Un "11 de septiembre económico"


Los sinarquistas exigen una moneda mundial

 

 

por Richard Freeman

 

El ex redactor del Wall Street Journal, Robert Bartley—quien atacara al precandidato presidencial estadounidense Lyndon LaRouche por denunciar los planes facistas de la camarilla gallinazi "straussiana" de Washington—, ahora propone en medidas sinarquistas para lidiar con el derrumbe económico en marcha: una moneda mundial y un banco central global únicos.

 

Así, Bartley, quien no hace mucho participó en una reunión secreta de banqueros y financieros internacionales en Siena, Italia, planteó exactamente lo que LaRouche advirtió: un plan para crear un "11 de septiembre económico", desplomando el dólar y el crédito estadounidense para imponer un control de emergencia de las finanzas internacionales (ver Resumen ejecutivo, 1a quincena de agosto de 2003). En su advertencia, LaRouche señaló lo que muchos ya sospechaban, que la colosal incompetencia del Gobierno y la Reserva Federal estadounidenses, que aceleró el ritmo del derrumbe económico, puede revelar una intención implícita de los círculos de la banca central. El anuncio de Bartley es la "respuesta de los sinarquistas a La Rouche".

 

El llamado de Bartley para crear una moneda única mundial, que sería emitida por un poderoso "banco central supranacional", apareció el 30 de junio en el Wall Street Journal, del cual Bartley fue redactor por 15 años. Según Bartley, el nuevo sistema sería uno de patrón oro al estilo del británico del siglo 19. El furibundo ataque de Bartley contra LaRouche se publicó el 9 de junio, para desacreditar The Children of Satan (Los hijos de satanás), un folleto que emitió LaRouche in 2004, el comité de la campaña presidencial de éste, del cual circulan casi un millón de ejemplares. En él se desenmascara a la red sinarquista en torno al vicepresidente Dick Cheney —la cual ha tomado las riendas de la Casa Blanca enarbolando una política de guerra perpetua global— y la fidelidad común de esa red a las ideas de Leo Strauss, el filósofo fascista de origen alemán.

 

En esa diatriba, Bartley se proclama como un viejo promotor de los halcones belicistas straussianos. En su propuesta del 30 de junio, Bartley promueve a la turba de financieros sinarquistas ligados estrechamente a los straussianos de Cheney, que quieren crear una emergencia económica para imponer un banco central supranacional.

 

El vínculo que Bartley y el Journal pusieron al descubierto es congruente con el creciente ritmo de desintegración del sistema económico–financiero mundial. El 25 de junio la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal de los Estados Unidos, encabezada por su presidente Alan Greenspan, redujo la tasa de interés de los fondos federales en un cuarto de punto porcentual, a 1%, su nivel más bajo desde 1958. El propósito de bajar las tasas de interés a casi cero, es acelerar la emisión excesiva de dinero por parte del banco central en cantidades sin precedentes, para tratar de apuntalar las burbujas financieras internacionales restantes, y en especial la de los bienes raíces de los EU. El plan de emisión monetaria desatará un brote hiperinflacionario al estillo de la Alemania de Weimar. Entonces es probable, como advirtió LaRouche a principios de junio, que de repente Greenspan dé marcha atrás y eleve las tasas de interés, dejando caer la "trampa de las tasas de interés", precipitando de esa forma un proceso de deflacionario y la ruina de millones de inversionistas.

 

La Rouche, explicó las fatales consecuencias de este "uno dos", en un acto de campaña en el que participaron 400 personas el pasado 29 de junio en Queens, Nueva York. "Hay un grupo de intereses financieros que. . . usando a su agente Alan Greenspan, tiene cierto plan para tu futuro financiero. Lo que han hecho ahora es bajar la tasa federal tan cerca a cero como puedan, y están por bajarla aún más. El motivo de esta baja es para tratar de atraer dinero de los incautos a los mercados financieros diciendo, `los mercados están subiendo, por tanto, por favor, incautos, vengan a invertir su dinero en este futuro maravilloso que crea Alan Greenspan' ".

