¿Religión o mentira?

 

El Evangelio original de Marcos fue escrito en Roma alrededor del año 66 E AEC C. Clemente de Alejandría, eclesiástico del siglo II, confirmó que este Evangelio fue dictado en la época en que los judíos de Judea se alzaron contra los ocupantes romanos, quienes los crucificaron por miles. El escritor del Evangelio, por consiguiente, contaba con la propia seguridad de considerar (y no poder negarse a) presentar un documento que fuera abiertamente anti-romano. El Evangelio de Marcos era un mensaje de apoyo fraternal, una promesa de salvación y de independencia para aquellos bajo la aplastante dominación de Roma. Ese pronóstico de liberación alivió las mentes de las personas y les quitó cierta presión a los gobernantes que se sentían bajo el yugo del creciente Imperio.

 

 

El Evangelio de Marcos posteriormente llegó a ser una fuente de referencia para los de Mateo y Lucas, autores que se expandieron sobre el tema en forma individual. Debido a esta razón, los tres juntos son conocidos como “los Evangelios Sinópticos” aunque no coincidan en muchos aspectos.  

 

El Evangelio de Juan difiere de los otros en contenido, estilo y en concepto, siendo influenciado por las tradiciones de una particular secta de la comunidad. No obstante, está lejos de ser “cándido” en su versión de la historia de Jesús. Juan también incluye innumerables y pequeños detalles que no aparecen en ningún otro lugar. El primer Evangelio publicado, el de Marcos, no hace mención de un alumbramiento por parte de una virgen. Los Evangelios de Mateo y de Lucas introducen el tema con variados grados de énfasis, mientras que es totalmente ignorado por Juan. A los estudiantes simplemente se les dice que “la Biblia dice esto” o “la Biblia dice aquello” cuando en realidad, al enseñárseles sobre el Nacimiento de la Virgen se están dirigiendo a Mateo y a Lucas. Y cuando se les enseñan otros aspectos, les hablan de el o los Evangelios correspondientes, como si se hubiera resuelto constituir capítulos de una misma obra general cuando, por supuesto, no lo son.

  

Según pasaron los siglos, varias especulaciones sobre el contenido bíblico se han convertido en interpretaciones, y éstas han sido establecidas por la Iglesia en forma de dogma. Las emergentes doctrinas se han integrado a la sociedad como si se tratase de hechos reales. A los alumnos en las escuelas e iglesias raramente se les dice que Mateo dijo que María era una virgen, y que Marcos no lo decía. La enseñanza selectiva de este tipo, se aplica no solo a la Natividad de Belén, sino a un número de incidentes. A los niños cristianos se les enseña un relato que ha sido totalmente dejado de lado; un cuento que extráe las más entretenidas características de cada Evangelio y las reúne en un adornado relato que no fue escrito nunca por nadie.

  

La palabra semita traducida como “virgen” era almah, la cual no significa otra cosa más que “mujer joven”. El término hebreo que refería a una virgen en sentido físico era bethulah.

  

La virginidad física atribuida a María llega a ser aun más increíble en relación a la aserción católica dogmática de que ella era “por siempre virgen”. No era un secreto que María tenía más de un descendiente.

  

La descripción de Jesús como el hijo de un carpintero es otro ejemplo de cómo una palabra fue posteriormente mal interpretada. No es necesariamente una traducción errónea, pero sí nos muestra cómo algunas palabras antiguas de raíces hebreas y arameas (dentro de textos griegos) no tienen equivalencias directas en otras lenguas. La expresión griega “ho tekton” es una interpretación de la palabra semita “naggar”, que definiría probablemente a un erudito o maestro. “Ho tekton” refiere a un “maestro de las artes”.

 

  

Jesus pertenecía a la tribu de Juda, de la linea familiar del Rey David. Las escrituras también dicen que era un Nazareno, pero esto no significa que él viniera de Nazareth. El término “Nazareno” era estrictamente sectario y no tenía relación alguna con la ubicación geografica. El término árabe para referir a “cristiano” es Nasrani, y el Corán islámico utiliza la palabra Nazara: estas variantes, en última instancia derivan del hebreo “Nozrim”, un sustantivo plural proveniente de la expresión “Nazrie ha-Brit” (Guardianes de la Alianza), una designación de la comunidad esenia en Qumran. Es realmente un tema de disputa si el establecimiento de Nazaret existió durante el tiempo en que Jesus vivió.

  

Los nazareos eran individuos ascetas comprometidos a realizar votos en períodos predeterminados, observando ciertas disciplinas extremadamente reguladas en relación con el compromiso matrimonial dinástico y con el matrimonio.

