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Agresiones sexuales e Iglesia católica PDF Imprimir E-mail

26/01/2009

 

La pregunta no es baladí. Un estremecedor escándalo de abusos sexuales salpica de nuevo a la iglesia católica. Pero, esta vez, los sacerdotes habrían sabido escoger a sus víctimas… niños sordomudos del Instituto Antonio Provolo de Verona.


Docenas de víctimas han remitido su testimonio a la revista L´Expresso. Narran escalofriantes violaciones. Cualquier lugar era válido para que los clérigos abusaran sexualmente: los dormitorios de los asilados, duchas, habitaciones sacerdotales… Según las denuncias las violaciones se perpetraron durante treinta años.

¿Pederastia en la Iglesia?
¿Pederastia en la Iglesia católica?
Ricardo, uno de los violados, narra: “Recuerdo a tres niños y a tres sacerdotes masturbándose mutuamente bajo la ducha”. Otra víctima, Bruno, nos revela un terrible testimonio: “Tres meses después de ingresar en el centro, y hasta que abandoné el mismo, fui objeto de abusos sexuales, fui sodomizado y obligado a mantener relaciones sexuales con dieciséis sacerdotes”. Esta víctima no duda en señalar a Giuseppe Carraro, alto prelado en vías de beatificación… “Era 1959, yo tenía once años. Me sodomizó y cometió conmigo actos horribles”.


Otras víctimas aseguran haber sido reiteradamente violadas analmente por varios curas todavía vivos. Según la denuncia, docenas de religiosos perpetraron violaciones de niños durante décadas. No podemos, por tanto, enfocar el asunto con frivolidad y sugerir que las violaciones a menores son episódicas en las Instituciones vinculadas a la iglesia romana.


Antes, al contrario, la abundancia de testimonios, lo variado de sus circunstancias de lugar y tiempo, la perseverancia y ausencia de contradicción en las sucesivas declaraciones, los testigos de distintas edades y condición, así como la precisión de fechas, datos y demás detalles, nos indica que estos fenómenos, lejos de ser puntuales, alcanzan una envergadura incalculable.


Especialmente grave es el encubrimiento por parte del obispo de Verona, Giuseppe Zenti, si tal extremo llegara a demostrarse. Los afectados comunicaron, hace años, estas violaciones al obispo quien silenció el asunto.


Ahora, cuando la podredumbre comienza a airearse, el obispo Zenti ha suscrito un comunicado donde expresa su “profundo sufrimiento”. Hipócrita palabrería. A continuación califica las denuncias de “vendetta” y “alucinación”.


Pero los presuntos delitos de violaciones a niños ya habrían prescrito por lo que el objeto de la acusación no sería la “vendetta”…hasta en eso miente el obispo. La auténtica razón de estas denuncias estriba en impedir más violaciones de niños, toda vez que aún quedan en el Instituto Provolo docenas de sacerdotes acusados de haber abusado de menores.


Debemos por tanto concluir con la ineludible pregunta con la que empezamos… ¿Cuántos niños van a ser violados los próximos años tras los muros de Instituciones de la iglesia católica?

 

 

Artículo de Gustavo Vidal Manzanares, jurista y escritor

 
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