 

"¿Qué pasará? Dentro de poco esta burbuja financiera caerá. Cundirá la bancarrota. Alan Greenspan aumentará la tasa de descuento quizá a entre 7% y 8%, y barrerá con todos los incautos. Barrerá con los dueños de hipotecas, barrerá con las empresas, barrerá con las pensiones, barrerá con los planes de seguros, y así por el estilo. Esta es la clase de gente con la que bregamos. . . que quiere una guerra mundial. Y estos son los dueños y los que usan al grupo de sinarquistas que este país llamamos `neoconservadores' ".

 

 

Robert Mundell y el Banco de Siena

 

Esta trampa causaría un descarrilamiento financiero y una deflación, creando una situación en la que la oligarquía financiera podría crear una institución como el Banco de Pagos Internacionales (BPI), pero aun más fuerte. En la Gran Depresión de los 1930 se creó el BPI para aplicar una austeridad genocida, y ayudó a llevar al poder y extender el dominio del movimiento fascista sinarquista universal, incluyendo la dictadura de Adolfo Hitler en Alemania.

 

En su columna del 30 de junio, Bartley describe lo ocurrido en la conferencia titulada, "¿Necesita la economía global una moneda global?", que tuvo lugar poco antes en el castillo del siglo 15 que tiene cerca de Siena Robert Mundell, el patrocinador de la conferencia. Mundell, quien ha sido mentor de Bartley por décadas, es un vocero importante de la más rancia oligarquía financiera internacional agrupada en torno a la Sociedad Mont Pelerin, aunque también de otras instituciones. Bartley dice que uno de los participantes en esta pequeña, pero estratégica, reunión fue el ex presidente de la Reserva Federal de los EU, Paul Volcker, quien apoyó abiertamente la idea de una moneda mundial única. Desde 1979 Volcker aplicó una política de "desintegración controlada de la economía", que devastó a los EU.

 

En la reunión de Siena participaron, entre otros personajes conocidos, el ex ministro de Economía de Argentina, Domingo Cavallo, famoso por destruir la economía de ese país; Steven Hanke, quien destruye la soberanía nacional de los países mediante la instauración de juntas monetarias; y el ex presidente del Banco Central de Israel, Jacob Frenkel.

 

El plan de Mundell, fue el tema central de la reunión, y requiere un banco central fuerte para controlar los flujos financieros y una moneda mundial. Según Bartley: "Si el euro puede remplazar al franco, al marco y a la lira, ¿por qué no puede una nueva moneda mundial fusionar al dólar, al euro y al yen?" Esa nueva moneda mundial, afirma, puede llamarse el "dey" (dólar, euro, yen). "Esto augura el éxito de la mayor reforma de todas: un banco central supranacional".

 

ÜscLo que hace aun más peligroso a este plan, es que Mundell propone vincular las monedas, en este caso una nueva moneda mundial, a un patrón oro al estilo del británico del siglo 19. Semejante pauta sería deflacionaria en extremo, pues arrojaría a las economías a una espiral descendente y dejaría a las sociedades indefensas ante las maniobras para montar un gobierno dictatorial supranacional.

 

ÜecEl papel prominente que desempeña Mundell en esta empresa, representando el papel del ventrílocuo mexicano Don Carlos mientras que Robert Bartley le hace al muñeco de Titino, es un indicio indiscutible de que se avecina una operación muy sucia que emana de las víceras de la oligarquía financiera. Aunque el hombre de la calle promedio no sabe nada de Mundell, EIR ha seguido su carrera muy de cerca. Es un escurridizo que ha realizado misiones muy delicadas para las ramas más antiguas y sucias de esa oligarquía.