 

 

 

 

 

María estaba cumpliendo un período de prueba reglamentario como mujer casada de la jerarquía dinástica (un período de adhesión durante el cual las relaciones sexuales estaban prohibidas) y José tendría justa causa de padecer vergüenza cuando María descubrió que estaba embarazada. La situación fue resuelta cuando un sacerdote Abiater de alto rango quien dio el permiso para el ocultamiento.

 

 

  

Desde los tiempos del Rey David, la dinastía de Abieter fue establecida como jerarquía de sacerdotes de alto rango. El linaje de Zadok ocupó la jerarquia principal mientras la línea de Abiator fue segunda entre los superiores. La Anunciación no fue tanto una cuestión de anuncios sino más bien de sanciones.

 

 

Las reglas dinásticas no eran algo común y corriente. Tres meses después de una ceremonia de compromiso matrimonial era formalizado un Primer matrimonio que comenzaría el enlace en el mes de Septiembre. Se permitían relaciones sexuales después de este, pero sólo en la primera mitad del mes de Diciembre. Esto era para asegurar que todo nacimiento mesiánico resultante tuviera lugar en el mes de Septiembre, mes de Expiación. Si la novia no daba a luz, las relaciones íntimas eran suspendidas hasta el mes de Diciembre próximo, y así.

  

Una vez que la esposa a prueba hubiera concebido, era realizado un Segundo matrimonio con el fin de legalizar el enlace. Sin embargo, la novia aun era considerada como “almah” (mujer joven) hasta completar el Segundo Matrimonio, que no era celebrado hasta que la mujer no llegara a su tercer mes de embarazo. El propósito de esta demora era para ver si existia una posibilidad de aborto. Esto daba cabida a un cambio legal de esposa para el marido dinástico, si la primera joven hubiera sido infértil. Las reglas del matrimonio dinástico fueron infringidas cuando María dio a luz a Jesús en un momento erróneo del año (Domingo 1° de Marzo del año 7 E.C.). Por lo que María concibió un hijo como una “almah” y dio a luz como una ”almah”.

  

Jesús era el descendiente primogénito de José dentro de la sucesión Davidiana. Era un candidato interesante y demandaba un trato especial como excepción a la regla. Esto permaneció envuelto en un manto de enigma.

  

Uno de los problemas más importantes de Jesús era que había nacido en un ambiente de controversia sobre si era o no legítimo. Seis años más tarde nació su hermano Santiago, en orden con todas las reglas del matrimonio dinástico.

  

Los helenistas (judíos occidentalizados) reclamaban que Jesús fuera el legítimo Cristo (del griego “Christos”, Rey). Los hebreos ortodoxos se conformaban conque el derecho a llamarse rey descansara en Santiago. En el año 23 E.C.. murió José, y comenzó a ser imperativo resolver la disputa.

  

Los reyes davidianos estaban aliados con los sacerdotes dinásticos zadokitas, y el Zadok preponderante era Juan el Bautista, el propio pariente de Jesús. Juan estaba familiarizado con las creencias hebreas, mientras que Jesús era un helenista. Por lo tanto Juan apoyaba a Santiago, aunque reconocía que Jesús era legítimo. Jesús sabía que debía ponerse firme ya que, si la posibilidad de restablecer un reino judío iba a cobrar impulso, saldría definitivamente perdiendo frente a su hermano. En vista de esto, decidió crear su propio y organizado partido de seguidores: un partido que no siguiera ninguna política social convencional. Su política fue directa, basada en la lógica de que una nación judía dividida nunca derrotaría al poderío de Roma. Percibía que los judíos no cumplirían su misión si continuaban manteniéndose separados de los Gentiles (nativos no judíos). Jesús fue frustrado por los inflexibles judíos de rígidos principios hebreos.

  

Los Gentiles que buscaron afiliación con las tribus judías podían tomar parte en los bautismos, pero no podían ser bautizados en el agua. Aunque se reunían con los candidatos judíos que iban a ser bautizados en el mar, solo les era permitido recibir bendiciones sacerdotales luego de ser recogidos por grandes redes que los subían a bordo de las naves. Los curas que realizaban los bautismos fueron llamados “pescadores”. Era una alusión al propio sacerdocio liberal de Jesús cuando prometía a los Gentiles un ascenso canónico diciendo, “los convertiré en pescadores de hombres”.

