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Mafia y Vaticano PDF Imprimir E-mail

 

La alianza Vaticano-EEUU-masonería-Cosa Nostra se gestó, pues, al comienzo de la Guerra Fría. La mafia siciliana fue una especie de gobierno secreto estadounidense, impulsado por la necesidad de enfrentar al enemigo común, de impedir por todos los medios la extensión del comunismo en Europa. A cambio, la mafia italo-norteamericana utilizaba el Instituto para las Obras de Religión (también llamado Banco Vaticano) para blanquear dinero sucio procedente del tráfico de drogas y de armas, así como de otras actividades criminales.

 

Las investigaciones del proceso mafia-P2, emprendido en Italia a principios de los años ochenta, demostraron que el Vaticano sirvió durante más de una década como paraíso fiscal. La logia P2 utilizaba los servicios del Banco Vaticano para enviar el dinero a cuentas en Sudamérica, sobre todo a Argentina y Centroamérica. Una gran parte de las operaciones del Contra-Gate, dirigida por el entonces vicepresidente de Reagan, George Bush, padre del actual presidente, se realizó mediante las redes financieras de la mafia italo-norteamericana respaldadas por el Vaticano.

 

El Banco Vaticano estaba muy estrechamente vinculado al Banco Ambrosiano, propiedad de Roberto Calvi. A comienzos de los setenta, Calvi había comenzado una exitosa ascensión en el mundo de las finanzas italianas de la mano de su padrino, Michele Sindona, miembro relevante de la logia P2 y banquero de la Cosa Nostra desde 1957. El Papa Pablo VI nombró a Sindona Consejero Financiero del Vaticano y la investigación del juez Ferdinando Imposimato demostró más tarde que fue escogido con conocimiento de causa por la Santa Sede.

 

El Banco Ambrosiano fue un trampolín al servicio de la CIA y la mafia para distribuir cantidades astronómicas de divisas a los escuadrones de la muerte controlados por la CIA, con la complicidad de las ventajas fiscales y la opacidad del Vaticano.

 

Sindona introdujo a Calvi en los círculos del poder vaticano, en asociación con monseñor Marcinkus, uno de los más firmes aliados de la mafia italo-norteamericana en el Vaticano. La conexión Banco Ambrosiano-Banco Vaticano fue también la vía a través de la cual Licio Gelli ingresó en el núcleo de personas influyentes dentro de la Santa Sede. En relación con esto Pablo VI confesó a un cardenal: El humo de Satanás entró en la Iglesia.

 

Cuando en los años ochenta estalló el escándalo del Banco Ambrosiano, la Santa Sede se excusó diciendo haber sido víctima de Sindona. Pero no fue así: para financiar su expansión, Pablo VI aceptó hacer una alianza con la mafia que le proporcionaba dinero fresco en cantidad abundante. Después que las cuentas y deudas del Banco Ambrosiano fueran canceladas, la Santa Sede se esforzó en hacer creer a la opinión pública que la situación había sido saneada. La investigación llevada por el Inside Fraud Bulletin demuestra que tampoco es así.

 

Además del Vaticano y la mafia, en la quiebra fraudulenta del Banco Ambrosiano estaba con ellos la logia P2 de Licio Gelli. Así se financiaron muchas de las matanzas cometidas por los fascistas en Italia, en España y en América del sur y central en los años setenta y principios de los ochenta.

 

Esas fabulosas sumas de dinero fueron canalizadas a través de paraísos fiscales como Panamá o Nassau, que después servirían para financiar todo tipo de operaciones secretas, asesinatos de militantes y dirigentes progresistas, golpes de Estado, desestabilización de gobiernos, etc. El ex dictador panameño Noriega, un agente de la CIA que integraba la logia mafiosa, intentó sin suerte que el Vaticano intercediera para su liberación tras ser derrocado de la presidencia de Panamá.

 

Desde el final de la guerra mundial, el Banco del Vaticano encubre numerosas operaciones internacionales de blanqueo de dinero de gran envergadura. Si entonces fueron fondos expoliados por los nazis, luego fueron las guerras encubiertas de la CIA y el dinero sucio del crimen organizado.

 

El Banco del Vaticano es una de las diez principales plazas financieras más frecuentemente utilizadas para el blanqueo de dinero. Es el principal destino de más de 55 mil millones de dólares de dinero sucio italiano, colocándose de este modo en la octava posición de los destinos más utilizados a través del mundo para el blanqueo del dinero sucio, muy por delante de los paraísos fiscales como Bahamas, Suiza o Liechtenstein.

 

Una investigación reciente del diario inglés London Telegraph menciona al Vaticano como uno de los principales Estados cut out como los otros ya existentes en paraísos fiscales como Nauru, Macao y la isla Mauricio. Un Estado cut out es un Estado cuya legislación sobre el secreto bancario impide toda posibilidad de rastrear o encontrar una pista sobre los orígenes de los fondos financieros que son depositados o se colocan allí.

 

A diferencia de otros paraísos fiscales, el blanqueo de dinero en el Vaticano no se lleva a cabo por los bancos privados extranjeros que operan allí, sino por el Banco oficial, el Istituto per le opere di religione, que está reconocido por el Bank for Internationl Settlements y que, desde enero 2002, tiene autorización para emitir euros vaticanos, a pesar que el Vaticano no es miembro de la Unión Europea.

 

En el caso Alperin contra el Banco del Vaticano que se sigue en San Fracisco, el abogado del Banco, Franzo Grande Stevens declaró bajo juramento ante el tribunal que el Banco del Vaticano está bajo el control del papa y que los registros del Banco no se conservan más allá de un período de diez años.

 

Las pruebas se acumulan para demostrar que las actividades del banco se asemejan más a actos de piratería que a de obras de caridad.