 

Mundell nació en Canadá en 1932 e hizo su posgrado en la Escuela de Economía de Londres en los 1950, en donde, según le dijo a un periodista, formó sus ideas con lord Lionel Robbins, figura decisiva en los círculos bancarios de la City de Londres. Robbins, y su colega, Friedrich von Hayek, fueron las lumbreras de la Sociedad Mont Pelerin, fundada en 1947, que se reune en secreto y define gran parte de la orientación económica de los sinarquistas neoconservadores y fascistas. Tras fungir como principal economista internacional del Fondo Monetario Internacional en los 1960, Mundell fue llevado al "Grupo Siena", controlado por el Banco de Siena Monte dei Paschi. Creado en 1472, este banco es el más antiguo del mundo que sigue funcionando. Aparentemente, Monte dei Paschi es un centro de dominio político de las viejas redes financieras y del dinero sucio a las que a veces se les llama fondi. Mundell quedó tan impresionado con Siena, que en 1969 compró un castillo de cinco pisos que perteneció a Pandolfo Petrucci, quien gobernó a Siena de 1487 a 1512.

 

Luego de trabajar con Milton Friedman en la Universidad de Chicago, Mundell se mudó a la Universidad de Columbia en Nueva York en 1974. Ahí fraguó el fraude de la "economía de oferta", la que le enseñó a Bartley, Jude Wanniski, Art Laffer y al ex represenante Jack Kemp (republicano por Nueva York), quienes a su vez se lo vendieron al Gobierno de Ronald Reagan, con resultados desastrosos. Como asesor de la Autoridad Monetaria Europea, Mundell pasó décadas impulsando su propia versión del euro. En un artículo que apareció en el número correspondiente a julio–agosto de 1990 de la publicación italiana Revista di Politica Economica, Mundell instó a la creación de un banco central mundial. Para dar constancia de que está totalmente chiflado, la oligarquía le dio el Premio Nobel de Economía en 1999.

 

Todas las pruebas apuntan al hecho de que el sistema financiero mundial está en sus últimas. El administrador de fondos de inversión Marc Faber, de Suiza, advirtió el 30 de junio en el diario alemán Die Welt que los banqueros centrales están metidos en una "expansión monetaria extrema, en particular en los EU y Japón", lo cual es exponerse al desastre. En su informe anual del 30 de junio, el propio BPI advirtió del creciente peligro que representan los instrumentos financieros riesgosos de gran endeudamiento como los derivados, los cuales, dice, "se comercian cada vez más" entre las grandes instituciones financieras. Los negocios entre "grandes jugadores" podrían "mover los mercados de modos que podrían afectar el costo y la disponibilidad de las coberturas de riesgo necesarias. De esta forma, es posible que conmociones idiosincráticas puedan volverse sistémicas", dice el BPI.

 

Freddie Mac, una de las instituciones dominantes de préstamo en la burbuja estadounidense de los bienes raíces, es un caso importante en el que las sacudidas "pueden volverse sistémicas". De modo parecido, las empresas aseguradoras de varias de las principales naciones del mundo están en graves aprietos. El 25 de junio la Asociación Alemana de Seguros (AAS), luego de reunirse en Fráncfort, rehusó rescatar a la empresa Mannheimer Versicherung, una aseguradora mediana que sufrió pérdidas enormes en los mercados bursátiles en los últimos tres años. Algunas de las aseguradoras más grandes de la AAS enfrentan serias dificultades y no quieren gastar recursos en salvar empresas más pequeñas.

 

Al atacar a LaRouche, Bartley defiende a la red encabezada por Cheney y, de forma más directa, ataca la alternativa de LaRouche, es decir, convocar una nueva conferencia como la de Bretton Woods para someter la economía mundial a una reorganización por bancarrota y reconstruirla. La orientación de los controladores de Bartley es diametralmente opuesta.

 

https://www.larouchepub.com/spanish/other_articles/2003/SinarMoneMundial.html