¡Hola Elena, María! ¡Hola a todos!
Encantada Elena de que participes en el foro.
Es un placer leeros.
Sobre lo que comentas en tu escrito, permíteme expresar mi parecer.
El repetidor de mentiras no tiene porque ser necesariamente fiel discípulo del mal. Para mí el malvado es el que crea la mentira, el que la dispara. Quien la repite puede hacerlo por inconsciencia o por ignorancia, porque pueda parecerle gracioso, porqué no ha profundizado en el sentido, significado y causas de ella.
¿Que como puede llegar la verdad al mentiroso? Por el Amor del Padre. Precisamente porque la Verdad y la Fe son atributos del Padre, Él los ofrece a quien los merece y/o necesita. ¿A quién va ofrecérselos sino, a quién ya los tiene?
¿Acaso Jesucristo no viene a mostrarnos claramente el camino a todos? “TODOS”. Otra cosa es que hagamos caso, que escuchemos, que veamos o no.
Si los atributos del Padre fueran sólo para los virtuosos sin mancilla, se quedaría prácticamente sólo, en lo que a los humanos se refiere.
Entiendo que escuchar al Clarividente no implica el hallar el Cielo, porque éste ha de hallarlo cada uno por sí mismo. Y si el Clarividente está vendiendo el Cielo, se encontrará con lo que se tenga que encontrar.
Uno puede escuchar mucho, lo importante es identificar la voz que realmente se ha de oír.
No es nada fácil alcanzar la libertad, por mi parte estoy en ello.
María se explica magníficamente en su respuesta, en la dureza del necio, en los dones del Padre, en los tocados por su gracia, también cuando habla de la libertad, lo que para ella es e implica y su idea de ésta, yo no sabría hacerlo mejor.
El que miente más que estar en contra del Bien, creo que ha de iluminar sus sombras, la mentira menguará, supongo que hasta desaparecer.
Besos,
Núria