El Pez Cristiano

 

Ichthys 

 
El famoso símbolo del pez, que en griego se dice "Ictus", se escribe en mayúsculas como ICqUS y que se parece por similitud de las letras griegas mayúsculas a la latina IXOYE, es un símbolo semi-secreto de los primeros cristianos, que forma con las iniciales de la expresión "pez" que en Griego como hemos dicho se dice "ictus" y se escribe ICqUS.
 
 
INICIALES
GRIEGOTRADUCCIÓN
 IIesousJesús
 CChristosCristo
 qTheos
de Dios
 UUiosHijo
 SSoteros
Salvador

 

 

Así se obtiene la frase: "Jesucristo Hijo de Dios Salvador" que identifica como cristiano y creyente en Jesús al portador del símbolo.

 

El simbolismo es algo que siempre ha fascinado a aquellos interesados en religión, especialmente a los Cristianos. La razón de esto es porque tanto los ritos religiosos Israelitas durante los tiempos del Antiguo Testamento como las enseñanzas de Jesús están cargadas de simbolismo. En este artículo discutiremos uno de estos simbolismos en particular, que en mi opinión, es de gran trascendencia. Este símbolo es el del "Pez".

 

Primer punto:

 

Los antiguos Cristianos usaron este simbolismo para representar el Cristianismo y aún hoy muchos Protestantes lo utilizan para reflejar que son Cristianos. Pero yo pienso que hay un significado más profundo detrás de meramente indicar la preferencia religiosa de cada uno. Estudiando las escrituras he advertido que este símbolo está comúnmente relacionado con el pan, especialmente en los dos milagros cuando Jesús alimentó a miles de personas con solamente unas pocas rodajas de pan y unos peces.

 

Pero aún más allá de esto, está Su promesa con respecto al poder de la oración. Tal cual expliqué en mi artículo titulado "La oración", el único medio seguro para saber la verdad es mediante la revelación directa de Dios. Sabemos que Jesucristo es el pan de vida. Cuando se utiliza el pez en conexión con la mención del pan, simboliza una ganancia de conocimiento sobre el pan de vida, el cual es Jesucristo. Veamos cómo este simbolismo se introduce poco a poco en las escrituras. En Mateo 7:7-10 Jesús enseña: "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá". "¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?" Veamos más de cerca estos versículos de las escrituras. Lo que Jesús está diciendo aquí es que si queremos encontrar algo o si tenemos que encontrar algo, necesitamos pedirlo y buscarlo. Entonces Él afirma que si pedimos y buscamos nos será dado. Luego utiliza ejemplos para ilustrar su significado. Sin embargo, los elementos que Él usa para ilustrar este punto son muy relevantes. El primer ejemplo es "¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?"

 

El pan es el cuerpo de la vida. Está vivo y brinda salud y vitalidad a aquellos que lo comen. Jesús es el "pan" de vida y nos da vida eterna y salud espiritual a aquellos que participamos de Su evangelio. Por otra parte, una piedra es un objeto inanimado que no tiene la capacidad de darnos vida, salud ni vitalidad. Sin el evangelio en nuestras vidas, no tendremos vida eterna, salud espiritual o vitalidad moral. Las cosas que el mundo nos ofrece no nos serán de valor cuando hayamos muerto. Viéndolo de esta manera, las cosas de este mundo se asemejan a las piedras.

 

La segunda ilustración utilizada por Jesús fue: "¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?" Debemos tener en cuenta lo que Jesús está tratando de ilustrar aquí. Lo que Él procuró decir a través de: "Pedid, y se os dará". Su primer ejemplo es sobre el hecho de pedir "pan". Y su subsiguiente ejemplo es sobre el pedir "pescado". En otras palabras, lo que Jesús está diciendo es que si una persona pide vida eterna, le será concedida, de igual manera si una persona pide conocimiento sobre Dios le será dado. Pero, ¿es ésta la interpretación correcta de la palabra "pez"?

 

Para averiguarlo, todo lo que tenemos que hacer es mirar el ejemplo en la dirección opuesta la serpiente. ¿Qué es lo que la serpiente representa? En el jardín de Edén, fue una serpiente la que pretendió engañar a Adán y Eva, dándoles falso conocimiento sobre los caminos de Dios.

