Controversia religiosa y la XVIII Dinastía egipcia

 

 

Zarw también era el lugar en donde se encontraba un templo egipcio de Atón. Atón, una forma del dios solar Ra, era conocido desde las dinastías egipcias más tempranas y se había convertido en el favorito de Amenhotep III. Atón también era el origen del apodo más popular de Amenhotep, "el Disco-Solar-Resplandeciente".

 

Debido a que el alcalde de Zarw, Heby, también ostentaba el título de "Mayordomo del Harén de la Esposa Real" de Thutmosis IV, es probable que Amenhotep III hubiese pasado en Zarw al menos parte de su propia juventud y recibido una preparación religiosa bajo la influencia del templo de Atón.

 

El culto del dios sin forma Amón que significa "oculto" o "invisible" y que es el origen del final de las oraciones cristianas, judías y musulmanas – Amén - era el defensor de los faraones de la XVII Dinastía que expulsaron a los Hyksos y reunificaron Egipto. Amón fue establecido como el dios supremo del estado y fue dotado gradualmente de las naturalezas de otras importantes deidades de los egipcios. Durante el principio de la XVIII Dinastía, los rasgos del dios solar Ra, también escrito como Re, también habían sido asimilados. Amón-Ra se había convertido en el "Rey de los Dioses" sin igual, y poseedor de un templo con una administración de miles de personas.

 

A pesar de los esfuerzos del sacerdocio para exaltar a Amón-Ra sobre todos los demás dioses, cada sucesivo faraón de la XVIII Dinastía egipcia se involucraba cada vez más en cultos separados y distintos de Ra, Atón, Ptah y otras deidades veneradas desde tiempos aún más antiguos que el reinado de la Esfinge y de las Pirámides del Bajo Egipto. Thutmosis I construyó una nueva residencia real en Menfis, y desde los tiempos en que era príncipe ostentó los títulos de Gobernador de Menfis y Sumo Sacerdote de su dios Ptah.

 

Mientras todavía era un joven príncipe en Menfis, Thutmosis IV, conocido como el "Rey Soñador" y el faraón que más probablemente elevó a Yuya/José, (Gen. 41:1-37) estaba montando en su carro y se detuvo para descansar al lado de la Esfinge. Thutmosis se durmió bajo la sombra de la Esfinge y tuvo una visión de su dios patrón Re-Herakhty. Le dijo que despejara la arena de la base de la Esfinge, y le prometió que le recompensaría convirtiéndole en el siguiente faraón, aunque no fuese el hijo mayor de su padre Amenhotep II.

 

Cuando Thutmosis IV se convirtió en faraón, despejó la arena de la Esfinge y colocó una estela entre sus patas, manteniéndose todavía en nuestros días, que describía la visión. Thutmosis IV disgustó a los sacerdotes de Amón erigiendo y dedicando un obelisco a Re-Herakhty al lado del templo de Amón en Tebas. ¡Los sacerdotes tendrían el gusto de saber que este obelisco se levanta ahora al lado de la catedral de San Juan de Letrán en Roma! También menospreció al clero estableciendo como Sumo Sacerdote de Amón a un sacerdote de bajo rango. El hijo y sucesor de Thutmosis IV, Amenhotep III, construyó un templo a Atón en Tebas y se reveló en favor de todos los antiguos dioses. de origen tanto egipcio como extranjero.

 

Si Nefertiti hubiera sido una hija/nieta de Yuya y Tuya, y no completamente de sangre egipcia, esto habría encolerizado aún más a los sacerdotes de Amón. Sin tener en cuenta su linaje, la enemistad entre Amenhotep IV y la autoridad religiosa se había convertido en extrema y posiblemente sería ahora irreconciliable. Tras cinco años en la corregencia, Amenhotep IV cambió su nombre por el de Akhenaton, y dejó Tebas para establecer una nueva capital egipcia, a la que llamó Akhet-Atón, que significa el lugar de descanso u horizonte de Atón. El cambio de su nombre indicaba que ya no se consideraba el hijo del dios Amón, sino el de Atón. En los monumentos que marcaban las cuatro esquinas de la nueva ciudad, Akhenaton se refirió a las odiosas palabras dichas sobre él y sus antepasados por parte de los sacerdotes de Amón. Obviamente, había esperado que la ciudad de Akhet-Atón también fuera su lugar de descanso.

