La casa de Egipto

 

Rey del antiguo Israel (reinó 961-922 aC), segundo hijo de David –rey de Judá e Israel- y Betsabé; último rey de Israel unificado.

 

En la literatura judía y musulmana posterior, Salomón es nombrado como el más sabio. Aparece en un lugar destacado de la historia y de la literatura como constructor del Templo de Jerusalén.

 

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora: Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar y tiempo de hablar; tiempo de amar y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

 

¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana? Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él. Todo lo hizo hermoso en su tiempo; ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida; y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.”

 

En la Biblia se dice del rey Salomón que, heredó un inmenso imperio conquistado por su padre David que se extendía desde el Nilo, en Egipto hasta el río Éufrates, en Mesopotamia (I Reyes 4:1) (Gén. 15:18) (Deut. 1:7,11:24) (Jos. 1:4) (2 Sam. 8:3) (1 Crón. 18:3).

 

  • Tenía una gran riqueza y sabiduría (I Reyes 10:23)
  • Administró su reino a través de un sistema de 12 distritos (I Reyes 4:7)
  • Poseyó un gran harén, el cual incluía a "la hija del faraón" (I Reyes 3:1) (I Reyes 11:1-3) y (I Reyes 9:16)
  • Honró a otros dioses en su vejez (I Reyes 11:1-5)
  • Consagró su reinado a grandes proyectos de construcción (I Reyes 9:15-19)
  • Construyó El Templo de Jerusalén (I Reyes 6)
  • El Palacio Real (I Reyes 7:2-12)
  • Las murallas de Jerusalén
  • El Milo o Mello -un relleno de tierra hecho para ampliar Jerusalén- (I Reyes 11:27)
  • Las ciudades reales de Meguido, Hazor, y Gezer
  • Las ciudades almacenes, ciudades para sus jinetes y ciudades para sus carros a lo largo de su imperio
  

La Casa de Egipto

 

INTRODUCCIÓN

 

David y Salomón son retratados en la Biblia como dos de los reyes más grandes de la antigüedad. Sin embargo, no se ha encontrado ningún rastro de su imperio en Palestina. Es un periodo curiosamente perdido del registro arqueológico de la región. Citando del libro, Archaeology of the Land of the Bible (Arqueología de la Tierra de la Biblia), "La Biblia es la única fuente escrita acerca de la Monarquía Unida, y es por consiguiente la base de cualquier presentación histórica del periodo." Hay casi una total carencia de fuentes externas que el arqueólogo Donald Redford, principal experto en la época, escribe frustrado que "tales temas como la política extranjera de David y Salomón, el comercio de Salomón en caballos o su matrimonio con la hija del faraón deben seguir siendo temas para el Midrash y el tratamiento ficticio."

 

Por el contrario, la arqueología ha confirmado los reinados de todos los demás grandes reyes de la antigüedad mencionados en la Biblia, y algunos de los reyes posteriores, reyes menores de Judá e Israel (a saber, Omri, Acab, Jehú, Pecaía, Oseas, Acaz, Ezequías, Manasés, y Ozías). Los eruditos bíblicos conservadores creen que es sólo cuestión de tiempo el que sea encontrada también la evidencia concreta de los reinados de David y Salomón. Como se discutirá, la evidencia concreta para David y Salomón ya existe, y viene del lugar en donde uno menos esperaría encontrarla.

 

Ahmed OsmanAhmed Osman es escritor y autor del libro”Desde Egipto, Las Raíces del Cristianismo al Descubierto”, nació en El Cairo en 1934. Estudió derecho en la Universidad de El Cairo y en los inicios de los años 1960 estuvo trabajando allí como periodista. A consecuencia de las continuas disputas fronterizas entre Egipto e Israel, decidió en 1964 dejar su país y marcharse a Londres para investigar las raíces históricas existentes detrás del conflicto político entre los dos pueblos. Desde entonces ha estado investigando y escribiendo en un continuo intento de reconciliar las historias de la Biblia con la evidencia histórica descubierta por los arqueólogos en los últimos cien años. Sus libros anteriores: Extranjero en el Valle de los Reyes (1987); Moisés, faraón de Egipto (1990); y La casa del Mesías (1992).

 

El Reino Unificado de David y Salomón

 

EL REY DE REYES

 

Para ser consistentes con el modelo de otras culturas de la Edad del Bronce y de la Edad del Hierro en el antiguo Cercano Oriente, egipcios, babilónicos, asirios, e hititas, sería de esperar que numerosos documentos, artículos, e inscripciones en edificios o monumentos públicos hubieran sido dejados por este gran rey o más tarde por sus descendientes en su honor. Todavía no se ha encontrado ningún artículo de cualquier clase que lleve su nombre.

