Entiendo querida amiga que uno ha de decir siempre la verdad sobre lo que cree, lo que no se puede es pretender decir la verdad sobre lo que no se cree, precisamente porque esa verdad tenderá a ser falseada.
Es evidente que si alguien no cree en mi, -por ponerme como ejemplo-, lo que va a hacer es buscar todos mis fallos y distorsionar mi imagen.
Quiero hacer un comentario sobre la Iglesia y su poder. Para mi la Iglesia es como una sociedad o un país que tiene un gobierno...no se puede decir que porque el gobierno español sea deplorable, todos los españolitos seamos deplorables.
Cuando se ataca a la iglesia no debemos olvidar a nuestros padres, abuelos, bisabuelos, tarabuelos ... que cuando han muerto, bien tranquilos se quedaban los que se quedaban, de que hubieran muerto con los santos óleos, los pecados perdonados, enterrados en "camposanto" y en paz.
Ningún país del mundo podría cubrir los puestos de miles de personas dedicadas a los sin hogar, a los bastardos, a los bebés abandonados, a las mujeres echadas del hogar por parir un hijo fuera del matrimonio, a enfermos del sida, a deficientes mentales, a ancianos, y así, en todos los ámbitos de la marginación, sin importarles ser pasados por cuchillo solo por ser cristianos en todos los lugares del mundo antes, durante o después de... podemos poner en una balanza la historia de la iglesia y pesar sus actos, así al menos podríamos ser un poco más justos.
El verdadero problema de la Iglesia está, como en cualquier sociedad o país, en el PODER. El poder tiende a corromper y cuando es absoluto, corrompe del todo.
Ese poder es la TRADICION. Las ideas han sido inamovibles, el oscurantismo, el pecado, el infierno iban parejas con la idea del castigo. Nos dió a conocer durante siglos al hombre muerto, porque esa era la IDEA que trasmitieron los testigos directos y luego sus sucesores, esos cristos tenebrosos colgados de una cruz, esos santos llevados a los altares y perdidos en medio de ermitas y confesionarios, pero no supo trasmitirnos la IDEA del Cristo Resucitado en su PROPIA LUZ.
Hoy la iglesia está renovándose desde dentro y se está haciendo sin la tradición, de la que miles de personas pasamos hoy porque se ha quedado obsoleta.
Paso algo que escribí para mi hija que da una idea más amplia de lo que quiero expresar:
Sé que las cosas que estoy revelándote son viejas y a la vez nuevas. Muchas voces se alzaran en contra y entre ellas, la más atrevida será la de la Tradición. Es esa Tradición la bestia del Apocalipsis. Es la vida vieja y caduca que se resiste a perecer, la causante de los males que azotan la Tierra.
La renovación exige muerte y las ideas, vehículos esenciales de un Nuevo Orden han de ser distintas.
Nada de lo viejo sirve para lo nuevo más que para partir de ello sin rupturas con el eslabón que une pasado y futuro. La bestia señalada por el amado Juan solo es, la Tradición. Esta quiere devorar a la Señora que está con dolores de parto porque no desea que nazca su Hijo, pero la Tradición ha de perecer por designios del Señor.
Debería ahora explicarte lo siguiente.
Hace miles de años se recurrió a un sistema de resguardo para proteger los valores que el hombre debía poseer para Ser Dios. Este sistema era, el entregar a una parte de los hijos: la Sabiduría.
Habrás oído hablar de la tribu de Levi. Esta rama era la guardiana terrenal del conocimiento divino, ellos eran los encargados de trasmitirlo y darle aplicación.
Esta fórmula ha quedado ya obsoleta aunque continua en vigor, porque no permite que lo nuevo destruya sus fórmulas ancestrales.
Muchos hombres hoy son de esa tribu, aunque estén ocupando puestos de carteros. Todo hombre que guarda para si el conocimiento, aquel que no admite la posibilidad de que cualquiera pueda acceder a él, el que se confiesa ferviente continuador de las prácticas milenarias, es de esa tribu.
Esos hijos no han variado apenas, continúan apegados a lo viejo, aferrados a ello y sin ánimo siquiera de dejarlo. ¿Como un ser con ideas nuevas puede prosperar?, lo devorará la Bestia, antes de que una sola de sus ideas la pueda vivir en la carne.
Raro es el hombre que es profeta en su tiempo, raro el que confiese ser distinto y sea escuchado con atención, especialmente raro el que además confiese estar en desacuerdo con la Tradición y además de no valorado, sea excomulgado o anatematizado por ella.
La Tradición es una especie de sociedad inamovible ¿comprendes? pero no está formada por hombres que cambian cada x tiempo y la pueden renovar. La Tradición es una Entidad de sombra porque a nada que la Luz quiere entrar en ella, esta la succiona y la descompone.
La Tradición es ideológica, Idea viene de Luz y la Luz ha de estar siempre constante, ha de tener intensidad y además fuerza, para poder iluminar al mundo en cualquier época, en cualquier tiempo.
¿No te has preguntado nunca el porque de tantos avances físicos, químicos y ninguno o casi ninguno, así va el hombre como va, en materia de comportamiento, ética, costumbres?, porque la ciencia es libre y cualquier idea es admitida si puede ser comprobada de inmediato, pero la Tradición no ha permitido esa renovación dentro del seno de la vida espiritual y ha colocado a las lumbreras espirituales en cementerios, ermitas y confesionarios y los ha dejado ocultos a los ojos de los demás.
Los ha colocado en un escalón tan alto como inaccesible de los pobres mortales que para poderles imitar, habríamos de ser, poco menos, que llevados al suplicio.
Si la Tradición se hubiese renovado, hoy muchos hombres verían reflejada su vida en la de ellos y el mundo interno estaría entregado a una completa expansión en Occidente.
Nos quedamos sin nadie a quien poder imitar y si el niño se queda sin padres en los que poderse mirar, posiblemente el niño se desviará por corrientes distintas que le equivocan de rumbo.
Un abrazo
María