  

Simon Mago (o Zebedee) era la cabeza de los Magos Manasseh occidentales, una casta de filósofos samaritanos que apoyaban la legitimidad de Jesús. Simón fue un empedernido defensor de la guerra contra Roma. Como Apóstol de Jesús, fue el más prominente en términos de status social. También fue un entusiasta comandante zelote, a menudo llamado Simon Zelote. Los Zelotes eran guerreros que militaban por la libertad de la zona y empecinados en vengarse de los romanos. Para las autoridades romanas, sin embargo, los Zelotes eran considerados simplemente lestai (bandidos).

  

Otro líder nacionalista de clase alta y de renombre fue Judas, jefe de los Escribas. Los Manuscritos del Mar Muerto fueron creados bajo su tutela y de la de su predecesor, Judas de Galilea, fundador del movimiento Zelote. El Apóstol Judas fue la cabeza tribal de la Manasseh oriental y caudillo de Qumran. Los romanos tenían un sobrenombre para él: Judas Sicarius (una sica era una daga curvada para ser aun más letal). La forma griega de este sobrenombre era Sicariote, la cual pasó a ser, previa corrupción, “Iscariote”. Judas era segundo en grado de superiores con respecto a Simón.

  

No hay nada de espiritual o etéreo en la palabra “angel”. En el griego original, aggelos no significaba otra cosa más que “mensajero”. El Inglés moderno deriva la palabra ángel de la Iglesia latina, pero el término anglosajón “engel” provino originalmente del francés “angele”. El “ángel del Señor” era por lo tanto un mensajero, o más correctamente, un embajador. Un “Arcángel” era un embajador sacerdotal de más alto rango. Los ángeles en el Nuevo Testamento eran, sin excepción, todos hombres, y sus nombramientos eran estrictamente dinásticos. La batalla del arcángel Miguel contra el dragón corresponde al conflicto entre la sucesión Zadokita y la Roma imperial (la bestia de la blasfemia). La “segunda bestia” fue aquella correspondiente al rígido y estricto régimen de los fariseos, quienes frustraron las ambiciones de los judíos helenistas separando a los judíos de los Gentiles, mediante la segregación. Esta era la bestia a la cual se le atribuyó el número 666.

  

Jesús reconocía que Roma nunca podría ser derrotada mientras existieran extremos de competencia doctrinaria dentro de la propia comunidad judía. No había nada parecido a la Cristiandad en aquellos días. La religión de Jesús era el judaísmo y todos los judíos adoraban a un dios, pero aun así estaban divididos en varias facciones, cada una con diferentes series de reglas comunitarias. Jesús aspiraba a compartir a Jehová con los Gentiles de una manera tal que no les fuera requerido hacerse cargo de todos los símbolos y ceremonias del judaísmo ortodoxo. Su gente no podía ser liberada de la opresión hasta que hubieran abandonado su propio sectarismo intransigente.

  

Jesús carecía de una designada autoridad social (no era ni un Rey con su reino ni un Alto Sacerdote). No obstante, le hizo poco caso a esos tecnicismos y procedió a implementar cambios en los rituales a pesar de su deficiencia en cuanto a títulos.

  

En el año 32 E.C., Simon Zelote se puso en contra de las autoridades, habiendo liderado una revuelta sin éxito en contra de Poncio Pilatos. Pilatos había estado usando fondos públicos para mejorar su aprovisionamiento de agua. Fue presentada una queja formal contra él en la corte, luego de lo cual fueron asesinados conocidos demandantes por sus soldados. La insurrección armada apareció inmediatamente, liderada por los sobresalientes Zelotes, Simon Zelote, Judas Sicariote, y Tadeo. La revuelta falló y Simón fue excomulgado por edicto del Rey Herodes-Agripa. Al oponente político de Simón, Jonás Annas, le fue por lo tanto permitido seguir adelante con el supremo oficio del Padre. 

  

Sin embargo sucedió que Herodes-Agripa entro en una disputa con los gobernadores romanos, perdiendo su jurisdicción, y beneficiando por corto tiempo a su tio Herodes-Antipas, quien había apoyado la acción zelote contra Pilatos.

 

 

Aprovechando su oportunidad, Antipas dio marcha atrás a la orden de excomulgación y ordenó que Simon debía ser “recusitado de la muerte”. Por consiguiente, Jesús entró en una especie de dilema. Era el heredero del linaje real, aun sin título formal, pero deseaba ayudar a su amigo y seguidor y así lo hizo.