 

Las ciudades de Hazor, Meguido y Gezer han sido excavadas extensamente hoy en día. Se encontró en cada una de estas ciudades un estrato que contenía grandes palacios, templos y fortificaciones. No se ha hallado el nombre de Salomón, pero en cambio sí se ha encontrado el cartucho del faraón de la XVIII Dinastía Amenhotep III. En Jerusalén no ha sido posible excavar en el monte del templo, sin embargo, las extensas excavaciones realizadas en la ciudad, incluso en las áreas adyacentes al monte del templo, no han revelado la existencia de ningún palacio salomónico.

 

Es más, la excavación del Millo ha revelado (según la alfarería encontrada en él) que su construcción original también fue contemporánea del reinado de Amenhotep III de la XVIII Dinastía egipcia.

 

Amenhotep III, conocido en tiempos antiguos como el "Rey de Reyes" y "Señor de Señores," fue un faraón de la gloriosa XVIII Dinastía de Egipto. Al igual que Salomón, heredó un inmenso imperio cuya influencia se extendía literalmente desde el Nilo al Éufrates. En contraste con el imperio de Salomón, el imperio de Amenhotep es indiscutible. Los edificios, monumentos, documentos, artículos, y otros numerosos vestigios de su reinado son universales e incomparables (con la posible excepción de los que dejó el faraón de la XIX Dinastía, Ramsés II).

 

El reinado completo de Amenhotep III fue consagrado a la construcción de monumentos a lo largo de Egipto, Canaán y Siria. Aparte del templo más glorioso de la antigüedad en Luxor, construyó otros muchos templos de diseño similar a lo largo de Egipto y en el resto de su imperio, incluso en las ciudades fortificadas cananeas de Hazor, Meguido, Gezer, Laquis y Bet-seán.

 

Según los registros egipcios, el padre de Amenhotep, Thutmosis IV, y su abuelo Amenhotep II deportaron a unos 80.000 cananeos. Los habitantes cananeos de Gezer fueron específicamente incluidos en esta deportación. Fue durante el reinado de Amenhotep III cuando Gezer y otras ciudades principales de Palestina fueron fortificadas como las guarniciones reales egipcias, y se las dotó de refinados templos y palacios.

 

La Biblia dice que durante los días de Salomón, el faraón de Egipto capturó la ciudad cananea de Gezer y se la regaló a su hija como dote de su matrimonio con Salomón (III Reyes 9:16-17).

 

Era una costumbre obligatoria para Amenhotep III casarse con "la hija del faraón" para asegurarse el trono. Esto es precisamente lo que hizo cuando se casó con Sitamon, la hija de su padre, el faraón Thutmosis IV.

 

La red de ciudades fortificadas de la XVIII Dinastía egipcia también incluía a Jerusalén. Si las construcciones de Amenhotep III en Gezer, Hazor, Meguido y otras guarniciones son alguna muestra, entonces Amenhotep indudablemente edificó un magnífico templo en el venerado Monte del Templo de Jerusalén. La estructura adyacente al Monte del Templo de Jerusalén, conocida tradicionalmente como los "establos de Salomón," es consistente con la arquitectura de las ciudades fortificadas de Amenhotep. La arqueología también ha confirmado que durante su reinado se guardaron carros en estas ciudades en grupos de entre treinta a ciento cincuenta cada uno.

 

Las antiguas minas de Timna, en el desierto del Neguev, conocidas como las "minas de Salomón," "son anteriores a Salomón en unos trescientos años, según la cronología convencional," datándolas una vez más en los tiempos de Amenhotep III. Cobre de Timna, oro del Sudán, otros metales preciosos, joyas y piedra de alta calidad fueron utilizados en gran abundancia en los templos de Amenhotep, así como en los de Salomón. Una estela del templo funerario de Amenhotep alardea de que el templo fue "embellecido por todas partes con oro, su suelo brilla como la plata... con estatuas reales de granito, de cuarcita y de piedras preciosas." La cantidad de materiales empleados en otro templo construido por Amenhotep es también "asombrosa: 3,25 toneladas de electro, una aleación de plata y oro, 2'5 toneladas de oro, 924 toneladas de cobre..."

