Esenios
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Flavio Josefo
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¿Escribieron los esenios los manuscritos del Mar Muerto?

 

 

        

Dos arqueólogos israelíes aseguran que la secta de los esenios, que vivieron hace dos mil años en las cuevas de Qumran, no escribieron los rollos del Mar Muerto ni vivieron en la humildad, como son descritos en miles de libros de historia desde hace medio siglo.

  

"Es imposible decir que la gente que vivió en Qumran eran pobres", aseguran los arqueólogos israelíes Yuval Peleg e Itzhak Magen, quienes acaban de terminar una extensa investigación que podría revolucionar la historia antigua de la zona. Tras 10 temporadas de excavaciones en Qumran, ambos arqueólogos han hallado numerosas joyas, cristal importado y costosos envases de piedra para cosméticos, lo que indica que los miembros de la secta no vivían en la austeridad, informa el diario Haáretz.

  

Hasta ahora se cree que los esenios eran una secta de "monjes judíos" a la que los historiadores atribuyen la escritura de los intrigantes pergaminos del Mar Muerto, considerados el más importante hallazgo arqueológico en esta parte del mundo. Son la única compilación de documentos que sobrevivieron del período del Segundo Templo de los judíos -destruido por los romanos en el 70 d.C.-, y una fuente de información de incalculable valor sobre las costumbres de la época.

  

Las actuales excavaciones son las más extensas desde que Roland de Vaux, un monje dominico y arqueólogo, investigara esa zona entre 1951 y 1956, informa el diario.

  

De Vaux sostuvo que el lugar sirvió como un centro comunitario para la reproducción de documentos, y que los esenios vivían en las cuevas aledañas, donde en 1947 fueron hallados los históricos pergaminos.

  

El primer investigador que atribuyó los rollos del Mar Muerto a los esenios fue el profesor israelí Eliezer Sukenik, cuyo hijo, Yigael Yadin, reforzó las teorías de De Vaux con nuevas excavaciones.

  

Situadas en la orilla occidental del Mar Muerto, a unos 400 metros por debajo del nivel del mar, las cuevas de Qumran están consideradas la clave para descifrar cómo vivían los bíblicos israelitas y los hechos que pudieron conducir al nacimiento del cristianismo.

  

Algunos investigadores incluso sostienen que Jesús vivió un período de su vida con esa misteriosa secta, que se mantuvo alejada de la convulsiva Jerusalén.

  

Pero ahora, Peleg y Magen aseguran que los pergaminos, que se conservan en el Museo del Libro de Jerusalén bajo extremas medidas de seguridad, no tienen ninguna "exclusividad" y que es posible que los esenios ni siquiera los escribieran.

  

"Es imposible que De Vaux no viera los hallazgos a los que nosotros hemos llegado. Sencillamente los ignoró porque no se ajustaban a sus necesidades", asegura Peleg al diario.

  

De Vaux escribió que sólo encontró vasijas y otros utensilios de cerámica y le dio suma importancia al hecho de que se encontraran en el lugar siete baños rituales, indicios ambos de la vida ascética de los miembros de la secta.

  

Pero excavaciones posteriores revelan que era común la existencia de varios de esos baños rituales para la purificación en un mismo lugar.

  

Los hallazgos de Peleg y Magen respaldan ahora una nueva corriente de investigadores que pone en tela de juicio el ascetismo y dedicación exclusiva a Dios por parte de los esenios.

  

Ya en 1995 el investigador estadounidense Norman Golb aseguró que los documentos fueron escritos en distintos sitios de la bíblica Israel por más de 500 escribanos, y llevados a las cuevas de Qumran para protegerlos durante la Gran Revuelta judía contra los romanos (66-73 d.C).

 

 

"Si esos objetos (las joyas y cristales importados) han sido realmente hallados, no son originalmente del mismo lugar, sino que pertenecieron a una base romana que hubo (posteriormente)", asegura Broshi, ex comisario del Museo del Libro de Jerusalén. "Incluso ahora, el 98 o 99 por ciento de los investigadores cree que Qumram fue un monasterio esenio", concluye.