 

En la ciudad de Akhet-Atón, la antigua religión del Atón recibió una renovación.El diseño del templo de Atón, su ritual, y su simbolismo, representado por un halcón con cabeza de hombre y un disco solar denominado Re-Herakhty, provenían originalmente del dios solar tradicional Ra, cuyo centro de culto había estado desde tiempos muy antiguos en Menfis y On (Heliópolis). A finales de la corregencia, el hombre-halcón fue eliminado del simbolismo de Atón. El Atón se había convertido esencialmente en un dios sin imagen humana o animal. En la ciudad de Akhet-Atón, la antigua religión del Atón recibió una renovación.

 

El diseño del templo de Atón, su ritual, y su simbolismo, representado por un halcón con cabeza de hombre y un disco solar denominado Re-Herakhty, provenían originalmente del dios solar tradicional Ra, cuyo centro de culto había estado desde tiempos muy antiguos en Menfis y On (Heliópolis). A finales de la corregencia, el hombre-halcón fue eliminado del simbolismo de Atón. El Atón se había convertido esencialmente en un dios sin imagen humana o animal. Se consideraba ahora que el disco solar era la única representación física del dios invisible y eterno, Ra, y una deidad en su propio derecho. El disco solar fue usado después por los reyes de Judá como un sello real "lamelek". Los cartuchos del dios y padre celestial de Akhenaton, Atón, originaron el nombre de Imram. En la Biblia, Moisés es llamado el hijo de Amram, su equivalente hebreo.

 

El nombre de la deidad egipcia Atón se transcribe al hebreo como el término Adón. Adón, que se traduce en las biblias como "el Señor" y también Adonai, traducido como "mi Señor", se utiliza junto con Yahvé (Yhwh) en la Biblia como los nombres personales exclusivos de Dios. Es más, en tiempos antiguos, el nombre de Yahvé (Yhwh) era escrito, pero nunca pronunciado. Siempre que el nombre escrito de Yahvé (Yhwh) tenía que ser leído en voz alta, se decía en cambio Adón (Atón). La forma escrita de Adón es poco frecuente, sin embargo, su limitado uso es significativo, especialmente en los primeros seis libros de la Biblia, en donde se reserva exclusivamente para las aplicaciones siguientes: Moisés se dirige a Dios usando el título de Adón/Atón (Éxodo 4:10,13; 5:22; 34:9; Números 14:17; Deuteronomio 3:23; 7:26; 10:17); a Moisés se le dirigen Aarón (Éx.32:22; Núm.12:11) y Josué (Números 11:28) usando el título de Adón/Atón; y Josué también se dirige a Dios usando el título de Adón/Atón (Josué 5:14 b; 7:7). Como se menciona arriba, hay una relación establecida entre la literatura de la XVIII Dinastía egipcia y la Biblia. El Salmo 104 es un embellecimiento del Himno de Atón, el cual fue encontrado por los arqueólogos en la ciudad de Akhet-Atón.

 

Las reformas religiosas de Akhenaton incluían el rechazo de la magia egipcia tradicional y la astrología asociadas al culto de Amón, y el rechazo del culto de Osiris con su versión de creencia en el juicio eterno y también la vida después de la muerte. El lugar elegido para la nueva capital de Egipto demostraba el deseo de Akhenaton de establecer un nuevo equilibrio que localizó en el centro geográfico exacto del país. La inhóspitamente caliente y árida meseta olvidada por el Nilo y en la que fue construida la ciudad de Akhet-Atón no estaba ocupada en ese momento, ni lo sería de nuevo después del final de la XVIII Dinastía. La austeridad del emplazamiento no era ningún impedimento para Akhenaton, y construyó rápidamente allí una magnífica ciudad. La construcción de piedra acabada de la antigua ciudad fue sustraída para ser utilizada en otros proyectos de construcción poco después del final de la XVIII Dinastía, sin embargo el sitio nunca fue reocupado otra vez y permaneció en su mayor parte tranquilo hasta el momento de su excavación hace aproximadamente cien años. Los archivos que contenían la correspondencia política de Akhenaton, conocidos como las cartas de Amarna, no fueron sustraídos y han proporcionado una gran cantidad de información sobre los reinados de Akhenaton y de su padre Amenhotep III.

