Eres el sol que alimenta mi vida
la espiga dorada que convertida en pan
llega a mi mesa
la mágica Luna que refleja mi frente pura
cuando hacia Ti alzo mis ojos
Tú eres Señora
la amarillenta luz del crepúsculo
que ilumina mis días
la tormentosa nube que riega sobre mi cara
el llanto de sus ojos
la Estrella divina que refulge en la noche
para que la mire
la deliciosa Madre que da vida a mi cuerpo
la espléndida Elíptica
en que se sostiene el Firmamento.
eres, la Stella Maris del Agua convertida en Vino
la Estrella que señala el Norte
el Ocaso que revela el Mediodía
la Luna suspendida en el cielo
que recoge la Luz del sol
y alumbra en la oscuridad de la noche
eres la Simiente fructificadora
la Naturaleza en su armonía
la Media Luna sobre las fuerzas
que sostienen este Universo
la Mediadora entre el Hijo y el Padre
la vivificadora Agua que da vida a
mi Ser
la corriente del río que pasa por mis venas
la Llama humeante de vida, que se alza
del rescoldo de la hoguera cuando ésta languidece
el soplo de aire que refresca la cara
ardiente de dolor
si el Cielo tuviera nombre, te llamaría Celestial
si la Tierra lo tuviera, te diría Naturaleza Divina
si el Agua lo tuviera te llamaría Marah
y si el Aire te diría Luz
porque Tú eres, la refulgente Luz que emana
del Corazón del Creador
eres la esencia misma del Amor
que da vida a la Vida
eso y más eres Tú, MADRE MIA.