 

 

 

Jesús presumió asumir una función sacerdotal y llevar a cabo la liberación, confirmando el rango del espiritualmente muerto Simón, esta historia se degeneró en la forma de Lázaro en los evangelios. Y así fue que Lázaro (Simón) resucitó de la muerte (rescindió la excomulgación) sin ninguna sanción oficial del Padre, ni del Alto Sacerdote, ni del Consejo del  Sanhedrín. Había desobedecido las reglas. Entonces, Herodes-Antipas obligó a Jonás Annas a consentir el hecho consumado.

  

 Luego de la fallida revuelta, Judas se había transformado en un fugitivo de la ley. A Jesús no le era muy útil políticamente, debido a esto “se la jugo” en apoyar a su incontrovertido hermano Santiago.

  

María Magdalena fue la primera esposa de Jesús. Fue sólo como esposa de Jesús y como sacerdotisa por derecho propio que María pudo ungir su cabeza y sus pies. El título completo de María era Hermana Miriam Magdalena. Una de las razones por la cual no hay una obvia mención al estado marital de Jesús en el Nuevo Testamento es que la evidencia fue deliberadamente removida por decreto de la Iglesia. Esto fue revelado hace muy poco tiempo, en 1958, cuando fue descubierto un manuscrito del Patriarca Ecuménico de Constantinopla en un monasterio en mar Saba, al este de Jerusalén. También el Obispo Clemente de Alejandría (150-215 E.C.) escribió una carta a su colega, Teodoro, incluyendo contenido del Evangelio de Marcos generalmente desconocido, suprimido porque no satisfacía los requerimientos de la Iglesia. En la sección removida del Evangelio hay una  versión de la resurrección de Lázaro (pero una explicación que presenta a Lázaro llamando a Jesús desde el sepulcro, dejando bien en claro que el hombre no murió en un sentido físico, lo cual por supuesto frustró la insistencia de la Iglesia de que debía aceptarse como milagro sobrenatural). Por otra parte, el Evangelio de Marcos no incluyó ningún detalle de los eventos de la Resurrección y de los períodos siguientes: los versos finales hoy publicados fueron falsamente incluidos en fecha posterior.

  

Cuando Jesús hizo su entrada en Jerusalén, María Magdalena estaba embarazada de tres meses de su hijo. Tomando todo en cuenta, la visita a Jerusalén no tuvo el éxito deseado. Jesús no recibió la aclamación que esperaba. Su plan de crear una Judea idílica, libre de la opresión romana había fallado porque su sueño de unificar a la gente no era compartido por sus compatriotas sectarios, a saber, los fariseos y los saduceos También en aquellos tiempos ocurrió una seria escisión dentro del grupo apostólico. Simon Zelotes había estado por mucho tiempo en regla con Jonathan Annas (Santiago de Alfaeus), y la rivalidad política entre ellos pasó a primer plano. Habían nacido como contendientes por la posición suprema del Padre. 

  

La Ultima Cena nunca tuvo lugar en Jerusalén, sino en Qumran. Los esenios no guardaban las festividades judías en Jerusalén y por lo tanto, no respetaban el ritual de la Pascua del Cordero en el Pesaj. A menudo se hacía referencia a Qumran como Jerusalén. La famosa Ultima Cena corresponde, de hecho, al Banquete Mesiánico (La Cena del Señor). Que ocurriera al mismo tiempo que la Pascua fue pura coincidencia; los principales anfitriones del Banquete eran el Alto Sacerdote y Mesías de Israel. La gente de la comunidad estaba representada por oficiales nombrados que formaban juntos el Consejo de Apóstoles Delegados. Judas salió a hacer los arreglos finales para la traición. Aun quedaba tiempo para la profecía Bautista a cerca de la restauración del verdadero Mesias para ser consumada, pero el plazo final era aquella noche, el equinoccio primaveral del 20 de Marzo del año 33.

 

 

Jesús sabía que si no se producía ninguna proclamación a su favor entonces no habría esperanza de satisfacer la predicción Mesiánica, y que él sería denunciado como fraude.

  

El elemento de mayor fuerza del éxito del plan de Judas residía en mantener el apoyo de Jonás Annas. La hija de este se había casado con el Alto Sacerdote Fariseo,  José Caifás. El juicio a Jesús a duras penas puede considerarse un juicio. Se consideraba fuera de la ley el hecho que el consejo judío sesionara de noche. El Sanhedrin no sesioanaba sino hasta el amanecer. Pero la reunión sería aun ilegal ya que al Consejo Sanhedrin no le estaba permitido reunirse durante la Pascua.

  

Los Evangelios dicen que Pilatos le ofreció un indulto a Jesús porque “era costumbre del gobernador liberar a un prisionero en la festividad de la Pascua”. Esto, simplemente, no es verdad. Nunca existió tal costumbre.