 

Las cartas de Amarna generalmente han sido utilizadas para describir a Akhenaton como un gobernante impasible hacia el imperio egipcio, y preocupado exclusivamente por las reformas religiosas locales. Un escrutinio más detallado de las cartas de Amarna, por ejemplo la EA 256 de Mutbaal discutida en la introducción, indica que conocía personalmente a los proponentes de los Habiru y, o estaba perdonando sus acciones, o simplemente no estaba dispuesto a eliminarlos. Otro investigador ha concluido que Akhenaton estaba de hecho dirigiendo el movimiento. Una carta del gobernador cananeo de Jerusalén, también entre las cartas de Amarna, expresa su indignación después de que un oficial egipcio fuera asesinado en Sile por hebreos, y Akhenaton no había hecho nada por ello (Éxodo 2:11-14). A principios del reinado de Akhenaton, una carta al vasallo sirio de Egipto, Aziru, dice, "... el rey no decepciona cuando se enfurece contra toda Canaán." En un momento posterior del reinado de Akhenaton, y probablemente después de que los Habiru capturaran Jerusalén, una carta a Aziru dice, "sabes que el rey no desea ser duro con la tierra de Canaán."

 

En 1989 fue descubierta la tumba de un antes desconocido visir de Akhenaton. El nombre de este visir, Aper-el , es decididamente semítico/hebreo. No es entonces sorprendente que las repetidas y lastimosas súplicas de los vasallos cananeos y filisteos de Akhenaton en Jerusalén y otras ciudades de Palestina para pedir ayuda contra la turbulenta marea de los Habiru no tuvieran ninguna respuesta por parte de Aper-el, o de otro ministro de Akhenaton, Ay, el hijo de Yuya.

 

Aunque la ciudad de Akhet-Atón nunca fue reconstruida, ¡hay un pueblo en el lado opuesto del Nilo que ha conservado el nombre de Mal-lawi o Mallevi, que significa la "ciudad de los Levitas", hasta el día de hoy! Los levitas son identificados por Osman como ese grupo selecto de nobles y parientes cercanos de Akhenaton y Yuya que constituyeron el sacerdocio de Atón recientemente formado y que sirvieron en los templos de Atón en Tebas y en la nueva capital Akhet-Atón. En el Sinaí, los levitas eran los partidarios dominantes de Moisés cuando el problema se manifestó. Mientras Akhenaton todavía estaba en el poder, la mayoría de los hebreos/israelitas o habría permanecido a Zarw, en el delta de Nilo, o en Akhmin, y habría continuado rindiendo culto a su(s) propio(s) dios(es) en su propia lengua nativa. Esto le produjo después a Akhenaton (Moisés) un desánimo (Éxodo 4:10).

 

En el duodécimo año de la corregencia murió Amenhotep III, y Akhenaton estuvo presente en una lujosa ceremonia en la ciudad de Akhet-Atón, coronado como único gobernante de Egipto. Tras la muerte de Amenhotep III, Akhenaton tenía el poder total para tratar con el clero de Amón, y este poder fue ejercido en su completa magnitud. Los templos de Amón fueron cerrados y el mismo nombre de Amón fue borrado en todo Egipto. También se atacaron los nombres de otros dioses, sin embargo con una magnitud algo menor.

 

Este acto de supresión fue precipitado por un número de factores, incluyendo el aislamiento voluntario de Akhenaton, la influencia de sus parientes asiáticos/semíticos, una crisis nacional alimentada por una creciente epidemia, y el veneno de la política sacerdotal de Amón.

