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ImageAmparándose en el interés que tienen o despiertan determinados temas, se manipulan  hechos  y la información existente de estos, para ofrecer una imagen pública de clara justificación no siempre real, ya que la información no es completa ni autentifica cierta y claramente los objetivos, ni la necesidad de los medios empleados, ni el mejor uso de estos.

 

Sirva este artículo, como ejemplo de como se mezclan intereses culturales, políticos y económicos. Válido en todas partes.

 

No hace falta seguir la televisión, ni la prensa con esmero, ni hacer profundos análisis de la realidad actual, para que la palabra ‘crisis’ pese como una losa.

 

Al parecer  todos tienen su propia verdad respecto al por qué de la situación y como superarla.

 

La irresponsabilidad de los españoles, cuantos viven del paro, la baja, etc. Se culpa también al abuso desmesurado del crédito particular, en el que todos cargaban en el mismo saco la vivienda, el coche y todo aquello  que lograban hacer caber, sin tener garantías de poder  hacer frente a ello. Achacándose al mal criterio del obrero de clase media o baja, mayormente,  el resultado de tales acciones y atribuyéndole escasez de valores, dando un carácter puramente consumista a éste. Un consumismo, dicho sea de paso,  que se ha propugnado desde casi todos los ámbitos.

 

¿No tenían garantías o era el sector bancario quien se lo ponía fácil? Un trabajador  tenia su empleo con unos determinados ingresos y aunque se hipotecaba generalmente de por  vida o casi, aceptaba la situación como único medio para mejorar,  teóricamente visto lo visto,  su calidad de vida, cubriendo con los medios del momento y mayor o menor holgura,  el pago fraccionado de la deuda adquirida.

 

¿No tendrían que haber sido las entidades bancarias, economistas por excelencia, quienes asumieran el riesgo al estar jugando con el dinero de sus proveedores, que no son otros que sus clientes?

 

Son los bancos y cajas de ahorros quienes han apostado sus capitales en inversiones especulativas de un peligro mucho más alto del que preveían y lo que es peor aún, quienes han aventurado los bienes en metálico o inmobiliarios de sus clientes, ya que en previsión de que las hipotecas no fueran saldadas en su plazo, ellos se curaban en salud mediante cláusulas que les permitía adueñarse de la totalidad del bien hipotecado, fuese cual fuese el tiempo y la cantidad que se hubiera abonado hasta entonces, ni la que faltara por liquidar. Aprovechándose así, de todos aquellos a quienes financiaban, que eran en realidad los que corrían el riesgo, un riesgo del que la banca era mucho más consciente,  sacando partido múltiple  al conceder  créditos,  al requerir avales y exigir el ingreso en la entidad de las nóminas de los receptores de sus créditos, además de recuperar en su debido momento la cantidad prestada más los intereses correspondientes..

 

Es una clara muestra de los valores que mueven al sector, obtener ganancias al precio que sea. Nada que ver con el espíritu de servicio de sus inicios, esto es lo que vendían hace ya bastantes años, para acceder a todas las familias.

 

Qué decir del sector inmobiliario. Tres cuartos de lo mismo. El cual no hizo más que subirse al carro de la especulación, respaldándose igualmente en los organismos crediticios que daban luz verde a todo proyecto que generaba sustanciales ganancias y que parecía no ir a tocar techo, ya que la compra-venta no cesaba, sin tener en cuenta que principalmente se compraba un inmueble porque el alquiler resultaba prácticamente igual de costoso, convirtiéndose en un baúl sin fondo.  Aún con todo ello, no debemos olvidar que la especulación inmobiliaria cuenta con muchos más años que los del PSOE en el poder. Se olvida al PP y a Aznar como principales promotores del milagroso Modelo Económico del Ladrillo, forzando las miras hacia el PSOE como únicos hacedores del descalabro actual. Si el PSOE es culpable, el PP en su conocimiento y como potenciador de un modelo económico contaminado lo es aún más.

 

Los funcionarios también son acusados como causantes del desequilibrio por su elevado número. Siendo medidos todos por el mismo rasero, arcaica costumbre en este país, desde el que está detrás de una mesa atendiendo al público al que cuida de la salud de los ciudadanos en un hospital o centro de salud.

 

De los políticos, gobernantes, y demás representativos de esta élite, para que hablar. Pasan igualmente por la misma medición que los anteriores, sólo que en el caso de ellos, salvo pocas excepciones nos estropean el oído a base de desacreditarse unos a otros, como si los males fuesen patente de la parte contraria, siempre en un intento de despistar al ciudadano, aunque cada vez con menor éxito.

 

Se carga contra los inmigrantes. Ellos, se dice, han dado pie a la oferta de sueldos irrisorios debido a su necesidad de trabajo para conseguir sus tan cacareados ‘papeles’ ‘papeles’.  Cuando es el empresario el causante de esta situación, al valerse de ellos para obtener beneficios con un mínimo coste.

 

Y si con todo no es bastante, ahí están las autonomías, según algunos,  vaciando, las arcas del estado por el elevado número de cargos que estas han creado a base de parásitos, amigos, familiares, enchufes, todos con sus sueldos y prebendas correspondientes. Algo inventado ya con anterioridad a ellas.

 

Lo que en realidad vacía las arcas es la mala gestión, una deficiente distribución de competencias, y el apalancamiento de la Administración entre otras cosas. ¿Cómo si no, funcionan y han funcionado durante tantísimos años países descentralizados? Véase Alemania, Austria… en Europa y EEUU fuera de ella. No es precisamente este hecho lo que ha desequilibrado la economía mundial., sino la caída en picado de valores, la falta de ecuanimidad y la excesiva y manipuladora demagogia   ¿No serán las autonomías una excusa utilizada con el objetivo de restar derechos y libertades para aumentar de este modo el dominio sobre estas?

 

 

La crisis es originada por la cúpula financiera y la economía especulativa, pero sobre todo a la estupidez humana. Falso es achacar al sistema o al gobierno actual la responsabilidad total.

 

Todo comportamiento tiene su raíz en algo anterior y hasta que no se tenga una óptica más consciente amplia y objetiva, más humilde, con más carácter moral ante las acciones de todos, hasta que no se eliminen puestos y leyes inútiles y hasta que no prevalezca el derecho-obligación al trabajo en detrimento de paros y subvenciones, avalado por la existencia y creación constante de empleo,  no se andará en la senda propicia al crecimiento y la creatividad y no será equitativa la dignidad humana, sino un fraude. En nuestras manos está conseguir que no lo sea.


 

Núria G D