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A lo largo de las generaciones muchas personas quisieron sumarse a esta familia, para lo cual debieron pasar por los requerimientos exigidos por la misma para ser aceptados. A estas personas se las conoce como conversos, y pasan a formar parte de la familia judía, siendo considerados a todos los efectos como descendientes directos, espirituales de Abraham, el patriarca.

 

La necesidad de requerimientos es muy simple de entender, ¿a alguien le gustaría que cualquier sujeto extraño y sin motivo reales y suficientes se llamase y se considerase de su familia, hermano suyo, hijo de sus padres, parte de lo que esa persona es parte?

 

Por razones socio-históricas los sabios del pueblo judío dictaminaron que se requiere que la persona sea nacida de madre judía para ser judío. Así, por ejemplo, si el padre es judío, pero la madre no, esa persona no es judía. Si quiere ser considerada como tal, por toda la familia judía, debe pasar por el rito de conversión, al igual que una persona que haya nacido de ambos padres no judíos. El rito de conversión es un procedimiento legal y religioso.

 

La razón para esto es muy simple. Es imposible separar algo así como religioso de algo así como judío. Para aclarar. El Judaísmo NO ES una religión, SÍ ES una forma de vida. Religión se puede dejar para algunas ocasiones o en algunos lugares. SER judío es cuestión de tiempo completo y en todo lugar.

 

Al menos así debería ser. Porque lo cierto es que hay muchos judíos, legalmente tales, que o no saben o no pueden o no quieren vivir de acuerdo a los modos de vida típicamente judíos. Pero, como se ha dicho, al ser el judaísmo una gran familia, no por abandonar los, llamémosles, ritos, dejan de ser judíos. Se puede ser un judío muy cumplidor de ritos y se puede ser muy poco cumplidor. Y se puede cumplir perfectamente con todos los rituales y no ser judío.

 

Esto que se llama rituales, en realidad no son tales. Son las Mitzvot, los mandamientos, en principio 613, que Dios ha ordenado en Su Torá. Pero se le agrega todas las reglamentaciones que los sabios han implementado a lo largo de las generaciones. Por lo tanto, el judío que quiere comportarse como tal, debería, primero que todo, conocer estos mandamientos. Luego cumplirlos. Y si hace eso, está haciendo lo que Dios les manda y los que la tradición les enseña.

 

El judío que descree en Dios, o que no cumple todos o parte de Sus mandamientos, o desprecia las tradiciones judías, sigue siendo un judío, pero uno que en el fondo está resentido con la vida, y lo que es peor, generalmente se odia y desprecia a sí mismo. Por lo que, un judío que vive como tal, es una persona que agradece a Dios, a la vida, la oportunidad de ser judío y de vivir como tal. El mismo nombre "judío" deriva del hebreo: "agradezco o reconozco a Dios". Por lo tanto, desde el mismo nombre que les etiqueta deberían reconocer y agradecer todo lo que el Eterno les brinda. El judío no está para pasar sus días sobre la Tierra para no hacer nada. Al igual que todas las otras criaturas de Dios, el judío tiene su misión específica en esta vida.