macro-manifestación “por la familia cristiana” que se ha celebrado en Madrid el pasado día 28. El significado profundo de tal acontecimiento es algo que no llego a entender, sus objetivos me desconciertan, y sus presuntas connotaciones políticas me alarman. Porque la obsesión y la neurosis de la iglesia con el tema de la familia es, a estas alturas, inaudito.

Se supone que las miles de personas que se reúnen en la Plaza de Colón pretenden reivindicar la subsistencia de la familia cristiana en la sociedad española porque la perciben amenazada. ¿Acaso hay algo o alguien que ataque a la familia cristiana?.. . Tengo la absoluta seguridad de que en España no existe nadie que obligue a nadie a dejar de militar en ninguna religión, y mucho menos a imponer a las familias cristianas que dejen de serlo. Más bien al contrario, desde el Estado se financia con el dinero público una religión que no es, en absoluto, la que representa a todos los españoles; parece haber, en los ámbitos religiosos, una campaña difamatoria contra todo aquel que vive fuera de sus órbitas dogmáticas, y existe, con toda seguridad, una confabulación católica contra el laicismo.

Las familias cristianas son muy libres de seguir siéndolo, pero no tienen el más mínimo derecho a imponer sus creencias y su forma de vida al resto de la ciudadanía, lo cual, según parece, es de lo que se trata. La familia cristiana es un modelo de familia que puede satisfacer las inquietudes vitales de algunas personas, pero, sin lugar a dudas, no es el modo de vida que desean muchas otras, igual de dignas, si no más que aquéllas.

Lo que llamamos familia tradicional es un modelo social patriarcal impuesto por el cristianismo durante muchos siglos y que ha sido interpretado como único y exclusivo, cuando no lo es. La sociedad ha cambiado mucho desde el inicio de las democracias; los ciudadanos hemos ganado, afortunadamente, en libertades y en derechos, y el modelo familiar de antaño, para muchos, a día de hoy, simplemente no sirve.

Pero los afectos son algo, felizmente, que forman parte de la esfera más íntima y más libre del ser humano, y ningún dogma, ningún estigma ni ningún credo tienen poder sobre los sentimientos y los afectos profundos. El encadenarse a una persona con el famoso“hasta la muerte” por imposición es un verdadero despropósito que atenta contra la dignidad de los seres humanos, y es un intento de monopolizar y amordazar la vida afectiva de las personas; tanto es así que ni muchos católicos acérrimos logran cumplir tal “promesa”.

Sigmund Freud decía que la mayoría de las neurosis en humanos provienen de las relaciones intrafamiliares, y no le faltaba razón; buena parte de los desequilibrios emocionales de los adultos que llegan a consultas psicológicas tienen su origen primigenio en conflictos familiares sin resolver. Por tanto, no creo que convenga divinizar a la familia como la panacea social o el refugio de los “peligros del mundo” porque, a veces, para muchos individuos, esos peligros se encuentran más en el seno familiar que en la calle. Y, por otra parte, la palabra familia es un término tan amplio que, además de a los lazos consanguíneos, alude también a muchos otros lazos afectivos que, no siempre ni necesariamente provienen de nuestros más allegados.

Sin embargo, no es mi intención minusvalorar la importancia de la familia en nuestras vidas; todos, o casi todos, priorizamos a nuestros familiares por encima de cualquier otra cosa. Personalmente, mis familiares son para mí algo fundamental y me inspiran un profundo amor. Sin embargo, considero que no existe un único modelo a seguir. El modelo es que no hay modelos, y cada cual es libre de elegir el propio, en base a sus propias necesidades, inquietudes o preferencias: familia cristiana, familia atea, familia convencional, familia alternativa, parejas de hecho, familias de primeras uniones, de segundas, de terceras, monoparentales, unipersonales (¿por qué no?)... etc...-la vida es biodiversa y múltiple, y las relaciones humanas también-.

En definitiva, todas son familias y nadie tiene la potestad de apropiarse de un concepto para autodefinirse, y menos cuando se trata de algo que se constituye por afecto y amor, y no por servidumbre a ningún dogmatismo religioso. La célula base de la sociedad democrática no es la familia sino el individuo, el ser humano, que debería tener garantizados sus derechos, sea cual sea la estructura social en que se integre.