 

Está claro que lo que empezó como una reacción a los excesos del reinado de Amenhotep III y un esfuerzo para reformar y simplificar la religión de Egipto, se había convertido ahora en un movimiento caracterizado por el extremismo. Este edicto de Akhenaton tiene un eco en el versículo de la Biblia, "yo ejecutaré mi juicio contra todos los dioses de Egipto (Éxodo 12:12)".

 

Las reformas de Akhenaton pudieron haber tenido éxito si no hubieran coincidido con una terrible plaga que estaba extendiéndose a lo largo de todo el Oriente Medio. El rápido crecimiento del comercio y el intercambio entre las naciones del Oriente Medio, posible gracias a la estabilidad política de la época, también favoreció la propagación de la enfermedad. Amenhotep III se había fabricado 700 ídolos de Sekhmet, la diosa de la pestilencia, para mantener alejada a la plaga, la cual debió de haber empezado a adueñarse de Egipto a finales de su reinado. Se hacían dos estatuas diarias durante todos los días del año proporcionando un "hechizo doble" contra la propagación de la enfermedad.

 

El autor y especialista en la vida de Akhenaton, Cyril Aldred, sugirió que el entusiasmo con el cual Akhenaton erradicó el nombre de Amón era más similar, sin embargo, a un desesperado intento por detener la devastación de esta misma plaga, la cual se había convertido durante su reinado en una terrible epidemia en Egipto. Como la plaga no cedía, los miles de sacerdotes desempleados y sirvientes de los templos de Amón tuvieron todas las razones para reprochar las reformas de Akhenaton y su rechazo al dios que le había traído a Egipto tanta prosperidad en el pasado. En la antigüedad se atribuían invariablemente tales plagas a la ira de los dioses. Un ídolo personal de Amón encontrado en la ciudad de Akhet-Atón es un indicio de la repugnancia que debió de haber existido al abandonar la seguridad de las antiguas formas de religión.

 

Contrariamente al cuadro descrito por la Biblia, los egipcios de este periodo se apegaron a un sistema bien definido de moralidad y justicia. Los baños regulares, una buena higiene y una dieta variada también fueron la norma. Una pintura mural encontrada en la ciudad de Akhet-Atón describe el primer cuarto de baño del mundo, y refleja una comprensión de la necesidad de tratar apropiadamente los desperdicios humanos.

 

La plaga indujo una histeria que indudablemente levantó la conciencia de dieta y sanidad a niveles aún mayores, como reflejan las Leyes de Moisés en la Biblia. Según la Biblia, Moisés les dijo a los israelitas que si observaban todos sus mandamientos entonces estarían libres de las enfermedades que los habían afligido en Egipto (Deuteronomio 7:15; 28:60).

 

Más aún, la práctica de la medicina no era tan primitiva en Egipto como se creyó una vez, especialmente durante los tiempos antiguos. Haciendo uso de siglos de investigación, los médicos egipcios podían diagnosticar hábilmente muchos tipos de heridas, enfermedades y afecciones, y eran completamente pragmáticos con respecto a la probabilidad con la que un paciente podía curarse. Se prescribían los tratamientos físicos y psicológicos para promover la curación. La práctica de la circuncisión es de origen completamente egipcio y africano, y fue adoptada después por los seguidores semíticos de Moisés. Una visión general del conocimiento de los antiguos egipcios en medicina y ciencia se encuentra en las referencias.

 

En su tercer año de reinado en solitario, Akhenaton nombró a un hermano más joven o hermanastro, Smenkhara, como su corregente. Esto ocurrió después de lo que parece haber sido un intento desesperado y fallido de engendrar a un hijo regio propio. Se sabe que Akhenaton había tenido seis hijas de su esposa Nefertiti.

 

Como la mayoría de edad de Smenkhara se acercada, Akhenaton se casó con sus tres hijas mayores y tuvo hijos de ellas. Estas uniones engendraron a tres hijas adicionales, y acabó con la vida de su segunda hija mayor en el nacimiento de su hijo. En este respeto también Akhenaton parecía estar maldito.