 

 

Se dice que la satisfacción más grande del Salomón bíblico fue el reto de completar sus grandes proyectos (Eclesiastés 2:4-11). Lo mismo se dijo de Amenhotep III. En un texto egipcio real del periodo se lee, "He aquí que el corazón de su Majestad estaba satisfecho con la construcción de monumentos muy grandes, como los cuales nunca se habían hecho realidad desde las primeras edades de las Dos Tierras." Sólo un rey enormemente rico de un imperio bastante estable podría construir tan espléndidamente y en muchos sitios tan distribuidos en la antigüedad. Amenhotep III fue indiscutiblemente el rey más rico de la antigüedad. La realización de tales magníficos proyectos requirió el mantenimiento de una considerable y constante fuente de trabajo y de ingresos que se extendía a lo largo de un periodo de muchas décadas.

 

La administración y el sistema de impuestos de Amenhotep con sus 12 distritos es idéntico al de Salomón que se describe en la Biblia (III Reyes 4:2-7,27; 5:13; 9:23). Amenhotep también se dedicó a redescubrir la sabiduría, los misterios y las tradiciones de las dinastías egipcias anteriores. Se ha establecido una fuerte relación entre los "Proverbios de Salomón" de la Biblia y las "Máximas de Amenhotep III" encontradas en Egipto.

 

Además de los proyectos ya mencionados, Amenhotep construyó también un palacio completamente nuevo en Tebas. La nueva residencia real incluía todos los elementos contenidos en el palacio de Salomón que se describe en la Biblia (II Reyes 7:2-12), a saber: 
  1. Una casa fabricada casi completamente de cedros del Líbano (construida para la fiesta del Jubileo de Amenhotep)
  2. una sala de columnas con una terraza en la fachada y rodeado por un patio de columnas
  3. Un salón del trono construido con muchas columnas de madera y cuyo suelo era la escena de un lago pintado (idéntico al que cruzó maravillada la reina de Saba cuando se acercó al trono de Salomón, como se describe en el Corán)
  4. Un palacio separado construido para Sitamon, "la hija del faraón".
  5. Un palacio real (consistente en su propia residencia, la residencia de su Gran Esposa, Tiye, y una residencia para el harén real)

 

La corte de Amenhotep III era extremadamente liberal, y reflejaba cada posible exceso de un reinado poderoso y seguro. El erotismo en el arte y en la vida de la corte alcanzó su plenitud durante el reinado de Amenhotep. La famosa pintura mural de las "bailarinas desnudas" data del reinado de Amenhotep. Al igual que Salomón, Amenhotep "no negó a sus ojos ninguna cosa que desearan" y "ni apartó su corazón de cualquier placer" (Eclesiastés 2:10). Sin embargo, los últimos años de los treinta y ocho del reinado de Amenhotep no fueron agradables. Los largos años de indulgencia habían pasado factura y tuvo muchas dolencias. Como gesto compasivo, su cuñado mitani le envió un ídolo de la diosa Ishtar (es decir, Astoret) (II Reyes 11:5).

 

La "conclusión ineludible" es que la historia de Salomón fue tomada después y específicamente de la vida de Amenhotep III. El mismo nombre de Salomón, que literalmente significa "paz" o "seguridad", apunta a Amenhotep III, cuyo largo y penetrante reinado en el siglo XIV aC no incluyó ninguna gran campaña militar, pero se caracterizó por una estabilidad sin precedentes a lo largo del Cercano Oriente. Después de la XVIII Dinastía egipcia, la región entre los dos grandes ríos no fue controlada de nuevo por ningún poder individual hasta el imperio asirio de Asurbanipal (el nieto de Senaquerib), el cual invadió Egipto y saqueó Tebas en el siglo VII aC, y el imperio de Ciro en el siglo VI aC, el cual conquistó también Egipto y lo convirtió en una provincia persa. No hay ningún indicio de ningún imperio de estos tiempos que controlara esta región y que cuya capital fuese Jerusalén.

 

Se dice que Salomón tuvo "mil cuatrocientos" carros (II Reyes 4:26). Esto representa un ejército prodigioso según los cánones antiguos, y el cual sólo pudo haber sido reunido en un largo periodo de tiempo por una civilización estable. A pesar de eso, se nos dice que sólo cinco años después de la muerte del gran rey Salomón, el faraón egipcio Sisak y sus aliados invadieron Judá y capturaron sus ciudades fortificadas con poca o ninguna resistencia militar (2 Crón. 12). La Biblia añade que la misma Jerusalén fue perdonada sólo después de entregar a Sisak la totalidad de las riquezas acumuladas por el rey Salomón.

 

La rapidez con la que se estableció el imperio de Salomón, como se describe en la Biblia, y la facilidad con la que fue sometido después al poder extranjero en un corto plazo de tiempo, tampoco es consistente con el modelo fijado otras grandes civilizaciones antiguas.