Nicolas FlamelNicolas o Nicholas Flamel nació en Pontoise en 1330 y murió en París en 1413. Fue un notario francés; aunque sin duda un personaje histórico, su vida real está extraordinariamente exagerada en las leyendas, que lo reputan como alquimista de suficiente habilidad para ejecutar las dos obras más complejas del arte alquímico: la transmutación de los metales en oro gracias a la elaboración de la piedra filosofal, y la inmortalidad.

 

 

Flamel era un hombre letrado para su época; había aprendido el oficio de copista de su padre —quien había sido un sofer antes de su conversión forzada al cristianismo, y comprendía correctamente el hebreo y el latín. De acuerdo a la leyenda, cuando se hallaba en plena Guerra de los Cien Años trabajando de librero en París, Flamel se hizo alrededor de 1355 con un grimorio alquímico —diferentes versiones aseguran que lo recibió de un desconocido, que lo compró casi al azar o que le fue entregado por un ángel en sueños— que excedía con creces sus conocimientos, y empleó 21 años en intentar descifrarlo. Para ello viajó a España, donde consultó tanto a las autoridades sobre Cábala como a los especialistas en el mundo antiguo —en aquella época y bajo la influencia andalusí, las mejores traducciones del griego clásico se producían en las universidades españolas— hasta encontrar, después de preguntar a muchas personas, en León a un anciano rabí, el Maestro Canches, quien identificó la obra como el Aesch Mezareph del Rabí Abraham, y enseñó a Flamel el lenguaje y simbolismo de su interpretación.



La narración de todos estos hechos tiene lugar en su Libro de las Figuras Jeroglíficas (1399) que describe brevemente al comienzo dichas peripecias, explicando a lo largo de dicha obra el magisterio filosofal descrito como si de la peregrinación a Santiago de Compostela se tratara, sin embargo algunas teorías apuntan a que dicho entramado tiene un significado mucho más profundo, siendo reflejo de los misterios iniciáticos que se ocultan tras esta obra. Entre estos misterios estaban el descubrimiento de la Piedra Filosofal y la creación de homúnculos mediante la palinginesia de las sombras, crear un cuerpo astral, animal o vegetal.



Habiendo dominado los secretos del texto, Flamel regresó a París, donde en 1382 logró por primera vez transmutar el mercurio, el cobre y luego el plomo en oro. Gracias a la riqueza que acumuló de este modo, se convirtió en un filántropo, haciendo grandes donaciones a hospitales e iglesias. En 1407 se hizo construir una casa, aún en pie, en el actual 51, rue de Montmorency, además de financiar capillas, asilos y hospitales. Además el rey francés Carlos VI de Francia le pidió que le aportara oro a las arcas reales mediante su sistema de transmutación.

 



Figuras de FlamelSe asegura que durante esos años elaboró también una tintura, gracias a la cual él y su mujer, Perenelle, obtuvieron la inmortalidad. Aunque a todas luces fallecieron y fueron enterrados entre 1410 y 1415 en el cementerio de St. Jacques de la Boucherie, el intento de exhumarlo se encontró con una tumba vacía; aunque bien pudo deberse al saqueo de la misma en busca de objetos de valor o de textos, esto no hizo más que reforzar los rumores de su inmortalidad, al igual que las historias sobre su vida en juventud y recorriendo lugares como India y Turquía después de su supuesta muerte, recopiladas por Paul Lucas (1664-1737). Su lápida, ricamente grabada, se conserva en el Museo de Cluny.



El camino de Flamel es un camino recorrido en el secreto y la intimidad de su laboratorio, solo acompañado de su compañera mística. Pero las obras del parisino se han visto a la luz del día.



Es condición de la búsqueda alquímica un sincero desprendimiento y una profunda falta de ambición de bienes materiales.



La tradición reconoce en Flamel al iniciado que ha alcanzado la piedra y el elíxir gracias al cual ha superado los límites psicofísicos conocidos por el hombre común, y mucho más al hombre moderno, llegando a contar con cientos de años de vida.



Así es como en el siglo XV, el conde de Saint-Germain aseguraba haber conocido a Flamel y Karl Christoph Halle asegura haberlo encontrado con vida en la India, ¡cerca del año 1830!



Pero otros alquimistas han alcanzado este estado del alma que transfiere al cuerpo capacidades espirituales.



Muchos han creído ver en Fulcanelli, el adepto desconocido autor de "El misterio de las catedrales" y "Las moradas filosofales" a Flamel aun vivo en el siglo XX.