 

Después de su nombramiento como corregente, Smenkhara fue enviado a Tebas para volver a abrir el templo de Amón, pero esta concesión a Amón y a sus sacerdotes demostró ser infructuosa. Finalmente, hay pruebas de que el mismo Akhenaton se puso seriamente enfermo. Dos años después del nombramiento de Smenkhara, el reinado de Akhenaton llegó a su fin. Se supone normalmente que Akhenaton murió en este momento, pero esto no puede demostrarse. Por el contrarió, hay fuertes indicios de que Akhenaton no murió, sino que en cambio escogió escapar de la muerte por plaga o asesinato abdicando y buscando el exilio en el Sinaí.

 

 

La momia de Akhenaton es la única de la XVIII Dinastía thutmósida, desde Thutmosis I hasta Tutankhamon, que no se ha encontrado. No hay ninguna prueba concluyente de que alguien fuera enterrado en la cámara de la tumba que estaba siendo preparada para él en las colinas situadas detrás de la ciudad de Akhet-Atón. Artículos funerarios originalmente hechos para el entierro de Akhenaton allí fueron modificados y utilizados en cambio en los entierros en el Valle de los Reyes de los dos siguientes faraones.

 

Hay también pruebas de que algunos oficiales continuaron fechando artículos y eventos del principio de su reinado incluso después de que claramente no estuviera durante más tiempo en el poder.

 

Es más, documentos e inscripciones de tumbas fechados en la XIX Dinastía describen a Akhenaton como "el rebelde," "el hereje," y "el caído de Amarna (Akhet-Atón)," proporcionando la prueba adicional de que su gobierno acabó con su caída del poder, y no con su muerte.

 

La descripción de la vara de Moisés que encontramos en la Biblia es otro indicio de que Akhenaton estaba viviendo desterrado en el desierto del Sinaí. Los faraones poseían muchos tipos de cetros que representaban varios aspectos de su soberanía. La vara coronada por una serpiente de bronce era el cetro que simbolizaba la autoridad faraónica. Se nos dice que este cetro fue destruido después por Ezequías porque se había convertido en un fetiche de culto (I Reyes XVIII:4).

 

El Talmud cuenta que Moisés, de hecho, había sido un rey de Etiopía durante un tiempo, pero había abdicado a favor de un hijo que engendró una envejecida Reina Madre Adonit (en egipcio Aton-it) de su esposo, el anterior rey. También se consideraba que los faraones de la XVIII Dinastía eran los gobernantes de Etiopía. Una, y posiblemente la única, acción militar de Akhenaton tuvo lugar en Etiopía, en donde confirmó su soberanía sobre la región.

 

Las citas supervivientes de dos historias egipcias proporcionan todavía más pistas con respecto a la verdadera identidad de Moisés. La Historia de Egipto (Aegyptiaka) escrita en griego en el siglo III aC. por el Sumo Sacerdote egipcio de Heliópolis conocido como Manetón, registró detalles sobre Moisés y el Éxodo. También, los cinco volúmenes de la Historia de Egipto escrita por Apión en la primera mitad del siglo I dC. contenían un pasaje sobre Moisés que fue citado por el historiador judío Josefo. Josefa, hacia 70 dC. transmitió del trabajo de Apión que Moisés había construido templos en Egipto, los cuales estaban orientados hacia el este, tenían los techos abiertos al sol, y utilizaban un obelisco modificado. Éstas fueron todas las características distintivas de muchos templos de Akhenaton.

 

Los extractos de la historia de Manetón citados por Flavio Josefo y el historiador cristiano Eusebio, cronista de Constantino, sitúan específicamente el Éxodo bajo Moisés durante el reinado de Amenhotep IV (Akhenaton) después de un periodo de trece años marcado por la pestilencia, la rebelión y la violación de los templos egipcios y sus dioses. Ésta es una descripción exacta del traumático periodo de trece años durante el cual Akhenaton gobernó Egipto desde la nueva ciudad de Akhet-Atón. Josefo, que también era judío, se tomó los relatos de Manetón y Apión como una gran ofensa. Careciendo de cualquier evidencia sólida para contradecir estas fuentes, Flavio Josefo simplemente recurrió a denunciar los relatos como "ridículos" y "absurdos." ¡Afortunadamente, citó bastante literalmente de Manetón y Apión para demostrar ahora que no!