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Consagración de la Sagrada Familia de Barcelona PDF Imprimir E-mail

 

Benedicto XVI 

 

 

Imponente, majestuosa, el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, emblema de Barcelona, ha sido consagrado esta mañana por el Papa Benedcito XVI en solemne ceremonial.

 

Poco después de las 9 de la mañana el Papa acompañado de su secretario personal,  Georg Gaenswein, y el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, iniciaba el recorrido en el interior del ‘papamoóvil’, desde el Palacio Episcopal a la Sagrada Familia entre  fuertes  medidas de seguridad, con afluencia de numeroso público que fue aumentando a lo largo de la mañana, aunque sin acumulaciones espectaculares, tal vez debido, al menos en parte, al amplio cordón policial desplegado entre la guardia urbana, mossos d’esquadra y demás personal de seguridad.

 

Han seguido la ceremonia unas 60.000 personas, 6500 en el interior, 40.000 más en el exterior acordonado y otras 15000 más que la seguían desde la plaza de toros Monumental.

 

Benedicto XVI ha sido recibido por los Reyes, quienes después de los saludos y una vez en el interior de la Sagrada Familia han intercambiado regalos.

 

Acto seguido el Papa ha oficiado la misa solemne de dedicación a Dios del templo y del altar de la Sagrada Familia. La consagración de la ‘catedral modernista’ obra del genial arquitecto Antonio Gaudi (1852-1926) la eleva a Basílica.

 

Durante el ceremonial también se han intercambiado regalos. El Papa ha regalado un Copón y y el Cardenal Lluís Martínez Sistach, le ofreció las llaves de la ahora Basílica al Papa, las cuales ofreció posteriormente al secretario del Arzobispado de Barcelona para su custodia.

 

En la ceremonia se ha celebrado diferentes rituales. La presentación del agua, que el Papa ha suplicado a Dios que bendijera, para ser rociados en señal de penitencia, recuerdo del bautismo y para purificar los muros y el altar.

 

Tras la liturgia de la palabra, la lectura del evangelio, la homilía, la oración de dedicación y el canto de las letanías de los santos, se ha procedido a la unción del altar y de los muros de la iglesia, desprendiéndose después de l a casulla y colocándose un gremial, se ha acercado al altar, hablando en catalán: "Que el Senyor santifiqui amb el seu poder aquesta casa i aquest altar, que ungim exercint el nostre ministeri, perquè manifestin amb un signe visible el misteri de Crist i l'Església". Luego ha vertido el crisma (óleos sagrados) en el medio y en las cuatro esquinas del altar y ha ungido toda la mesa.  Mientras el cardenal arzobispo de Barcelona, Lluis Martinez Sistach, el cardenal cecretario de Estado, Tarcisio Bertone, y diez obispos han ungido los muros de la iglesia y las doce cruces distribuidas en la nave.

 

Despues se ha colocado un brasero y el Papa ha echado incienso en él, diciendo: Que se eleve mi rezo, Señor, ante Ti, como el incienso y así como esta casa se llena de perfume agradable, también vuestra Iglesia exhale el buen olor de Cristo". Mientras seis diáconos iban incensando la iglesia. Posteriormente unas religiosas han secado la mesa del altar y lo han cubierto con un lienzo impermeable y con un mantel. Se ha procedido ulteriormente a la iluminación del altar y de la iglesia, colocando los candelabros con los cirios y adornando con flores el altar.

 

"Que brille en la Iglesia la luz de Cristo, para que todos sus pueblos alcancen la plenitud de la verdad" proclamaba el Papa al entregarle una vela encendida a un diácono, y en  ritual que subraya la presencia de Cristo y su luz , varios seminaristas ayudaron a iluminar la iglesia.

 

A  continuación de las ofrendas del pan y del vino,  acercándose el Papa al altar lo ha besado, primer signo de veneración al altar recién dedicado a Dios. Después se ha proseguido la misa. Finalmente, el arzobispo de Barcelona ha leído la Bula de Promulgación de la iglesia de la Sagrada Familia como basílica.

 

En el acto se han utilizado la lengua catalana, la castellana y el latín.

 

Tres horas ha durado la celebración aproximadamente, durante las cuales Benedicto XVI ha realizado una fervorosa defensa de la vida y de la familia.

 

Inolvidable y emotivo acto. Se unían la emoción de un Papa por consagrar un templo con culto a San José. Gaudí mismo decía, respecto a la realización del templo, que todo era providencial y que si no él, San José terminaría el templo. Recordemos que Joseph es el nombre de nacimiento del Benedicto XVI. Se añade a ello la expresión de vida, color, luminosidad  y movimiento inspirada en la naturaleza, que el genial arquitecto desarrolló en su obra, para explicar lo que significa Jesús para la humanidad, mostrándolo de puertas afuera, no hay retablos en el interior. De puertas adentro es paz, oración, armonía, luz… Para Gaudí  es la representación de la Nueva Jerusalén en la tierra. Lo celestial dentro de la urbe.

 

Templo Sagrada Família 

 

De lo que no cabe duda es de que en su obra todo estaba muy bien calculado, geometría, peso y volumen. Podemos considerar que Gaudí es el primer arquitecto que incorpora el volumen a la construcción.No en vano fue hijo y nieto de caldereros.

 

Se prevé que finalizará la construcción de su obra en el 2026, coincidiendo con el centenario de su fallecimiento.

 

 

NGD 07/11/2010