Por tanto, hagamos oídos sordos a los que pretenden imponer sus creencias al resto, hagamos oídos sordos a los que no respetan que otros vivan o piensen de modo diferente, a los que, con la coartada de lo religioso, pretenden erigirse en Estado, a los que buscan la exclusividad sin respetar los derechos ajenos, a ésos que fanatizan al prójimo para perpetuar su dominio, a quienes utilizan los lazos familiares para coartar las libertades sociales. Hagamos oídos sordos a los que incitan al fanatismo, a la tiranía ideológica, al odio y al radicalismo.



Coral Bravo es doctora en Filología y miembro de Europa Laica



¿Qué os parece el artículo?

María

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Re: Familia, política y neurosis
« Respuesta #1 : enero 03, 2009, 11:50:43 »
Hola Elena y amigos:

"Si hay rectitud en el corazón, habrá belleza en el carácter;
sí hay belleza en el carácter; habrá armonía en el hogar;
sí hay armonía en el hogar;habrá orden en la Nación;
sí hay orden en la Nación, habrá paz en el mundo."

Recuerdo cuando fui a Egipto y me encontré con enormes bloques de pared acuchillada milimétricamente para borrar el nombre del "faraon maldito" Akhenaton, pero ya véis, después de siglos,  nadie pudo borrar su nombre de la memoria del hombre. Los que lo hicieron privaron a las generaciones venideras de un gran tesoro, y no consiguieron nada.

Ahora quitan los nombres y caen estatuas de la dictadura,  pensando que así pueden deshacerse del pasado, pero tampoco van borrar nada y lo más peligroso,  están creando el caldo de cultivo de un nuevo fascismo.

Yo si considero que hay una auténtica persecución cristiana, y que bajo el lema de "todos tenemos el mismo derecho" se están cometiendo enormes injusticias, religiosas, sociales, culturales, y de todo tipo.

Porque si que tenemos todos el mismo derecho pero solo cuando también tenemos el mismo grado de responsabilidad, de entrega, de trabajo, de dedicación, de esfuerzo, etc...etc.. ... pero tener el mismo derecho sin que se cumpla lo otro, no solo es una aberración sino una gran injusticia que se pagará muy cara por los que vengan detrás.

Más bien al contrario, desde el Estado se financia con el dinero público una religión que no es, en absoluto, la que representa a todos los españoles;

El gobierno socialista tampoco está representando al 100% de la sociedad española pero está tomando decisiones que afectan al 100%, y tampoco financia a la religión cristiana, financia a la Iglesiá católica y en una mínima parte en comparación con lo que la Iglesia hace por el Estado...

La familia cristana es un modelo social, pero es que además es un buen modelo,  en comparación con otros modelos, porque potencia y defiende la dignidad del hombre,  se enseñan los valores éticos y morales en relación con él mismo y con los demás, se inculca el perdón, el amor, la justicia, la caridad... etc...etc..., luego podemos buscar otros modelos de familia a ver si los encontramos parecidos, porque si inculcan éstos valores serán tambien familias cristianas aunque jamás hayan oído hablar de Cristo y sino los inculcan, menudos hijos van a entregar a la sociedad...

Por tanto, no creo que convenga divinizar a la familia como la panacea social o el refugio de los “peligros del mundo” porque, a veces, para muchos individuos, esos peligros se encuentran más en el seno familiar que en la calle.

Pobrecita, debió ser que nació y se crió en una familia destructurada, pero eso no significa que todas las familias sean como la que ella tuvo. Igual que los peligros se encuentran más en la calle que en el seno familiar para unos, para otros es al revés...pero eso no significa que sea para TODOS que es lo que parece que da a entender la doctora en Filología, y que risa me da ... miembro de Europa laica

Que tengáis buen día!!!
María

Desconectado Nuria

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Re: Familia, política y neurosis
« Respuesta #2 : enero 03, 2009, 11:41:27 »

Jajajajajaja Genial María! Me encanta tu respuesta.

Positivo y negativo hay en todas partes y desde luego las estructuras religiosas, políticas, culturales ....  no son perfectas.

"Todos tenemos el mismo derecho" que bonito ¿pero a qué? Ese qué no es igual para todos. Así que menos propaganda. Todos creen tener la razón en propiedad, y ésta es más amplia de lo que ve cada uno. Que fácil es hablar de los derechos propios y de las obligaciones de los demás, pero no se cuestiona a la inversa.

