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El testimonio de un antiguo agente secreto del ejército de Estados Unidos que operó en Roma tras la II Guerra Mundial vinculó al Papa Pablo VI con una red ligada al otorgamiento de salvoconductos a criminales de guerra croatas y con el robo de propiedades a víctimas judías serbias, rusas, ucranianas y rumanas en Yugoslavia.

 

La declaración del ex espía norteamericano William Gowen, realizada ante una corte federal de San Francisco y revelada en estos días por el diario israelí Haaretz, apunta específicamente a que Giovanni Battista Montini -luego Pablo VI- habría estado involucrado con el temido líder del movimiento croata Ustashi, Ante Pavelic, aunque los datos aparecidos en la nota periodística no son del todo contundentes al sostener ese vínculo.

 

Altos funcionarios del Vaticano han estado involucrados en la fuga de criminales nazis. Cientos de ellos obtenían papeles que les proporcionaba la Iglesia y la Cruz Roja y con ellos podían salir libremente de Europa hacia Oriente Medio y Sudamérica, dice el Haartez. Y agrega que esa misma red del Vaticano ayudó a criminales como Pavelic y otros miembros de la Ustashi.


Pavelic fue acusado de genocidio contra grupos étnicos. Más de 100.000 personas murieron en campos de concentración que él estableció y se calcula que fueron unos 700.000 los asesinados en Croacia por sus hombres. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Pavelic huyó a Italia y de allí a la República Argentina.

 

Sobre el tema ha escrito Uki Goñi una excelente investigación en La verdadera Odessa. Allí el autor describe cómo centenares de criminales como Adolf Eichmann y Ante Pavelic llegaron a Argentina y revela que Juan Perón había creado un despacho especial en la Casa Rosada para tales efectos, además de una red internacional de agentes.

 

Según la declaración de Gowen citada por Haaretz el reverendo Krunoslav Draganovic habría estado cooperando con la red Ustashi. El tenía un puesto en el Vaticano como visitador apostólico de los croatas, lo que significa que reportaba directamente a Monseñor Giovanni Battista Montini. Al finalizar la guerra Pavelic huyó a Austria donde fue ayudado por la inteligencia británica y por el Vaticano a esconderse en Italia, continúa el periódico israelí.

 

Con la protección de Londres, Pavelic pudo transportar en diez camiones toda las joyas y obras de arte robadas, a la zona de Austria ocupada por Gran Bretaña. Los británicos lo hicieron -dice el Haaretz- porque tenían la intención de usar a Pavelic como espía en la Yugoslavia socialista.

 

Luego trasladaron los tesoros a Roma donde fueron puestos en las manos del embajador croata ante el Vaticano, reverendo Krunoslav Draganovic. El religioso también se ocupó de esconder a Pavelic y a varios de sus asistentes en instituciones vaticanas o en casas seguras en Roma, publicó Haaretz.

 

Según un documento secreto escrito por Gowen en julio de 1947 que fue presentado en la corte de San Francisco, el espía recibió la orden de dejar las manos libres a Pavelic.

 

Fue una orden de la embajada norteamericana porque Pavelic, vía Draganovic, estaba recibiendo protección del Vaticano. De allí el croata huyó a la República Argentina.

 

Gowen estuvo trabajando como agente especial de inteligencia en la embajada norteamericana en Roma, en una unidad secreta conocida como Operación Círculo. Un hombre clave en el Colegio Pontificio Croata era Draganovic. Y esta institución daba papeles falsos como pasaportes a los criminales de guerra entre ellos Pavelic. Yo personalmente investigué a Draganovic y me dijo que él reportaba a Montini, aseguró Gowen al tribunal de San Francisco.

 

Actualmente el Vaticano está involucrado en un pleito judicial en Estados Unidos: es el caso Alperin contra el Banco del Vaticano. Los sobrevivientes serbios y judíos de los campos de concentración, han presentado un requerimiento ante la corte federal de San Francisco con el objetivo de obligarles a rendir cuentas de los fondos expoliados durante la II Guerra Mundial en colaboración con los nazis y los fascistas. Además, hay varias demandas de ese tipo en varios países europeos.

 

Noticia publicada en IAR, 21 de Enero de 2006