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16 Agosto 2004

 

 

  • Señor por favor, explícame la diferencia entre un médium y yo. Hace años me lo dijiste pero seguro que ahora lo comprenderé mejor.

 

Para eso es preciso que antes escribas esto. Yo establezco contigo una unión especial, esto quiere decir que se realiza de una forma completamente distinta a lo que le puede acontecer a otros seres.

 

Se te dijo hace tiempo que estás sirviendo de instrumento, por lo cual, es mi Espíritu en ti el que expone, reflexiona y compila la información de lo que dices.

 

Verás, anteriormente el Logos emitía una vibración que el espíritu de hombre oía y traducía en Palabra. Así nacieron los Salmos o el Profeta que en sus profecías captaba esa Palabra, esa vibración y la dejaba en el mundo.

 

Ahora imagina que existiera una Idea que no ha sido aún imaginada, que no ha sido pensada por nadie. Imagina que esa Idea la estás captando con tu mente. La Idea es Luz, y la Luz revela la Verdad de esa Idea que no ha sido captada aún por nadie.

 

Tú la captas cuando tu vibración es elevada, tu mente la procesa y tu mano la deja impresa.

 

Esto significa: REVELACIÓN

 

Te pondré un ejemplo y lo comprenderás mejor. Concéntrate en el diamante.

 

El diamante es el mineral más duro, espectacular y bello que existe en ese Reino. Cada faceta de esa piedra refleja la luz y da un color. Ahora imagina que ese diamante es un ejemplo de Dios.

 

Para cada época Dios manifiesta una faceta, un Rostro, una Luz pero si fuera inmutable manifestaría siempre el mismo lado. Más Dios existe como Vida, y la Vida es mutable en la Presencia.

 

Dios manifestó una Presencia hace x eones de tiempo, giró, y mostró otro Rostro, giró y manifestó otro. Cada Rostro manifestó unas cualidades, una Luz, una Idea, una Enseñanza, una Realización.

 

Bien, cada x ciclos cósmicos de tiempo se sube un grado en la escala de la evolución, es cuando se dice que llega el fin de un tiempo y un tiempo nuevo comienza. Con ese cambio, Dios muestra otra nueva faceta.

 

Tú estas captado una idea renovadora de Dios. La diferencia con un médium es substancial a parte de ser tambien externa, lo es interna. Por dos razones:

 

Primera, Yo Soy el Señor. El Maestro de Maestros y Yo jamás me valdría de un instrumento inapropiado, porque no he de hacer entrega de mi Palabra a quien no tiene una condición espiritual de acuerdo con mis Leyes.

 

Porque Yo te elegí por tus cualidades internas de Amor y Fe en Mi, y no para hablar precisamente de lo que fue, sino para que seas quien exprese el Amor del Padre por sus hijos para los tiempos venideros.

 

Y segunda, el médium es en la inmensa mayoría de los casos, como el hombre que abandona su “casa”,  para que entre en ella un espíritu inmundo, porque el médium es un espíritu abotargado, sumiso y sometido a influencias que le sugestionan para que abandone su cuerpo.

 

El médium que conecta mentalmente con otro espíritu es más fiable que el que es poseído, pero tampoco es de fiar. Ha de observarse antes su trayectoria espiritual.

 

No  eres médium, ni lo serás nunca.

 

Tú eres un espíritu de Luz, que se ha ofrecido para servir de instrumento en el Plan, que Yo el Señor, tengo para la salvación de tus hermanos.

 

Yo Soy quien te instruye, te consuela, te ama y te entrega Su Amor. Paz y Amor, amada hija mía.