Buen fin de semana.
Núria


María

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Re: Familia, política y neurosis
« Respuesta #3 : enero 04, 2009, 12:32:55 »
Pues si, Nuria ... los derechos comienzan en donde terminan las obligaciones.
Un beso y buen día

María :-*

Desconectado Mary-Su

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Re: Familia, política y neurosis
« Respuesta #4 : enero 04, 2009, 05:28:57 »
Hay algunos que porque tienen determinado diploma debajo del brazo de tal o cual universidad, se sienten inclinados a opinar sobre todo, y encuandrados en el "laicicismo" de los sin fronteras y de los inteligentes sin miedo, arremeten o lanzan lo suyo como verdad incuestionable a los cuatro vientos.

No digo que sea el caso de la señora filóloga, pero conozco a unos cuantos por el estilo que se alzan en contra de todo lo que viene encuadrado y establecido generacionalmente, es decir, de lo proveniente de nuestros mayores.

No es norma tampoco, pero los fracasos estrepitosos en material de convivencia, los conzco gracias a esas avanzadas sociales. Acá en mi país habría libros enteros para escribir al respecto.

Bromas aparte, creo que lo que cuenta es el Amor. Que la familia sea cristiana, mahometana o budista, poco importa si hay Amor en ella. Ninguna religión con sus ritos de por medio podrá hacer familiarmente lo que el Amor hace, pero sí hay que reconocer que en algunas ocasiones, cuando hay desbandes de todo tipo, el consejo de un religioso es ayuda. Y desinteresada. Cuando no tenemos un amigo sincero cerca, cuando todo parece jugarnos en contra, cuando el mundo nos ignora o cuando vemos confundidos a nuestros padres y hermanos, ese consejo es saludable.
Y no importa cuál es, repito, la religión que nos inculcaron. En su origen, creo que todas son buenas, y si se equivocan a veces, es porque somos los hombres que estamos al frente de ellas quienes nos equivocamos.

Cuando hablamos de familia cristiana, no significa que vayamos a misa en bloque familiar diariamente, sino que esa familia está encuadrada dentro de los preceptos que como occidentales, el cristianismo le supo imprimir. Denostar es bueno cuando existe la alternativa superadora, cuando no la hay, mejor es callarse la boca.

Acá en Argentina, la religión no interfiere ni tampoco el estado, en cuestiones de fe. Cada cual se alinea para donde le cabe o siente. Expresarse es bueno, venga de donde venga, pero teniendo en cuenta (a mi aprecer al menos) esto de la alternativa superadora. Caso contrario muere en protesta.

Un abrazo
Mary-Su

Colaboradora del foro templario de Jesús Ávila

María

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Re: Familia, política y neurosis
« Respuesta #5 : enero 04, 2009, 08:59:56 »
Coincido contigo Mary-Su en que todas las religiones son buenas cuando tienen como base la Ley Amor, porque desde esa base imparten los valores, la compasión, el respeto y los comportamientos,  que como individuos se tienen que tener con los demás y los demás es la sociedad.

Si la sociedad va mal, los individuos van mal porque son éstos los que hacen la sociedad. Quítale a un hombre los valores y tendremos un monstruo. Pero es que además el individuo necesita reflejarse en alguien para crecer, y en los primeros que se refleja es en los padres ... pero es que los padres heredan los comportamientos de los suyos, asi que se suele repetir en los hijos similares situaciones.

La primera mujer que conoce un niño es a su madre y si es un buen modelo, buscara para casarse una mujer de cualidades similares. Un niño que es gestado con amor, recibe amor y es educado en buenos comportamientos, respeto y tolerancia,  lo normal es que sea un niño equilibrado y respetuoso con la sociedad. Es cierto que luego sufre las influencias de los amigos, educadores, y las experiencias personales que van modificando su personalidad, pero dificilmente un arbol que nace recto y se mantiene recto los primeros años, pueda torcerse.

Tambien pienso como tú que criticar algo que es bueno, sin ofrecer alternativas que lo superen es como cambiar una buena idea por una mediocre o peor...un error.

Un abrazo
María



Desconectado Nuria

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Re: Familia, política y neurosis
« Respuesta #6 : enero 04, 2009, 09:39:03 »
Concuerdo con ambas, una crítica debería ir siempre acompañada de una alternativa que supere lo criticado.

Eso me recuerda los debates políticos, para



Núria