El mandeísmo fue una secta gnóstica que se desarrolló en los siglos I y II en las orillas del río Jordán. En la actualidad, todavía quedan mandeos en ciertas zonas de Iraq.

 

Estaba dirigida por la casta sacerdotal de los Nasoreanos o Nazareos, posiblemente vinculados a la comunidad de Qumrán.

 

Sus libros litúrgicos y sagrados son:

 

  • Ginza (Tesoro)
  • El libro de Juan, basado en la vida de Juan el Bautista
  • Qolasta, un libro de himnos

 

Su verdadero Mesías es Juan el Bautista. Jesús de Nazaret es considerado un falso mesías.

 

Richard August Reitzenstein consideraba que el mito redentor surgió de las religiones iranias, entre las que se incluía el mandeísmo. Mark Lidzbarski consiguió demostrar que se habla de un redentor en el Ginza del mandeísmo. El Conocimiento de la Vida (Manda da Hayye) baja a la Tierra para redimir a las almas que han sido cautivadas por el poder de las tinieblas y así devolverlas al reino de la luz, a donde pertenecen.

 

La dificultad en el estudio de este material es que no se logra encontrar manuscritos anteriores al siglo VII. Aunque podrían tener algún estrato primitivo, es imposible saber si es anterior el redentor cristiano o el iranio.

 

Otro enigma es el de los cátaros que se iniciaban indefectiblemente con el nombre de Juan o Juana, y el de los Templarios, a quiénes se atribuye el juramento con la mano sobre el Evangelio de Juan y a la adoración de una cabeza.

 

Juan el Bautista fue decapitado por Herodes Antipas.
 

 

 

 

¿Quienes son los Mandeos?



Los Mandeos (del arameo-mandeo "bautizado") o Sabi'un, como los denominan los Musulmanes, son una de las comunidades religiosas más antiguas. Hay testimonios de su existencia en papeles babiloneses, persas e islámicos del  siglo III a.C. Según diversas consideraciones, la comunidad mandea cuenta con unos 60.000 adeptos, que en su mayoría viven en Irak, sobre todo en las ciudades de Baghdad, Bassora, Samara y Nassiriya. Las organizaciones mandeas calculan el número de Mandeos en Irak en 10.000, otros 20.000 Mandeos viven en la diáspora en Europa occidental, en Australia, Estados Unidos, Canadá y Nueva Zelanda. Varios miles de Mandeos están refugiados en Siria y Jordania.

 

 

¿De dónde son originarios?



Según diversas suposiciones los Mandeos son originarios de Palestina. Parece que durante el primer cuarto del  siglo I d.C. los Mandeos huyeron de persecuciones y represiones hacia la ciudad de Harran en Siria. Sin embargo tuvieron que dejar la región por las hostilidades con las comunidad cristiana antes y con aquella islámica después, para trasladarse a la Babilonia meridional, en lo que hoy es la región de Marsh en Irak. Según otros históricos, los Mandeos son originarios de la Mesopotamia, donde vivían cerca de los ríos Eufrate y Tigris.



El idioma mandeo clásico es un dialecto arameo, muy parecido al arameo del Talmud babilonio. Además del Mandeo clásico, existe una forma moderna del Mandeo con fuertes influencias del árabe y que hoy en día es hablado sólo por Mandeos de la provincia iraní de Khuzistán.

 

 

¿En qué creen los Mandeos?



El Mandeismo es una religión monoteísta y una de las más antiguas y aún existentes religiones gnósticas (del griego antiguo "conocimiento"). La cosmovisión de los Mandeos se basa en un dualismo gnóstico, que divide el mundo en dos niveles: los hombres viven en la parte de mundo dominado por la oscuridad pero dejan esta parte de mundo con la muerte. Después de la muerte cada anima pasa por varias "estaciones" hasta encontrar la redención en el reino de la luz. Los Mandeos creen en un mensajero che conducirá las animas del mundo de la oscuridad hacia el reino de la luz y de esta manera dará comienzo al fin del mundo. Cuando el mensajero habrá terminado su tarea sólo existirá el reino de la luz y la época de los sufrimientos terminará.



La génesis de los Mandeos se parece mucho a la génesis judío-cristiana. También para los Mandeos Adán y Eva son los primeros seres humanos, sin embargo según los Mandeos Eva no nace de una costilla de Adán sino que fue un regalo del reino de la luz para Adán. Esto explica la paridad de derechos entre hombre y mujer. Así mismo los niños reciben el apellido de la madre y en la historia de los Mandeos encontramos a varias sacerdotisas.

