10 de Diciembre 2005 y 22 Enero 2006

 

 

 

Ahora vamos a hablar de la Ley de Dios.

 

 

Cuando se nace se establece un pacto. Este pacto es una Ley llamada Karma o de destino, que no puede ser violada o alterada; y si un día se altera solo será por haberse modificado el ser que ha nacido.

 

 

Si un manzano produce manzanas, su destino es el de ser una fruta. Y eso sucederá mientras el manzano lleno de vida, marque su ciclo.

 

               

Esta es una Ley de Dios: el que a cada ser se le proponga un fin y un propósito.

 

 

Si el manzano es sometido a un injerto,  habrá sido alterado y dar un fruto distinto, pero nunca se alterará su función creada y no será algo distinto a un árbol frutal. Así de difícil es alterar el destino, pues es la Ley de Dios, o genética, o molecular y la vida rara vez produce algo para lo que no fue  previamente destinado.

 

 

Solo el hombre es el ser que tiene dominio sobre la naturaleza para poder modificarla, así que la importancia del hombre para el ciclo de la vida, es vital.

 

 

  • ¿Cómo puede ser alterado un destino?

 

 

Pues por medio del conocimiento de las Leyes del Karma.

 

 

En otro momento hablaremos de esta Ley.

 

 

 


 

Paz y Amor. Vamos a seguir hablando de las Leyes del Karma.

 

 

Cuando se nace se hace con un destino predeterminado, así el hombre está sujeto a un aprendizaje determinado.

 

 

La suma de sus actos acertados o erróneos va configurando ese destino que previamente, se comprometió seguir.

 

 

El hombre cuando nace no puede recordar. Saber lo que tiene que aprender es similar a la “chuleta” que se lleva a un examen, conociendo además las preguntas que se le van a hacer, y eso no sería un aprendizaje sino, un juego.

 

 

Nacer es un don para el espíritu. Conocedor de la perfección, necesita encontrar las pautas de su propio perfeccionamiento. No debe saber nada, solo recordar lo que sabe de antemano.

 

 

Eso sería “el despertar”. El hombre a causa de ese karma ha de olvidar, y la liberación de ese karma, significara recordar.

 

 

El hombre es un espíritu de Dios, podríamos decir, de la parte oscura de Dios, entendiendo esa oscuridad no como sombra sino como “in manifestación”.

 

 

En Kabalah está muy bien expresado cuando se le aplica a esa sombra aquella luminosidad que antecede a la aurora. Es una oscuridad brillante, como una noche de increíble terciopelo azul.

 

 

Bien, el hombre sería esa parte inmanifestada de Dios, más conteniendo la posibilidad de que la “aurora “, ocupe toda su nocturnidad.

 

 

El hombre es  parte de la “in manifestación de Dios”, y a la vez goza de todas Sus perfecciones solo con que la Luz ilumine su oscuridad, y en ese despertar a la Luz de Dios el hombre, desprendido de su noche se levante con la gloriosa realidad de su propia divinidad solar.

 

 

Así pues, el espíritu que es iluminado alcanza la iluminación.

 

 

Mas para eso, el hombre necesita aprender, conocer y saber aquellas leyes mediante las cuales sucede lo que te expongo.

 

 

Así como entre el atardecer y el amanecer hay un tiempo, así sucede que no en todas las edades, ni tiempos, ni eras hay una Aurora. Esto no sucede todos los años, ni tiene de protagonistas a los hombres cuando estos quieren.

 

 

Es solo cada determinado número de ciclos que se produce un Nuevo Amanecer. Algo está entonces listo para nacer a un “Nuevo Sol”, a un “Nuevo Día”.

 

 

Aquellos que aprendan y que recuerden, serán los llamados a formar parte de esa Aurora y los que no lo hagan seguirán formando parte de la “in manifestación” del Espíritu que todo lo forma, que es Dios.

 

La vida está llena de complejidad, así como todo lo que se planta no sirve para alimento humano, así no todo lo sembrado en el “Espíritu del hombre”, es apto para ser alimento de Dios.

 

 

  • Y yo preocupándome por tonterías ¿es eso lo que me quieres decir? En lugar de estar preocupada por mi realización espiritual, estoy perdiendo el tiempo con boberías pasajeras.

 

 

Bueno María, si y no. Boberías son todas aquellas cosas que se hacen sin ningún propósito y boberías son también las que haciéndolas por algo, solo te complican y te hacen desviar de tu camino.

 

 

Boberías son las dos, pero la última tiene consecuencias.

 

 

Centra tu vida en Mí. Habla Conmigo, aún queda mucho conocimiento que darte porque aunque lo tienes esbozado, no está reflejado de forma correcta.

 

 

Hasta mañana. Paz y Amor.

 

 

 

 

(Escrito el 10 de Diciembre de 2005 y  en la madrugada del 22 de Enero de 2006)