 

Además de esto, la serpiente es un símbolo del diablo (Apocalipsis 12:9). No existe duda alguna de que el diablo no nos dará el verdadero conocimiento sobre Cristo, ya que él es el padre de las mentiras. De tal manera podemos parafrasear a Jesús cuando dijo: "¿O si le pide conocimiento (un pescado), le dará una mentira (una serpiente)?" Sabemos que los primeros discípulos y apóstoles de Cristo fueron pescadores, pero lo más interesante es que también eran buscadores de conocimiento. Antes de que conocieran a Jesús eran seguidores de Juan el Bautista. Habían escuchado su mensaje y querían saber más. De esa manera, estos pescadores buscaban obtener mayor comprensión y conocimiento sobre los caminos de Dios.

 

En Juan 1:40-42 leemos: "Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. Éste halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro)."

 

 

Pero observemos que esta escritura no dice que ellos se convirtieran instantáneamente en seguidores de Jesús. Sin embargo, en Lucas 5:1-11 aprendemos: "Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.

 

Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los que compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Porque por la pesca que habían echo, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron".

 

Observemos cuidadosamente que al comienzo de este incidente, Simón Pedro no era un discípulo de Jesús. Sin embargo, luego que Jesús ejecutara el milagro con los peces, "Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador". En este momento Pedro había recibido el conocimiento sobre quién era Jsucristo.

 

Más adelante la escritura declara: "Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él". A lo largo de Sus tres años de ministerio mucha gente quedó maravillada con los milagros que Jesús realizaba, pero en verdad no fueron muchos los que creían que él era el tan largamente esperado y prometido Mesías. En consecuencia, no abandonaron todo lo que tenían para seguirlo. Y la razón por la cual no lo hicieron fue porque no habían recibido el conocimiento sobre quién era Él. Sin embargo, Pedro "y asimismo Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón" creyeron en Él "Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron".

 

Y la razón por la cual lo abandonaron todo y lo siguieron fue porque habían recibido el conocimiento que quién era Él en verdad. ¿Y cómo obtuvieron ese conocimiento? Por medio del milagro que Él había realizado con los peces.

 

¿Y que hay sobre la alimentación de los 5.000 con solamente cinco panes y dos peces? Veamos que podemos aprender de este suceso. Mateo 14:15-20 dice: "Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. Y les dijo: Traédmelos acá. Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas".

 

En la mayoría de las circunstancias, Cristo se interesaba más en las cosas espirituales que las cosas de este mundo, sin embargo en esta historia lo vemos preocupado por las necesidades temporales de la gente, aunque pueda parecer superficial. Pero tal vez había un profundo significado espiritual al mismo tiempo. Mi opinión al respecto es que este evento simboliza que Jesús le dio a la gente el evangelio (pan) y el conocimiento de quién era Él (Pescado).

 

Consideremos también lo siguiente: Él alimentó a la gente con cinco panes y dos peces. En total la comida eran siete piezas. El siete representa aquello que está completo. Por lo tanto cuando Jesús utilizó estas siete porciones, le dio a la gente, tanto una comida espiritual completa, como una satisfactoria comida física. Pero notemos también que luego de la comida sobraron doce canastos. Lo que esto significa es que aún había mucha más información y conocimiento que la gente no había recibido y que podría haberlo hecho. Al parecer, sólo tomaron lo que querían y dejaron mucho más a un costado (¡tanto que pronunciar!).

 

El segundo milagro de alimentar multitudes se encuentra en Mateo 15:33-37 "Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, para saciar una multitud tan grande? Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete y unos peces. Y mandó a la multitud que se recostase en tierra. Y tomando los siete panes y los peces dio gracias, los partió y dio a sus discípulos; y los discípulos a la multitud. Y comieron todos y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas." Encuentro muy interesante que una vez más se utilice el número siete. Esta vez eran siete los panes pero no se especifica la cantidad de peces. Por lo que el único número que podemos extraer de esta historia es el siete, demostrando así una vez más que Jesús concedió un conocimiento completo.

 

Luego de Su resurrección, Jesucristo se encontró varias veces con sus discípulos “apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios" (Hechos 1:3). Durante muchas de esas ocasiones, Él comió carne con ellos. No se especifica claramente qué clase de carne era ésta, con excepción de una escritura, en Juan 21:13 leemos: "Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado". El pescado es carne y era una de las clases más comunes de carne ya que era de fácil acceso. Por lo tanto, no hay que expandir demasiado la imaginación para entender que cada vez que Jesús se sentaba "a comer" con Sus discípulos, luego de resucitar, comía pescado. Una vez más vemos el uso conjunto del pan y los peces mientras Jesús impartía comprensión y conocimiento "de las cosas pertenecientes al reino de Dios".