 

 

¿Cuál es la relación con Juan el Bautista?



El libro sagrado de los Mandeos - "Sidra Rabba" o Ginza ("el tesoro") - ha sido traducido en 1925 por el estudioso de religiones alemán Mark Lidzbarski. Las ceremonias más importantes de los Mandeos son el entierro, la fiesta de los muertos y el bautizo. La ceremonia del bautizo tiene su origen en Juan el Bautista, quien es el último los profetas de los Mandeos. Cada Mandeo es bautizado varias veces a lo largo de su vida aunque sería deseable un bautizo cada domingo pues según la concepción mandea, durante la ceremonia del bautizo ("Masbütä") es cuando más nos acercamos al reino de la luz. Gracias a la inmersión ritual obtenemos el perdón de los pecados, la curación de las enfermedades y la expulsión de los demonios.



Por tradición el bautizo mandeo es celebrado cerca de un río, o de todas maneras, cerca de aguas corrientes (llamadas genéricamente Jordán). El creyente, vestido de un traje blanco de siete piezas (el traje del sacerdote es de nueve piezas), es conducido al agua por el sacerdote. Según el credo mandeo, en el momento del bautizo la vida se para para un instante para seguir después con nuevo vigor y claridad. Los fundamentos importantes de la religión mandea son la oración, el ayuno y el acudir a otros. El Mandeismo no es una religión misionera así que no hay ninguna ley que prohíbe la conversión a otra religión o que impida (o al contrario imponga) a los creyentes de otras religiones la conversión al Mandeismo. De todas maneras, un creyente mandeo pierde su pertenencia a la comunidad religiosa por matrimonio o matrimonio obligado, o sea, por conversión obligada.

 

 

 

Violaciones de los derechos humanos



Para la mayoría de la población musulmana, la religión mandea no es una "religión del libro", tal como se mencionan en el Corán, y por lo tanto los Mandeos no gozan de la protección de la comunidad islámica. Los Mandeos tampoco gozan del respeto de las comunidades cristianas, así que en el siglo XIX los misioneros portugueses intentaron el desplazo forzado de los Mandeos de Irak hacia Muskat, Goa o Ceylan para facilitar su conversión al catolicísimo.



Las hostilidades contra los Mandeos aumentaron después de la toma de poder de Saddam Hussein en 1979. Entre 1991 y 1993 los Mandeos de la región de Marsh (región pantanosa en el sur de Irak) fueron víctimas de una verdadera campaña de eliminación. El régimen intervino con increíble violencia contra los habitantes de las ciénagas de Bassora, Samara y Nassiriya. Los Árabes de Marsh, que vivían en aquellas zonas desde hace 5.000 años, fueron las principales víctimas de la violencia del régimen. Después de las rebeliones de los Sciitas a conclusión de la segunda guerra del Golfo en 1991, muchos rebeldes y disertadores se refugiaron en los 150.000 km2 de ciénagas. Saddam Hussein aprovechó del hecho para sanear toda la región. La medida afectó también a la comunidad mandea que disminuyó de 5.000-7.000 personas a 1.000-2.000 creyentes. Fueron destruidos todos los centro de culto y los Mandeos, que habían vivido en aquellas zonas desde el siglo V d. C., perdieron su patria. Los supervivientes huyeron a las mayores ciudades de Irak.



La situación de los Mandeos se volvió aún peor después de la caída de Saddam Hussein en 2003. Desde el 2003 han aumentado los homicidios de los creyentes mandeos, las violaciones de mujeres y muchachas mandeas, las humillaciones públicas y las conversiones forzadas. Mientras las violaciones de mujeres mandeas casi no son castigados, pues las mujeres víctimas son consideradas no creyentes, también aumentan las discriminaciones contra los Mandeos en general: despidos injustificados, expropiaciones, arrestos y exclusión de encargos públicos. Las mujeres están obligadas a cubrirse la cabeza y durante la última guerra en Irak los hombres estaban obligados al servicio militar.


A menudo los Mandeos se sienten obligados a negar su credo y sus tradiciones, que equivale a cometer uno de los peores pecados. Ellos se convierten "voluntarios" al Islam y por miedo de persecuciones y humillaciones adoptan nombres musulmanes. En 2003 el líder sciita y jurista Al-Hakeem publicaba en su homepage la convicción que los Mandeos tenían que ser matados o obligados a la conversión al Islam. Centenares de familias mandeas huyeron a Siria o Jordania, donde viven en condiciones desesperadas.