  

Tadeo era un diputado de la Sucesión (“de Alfaeus”), un devoto “hijo del Padre” (incorporando los elementos “bar” (hijo) y “abba” (padre). Así, Tadeo fue descrito como Barrabba.

  

Cuando los tres prisioneros Simón , Tadeo, y Jesús fueron llevados ante Pilatos, los casos contra Simón y Tadeo eran bien claros: ellos fueron conocidos líderes zelotes y eran hombres condenados desde el alzamiento. Jesús estaba allí sólo porque el contingente judío había pasado por alto su sentencia.

  

Herodes-Antipas llegó a la escena. No era amigo de ninguno de los sacerdotes de Annas y eso encajaba perfectamente con su propósito de liberar a Jesús, con el fin de provocar a su sobrino, el rey Herodes-Agrippa. Por lo tanto, Antipas cerró un trato con Pilatos para asegurar la liberación de Jesús. El pacto entre Judas Sicariote y Jonás Annas fue entonces reemplazado, sin involucrarlos, por medio de un acuerdo entre la Tetrarca Herodiano y el Gobernador romano. Desde allí en adelante, Judas perdió toda oportunidad de perdón por sus actividades  como zelote, y sus días estaban contados.

  

Habiendo esperado hasta pasada la Pascua, los miembros del Sanhedrin podrían conducir su propio juicio contra Jesús en forma perfectamente legal. Pero le habían pasado estratégicamente la responsabilidad a Pilatos ya que sabían que no existían cargos reales. No habían tenido en cuenta el sentido de justicia de Pilatos ni tampoco la intervención de Herodes-Antipas El viejo Tadeo fue liberado, pero tanto Simón como Jesús permanecieron bajo custodia junto a Judas Iscariote. En última instancia, el más grande traicionero de todos fue el preponderante Padre, Jonás Annas, el antiguo apóstol conocido como Santiago de Alfeus, o Nataniel.

  

Un antiguo tratado Copto denominado El Segundo Tratado del Gran Set, descubierto entre los libros de Nag Hammadi, explica que hubo una sustitución de al menos una de las víctimas de la Crucificción, y menciona a un Cirene conectado a este hecho. La sustitución aparentemente fue llevada a cabo, desde el momento que declara el hecho que Jesús no murió en la cruz como se suponía. El mismo Jesús dijo textualmente después del evento: “En cuanto a mi muerte, que fue lo suficiente real para ellos, fue real para ellos por su incomprensión y ceguera”.

  

El Corán islámico especifica que Jesús no murió en la cruz, estableciendo que: “Aún no le dieron muerte, ni lo crucificaron, sino que fue substituido por alguien de su imagen y semejanza. Realmente no lo mataron”. También, el historiador del segundo siglo, Basilides de Alejandría, escribió que la crucifixión fue arreglada. El líder gnóstico Mani (nacido cerca de Bagdad en el año 214 EC) expresó precisamente la misma aserción. Claramente la ejecución de tales hombres como Jesús y Simón no podían quedar sin respuesta, por lo que fue implementada una estrategia para burlar a las autoridades judías, la cual giraba en torno al uso de veneno comatoso y a la actuación de un engaño físico.

  

Tres siglos más tarde, varios sitios dentro de Jerusalén y en sus alrededores fueron creados como lugares provistos de supuesto significado para el Nuevo Testamento. En muchas ocasiones fue el simple caso de encontrar un adecuado lugar para colocarle un nombre (como lo demandaban los pobladores y el mercado de los turistas, por ejemplo, Nazareth que fue fundada en el siglo IV). La Crucifixión no fue un espectáculo en la cima de las colinas con enormes cruces, con el horizonte como fondo y un épico elenco de espectadores. Fue un asunto de pequeña escala sobre un terreno controlado, en Qumran.

  

Arimatea era, en realidad, un título descriptivo como muchos otros en el Nuevo Testamento. Representaba un alto y particular status. La expresión hebrea “ha ram” o “ha rama” (de la altura, o lo más alto) , y el término griego “teo” (relativo a dios), significan juntos “Alteza Divina”. José de Arimatea emerge como el mismísimo hermano de Jesús, Santiago.

  

Fue Pablo, un hebreo convertió al helenismo después, quien estableció la doctrina física de la Resurrección. Pablo era reconocido por el hermano de Jesús, Santiago, como un fanático acusador de los nazarenos, que nunca predicaron la Resurrección. Es esencial recordar que Jesús no era ni un Gentil, ni un Cristiano. Era una judío helenista cuya religión era extremista.