C
uando el grupo Templo de Salomón leyó en el foro de la página las intervenciones de María, no dudó en ponerse en contacto con ella para publicarlas.

 

María accedió muy amablemente a la propuesta, pero al pedírsele que escribiese una nota introductoria con su semblanza o biografía nos respondió con lo siguiente:

 

 

 

"Me pides algo muy difícil. Me pierdo en el pasado intentando hacer una biografía o semblanza mía. Me gustaría ser anónima, porque realmente me siento así...

 

Mi vida es una experiencia con Dios y de Dios. Él es el Autor, y yo solo la página en blanco en donde Él escribe.

 

Hace 18 años creía que era alguien pero en realidad, no era nadie porque vivía sin Él. Hoy no soy nada sin Él.

 

Así que habría que buscar otro modo de publicar lo que tengo sin ser yo, sino Él, el único protagonista".

 

 

 

Habiendo leído antes a María no nos sorprendió en absoluto esa contestación, que corresponde a un alma humilde, que por su misma humildad demuestra su grandeza. Ese es un ejemplo a seguir por todo aquél/aquella que busca el Camino. La humildad es fundamental para ascender por el Caduceo de Mercurio.

 

 

“No a nosotros, oh Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria” (Salmo 115)