 

Además, consideremos lo siguiente: Durante el diluvio, toda carne sobre la superficie de la tierra fue destruida con la excepción de los habitantes del arca. Sin embargo, a todos los peces de las aguas se les tuvo piedad de este destino. Si el símbolo de los peces es el conocimiento, entonces el simbolismo de esto es que a través del diluvio, el conocimiento de la verdad sobre Dios fue preservado mientras que el conocimiento del mundo fue dejado de lado. Y si esto es así, le da un mayor significado a la escritura que declara: "Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar" (Habacuc 2:14).

 

 

Y este es el segundo punto:

 

¿Murió Moisés o fue trasladado? Esta pregunta surge porque nuestra iglesia enseña que algunas personas no han muerto sino que han sido trasladadas, como por ejemplo, Juan el amado. Según Deuteronomio 34:5-6, parecería que Moisés murió. En Judas 1:9, aunque no está bien aclarado, parecería indicarlo mismo.

 

¿Quiénes son los seres trasladados? Según la Biblia, son personas arrebatadas de la tierra sin probar la muerte. Tanto así, que permanecen con vida en su condición física. En otras palabras, no han sido resucitados, pero no tienen la capacidad de morir. Por lo que son "seres trasladados", se colocan junto a los seres mortales o resucitados.

 

La Biblia habla de tres personas que encajan en esta categoría. Según Génesis 5:24 y Hebreos 11:5, Enoc fue trasladado. En 2 Reyes 2:1-12 aprendemos que Elías fue también trasladado, y en Juan 21:20-24 leemos de un modo implícito que el Señor le promete a su amado apóstol que no moriría.

 

Conclusión:

 

El dato importante que debemos tener presente es que la Biblia claramente establece que Elías fue arrebatado a los cielos sin probar la muerte. También la Biblia nos dice que la primera persona en resucitar fue Jesucristo, consecuentemente, Elías ni murió ni fue resucitado. (Ver Isaías 61:1 y Lucas 4:17-21)

 

En Mateo 17:2-4 leemos sobre un acontecimiento en el que Jesús lleva a Pedro, a Santiago y a Juan a la cima de una montaña y se transfigura delante de ellos. Por "transfigurar" entendemos "y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz" (Mt 17:2).

 

Pero esto no fue todo, "Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él". Con este pasaje esta claro que Moisés no pudo haber sido el espíritu de un hombre muerto mientras que las otras cinco personas allí reunidas eran todos seres vivientes. Todos los involucrados en este incidente estaban vivos, respiraban, eran seres vivientes. La inquietud de Pedro: "Si quieres, hagamos aquí tres enramadas; una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías" nos muestra que Pedro los veía con un cuerpo y estaba tratando de hacer algo para que estuvieran confortables. Este no hubiera sido el caso si Moisés hubiera estado muerto. Pero entonces ¿Porqué el relato de Deuteronomio 34:7 dice que murió? Aquellos que afirman que toda palabra en la Biblia es exactamente la palabra correcta originalmente escrita por los profetas inspirados de Dios, no tienen forma de compaginar estas diferencias. Por consiguiente ignoran la historia de la transfiguración y confían en las palabras encontradas en el Antiguo Testamento. Sin embargo, aún así se encuentran con un problema. El Antiguo Testamento nos da tres diferentes relatos de cómo murió el rey Saúl (ver 1 Samuel 31:4, 2 Samuel 1:14, y 1 Crónicas 10:4-5).

 

¿Y que tenemos sobre la muerte de Moisés?

 

Obviamente, Moisés no escribió sobre su propia muerte. Por lo que es logico que alguien lo hizo. Precisamente quién haya colocado esa parte allí, es desconocido, pero sabemos que este incidente ocurrió casi 5.000 años atrás. Desde entonces, los libros de la Biblia han sido copiados y recopiados incalculables veces. Decir que en todo este tiempo no se cometieron errores al copiar estos textos no es consistente con los hechos históricos.

 

Por supuesto, no es imprescindible para nuestra salvación el saber si Moisés fue trasladado o no, pero de acuerdo con la Biblia no podemos decir con certeza que haya muerto en verdad. Por lo que la posibilidad de que haya sido resucitado, es ciertamente bíblica.

 

Otros puntos a considerar:

 

Debido a la promesa que Jesús le hace a Juan, tenemos la prueba de que éste no murió. (Juan 21:20-24). Aún cuando esta doctrina sea extraña para otros creyentes, es una doctrina bíblica y sobre todo promulgada por Jesucristo mismo. No solamente le promete esto a Juan sino que en Mateo 16:28 dice algo más al respecto.