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Pensamiento inductivo
 

 

 

El pensamiento inductivo es aquel proceso en el que se razona partiendo de lo particular para llegar a lo general, justo lo contrario que con la deducción. La base de la inducción es la suposición de que si algo es cierto en algunas ocasiones, también lo será en situaciones similares aunque no se hayan observado. Una de las formas más simples de inducción, ocurre cuando con la ayuda de una serie de encuestas, de las que se obtienen las respuestas dadas por una muestra, es decir, por una pequeña parte de la población total, nos permitimos extraer conclusiones acerca de toda una población.


 

 

Todos hemos oído hablar de la tecnología de los microchips subcutáneos, implantados para permitir un control médico de las personas con problemas cardíacos y de otros usos en medicina contra los que, en general, poco tenemos que decir.

 

Pero no muchos pensaban seriamente hace unos años que el objetivo de nadie fuera implantar un chip bajo la piel de cada ciudadano; el plan resultaba demasiado chocante e innecesario.


Sin embargo, como suelen ocurrir este tipo de cosas, poco a poco, paso a paso, por el método de ir apoyando una iniciativa aquí y otra allá, algunas bien vistas por parte de casi toda la sociedad, mientras se cuelan noticias “raras” o “simpáticas” por otros medios de comunicación, y todo ello apoyado por millones de dólares en publicidad y marketing, la mentalidad de los seres humanos se va transformando, se va “lavando el cerebro” a la población y creando una opinión favorable hacia este tipo de iniciativas y proyectos, y éste es el punto exacto en el que nos encontramos hoy en día.

 

"VeriChip, la primera tecnología de identificación personal subdérmica, anuncia un programa especial para registrarse. Firme ya para estar entre los primeros del mundo en ‘chipearse’. Le invitamos a llenar el formulario para estar entre los primeros 100.000, y recibirá una bonificación de 50 dólares.”

 

Es un aviso publicitario de la firma Applied Digital Solutions, que lanzó al mercado un chip del tamaño de un arroz que se coloca bajo la piel de un brazo conteniendo la información básica para identificar una persona.

 

Los microcircuitos son obra de la empresa VeriChip, filial de Applied Digital Solutions, de Palm Beach (Florida), que en octubre de 2004 recibió el consentimiento por parte de la Dirección de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA) para comercializar el producto.

 

Su uso inicial, como hemos dicho, ha sido guardar identificación personal o médica, pero ya sus usos se están ampliando hacia vertientes insospechadas hasta hace muy poco.

 

La compañía Solusat comenzó a vender el VeriChip en México en julio del año pasado. Su costo más los gastos por implantación ronda los 200 dólares, además de la tarifa anual de 50 dólares por mantenimiento de la base de datos. El escáner manual cuesta unos 1.200 dólares. El fiscal general de México y 170 funcionarios más fueron la “vanguardia” en Méjico y se colocaron bajo la piel los “chips identificativos.”

 

Varios países latinoamericanos están haciendo cola en la puerta de la compañía de Palm Beach (Florida), para que diseñe un dispositivo especial con el fin de seguir a las personas en caso de secuestros.

 

La empresa sigue afirmando en su web que el chip provee de un identificador único y que el sistema es absolutamente “seguro”.

 

El biochip mide de 7mm a 12 mm de largo y sobre 1 mm  de ancho, más o menos del tamaño de un grano de arroz.

 

Contiene un “transponder”, un sistema de almacenamiento y lectura de información por control remoto y una batería de litio recargable.

 

La batería es recargada por un circuito de termopar que produce una corriente eléctrica con fluctuaciones de la temperatura del cuerpo, razón por la que se implanta en la mano derecha o la cabeza; Invirtieron más de 1.5 millones de dólares en estudios, sólo con el objetivo específico de conocer cuál era el mejor lugar para colocar este biochip en el cuerpo humano y llegaron a la conclusión de que esos dos lugares en el cuerpo eran los más adecuados y eficientes.

 

Sin embargo, se habla de una tecnología “segura” cuando la verdad es que el litio que contiene, derramado en el interior del cuerpo produciría úlceras y llagas en los tejidos por lo que extraer el chip sin control médico puede producir daños irreparables en el organismo, así como la muerte del individuo.

 

Más de 250 corporaciones en 20 países están involucradas distribuyendo Mondex –Sociedad parte de la MasterCard Worldwide- al mundo y muchas naciones ya fueron “privilegiadas” para usar el sistema; entre ellas: Reino Unido, Canadá, E.U.A., Australia, Nueva Zelanda, Israel, Hong Kong, China, Indonesia,  Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia, Índia, Taiwan, Sri Lanka, Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Honduras, El Salvador y Brasil.

 Pensemos que un dispositivo de esas características permitirá no sólo acceder a la información, sino también y por supuesto, enviar información, datos, y por lo tanto, órdenes al microchip. ¿A alguien se le ocurre que unas inversiones millonarias como las que se están realizando se realizan únicamente para hacernos “la vida más fácil”?. Es por supuesto y sobretodo una forma de control de nuestra identidad, de nuestras decisiones, de nuestros gustos, de nuestra forma de vida…en línea con todas las iniciativas de control que se están implantando a marchas forzadas (vídeo vigilancia, control de dispositivos móviles, controles en aeropuertos, control de basuras, control mental, educación,…..etc., etc.).

 

Motorola esta fabricando mil millones de biochips Mondex al año.


Están siendo usados otros sistemas de Smartcard en favor de éste, especialmente desde que Master Card compró una participación del 51% apostando por la compañía.

 

Podíamos pensar que, como en otras muchas áreas relacionadas con la tecnología, en España esta otra tardaría años en introducirse en nuestro país, pero una vez más nos equivocaríamos.

 

En Barcelona una conocida discoteca de mucho éxito, dirigida por  Conrad Chase,  un ciudadano norteamericano, ha sido la primera en Europa en introducir el chip subcutáneo para sus clientes VIPS y para cualquiera que quiera implantárselo. Por lo visto, esta discoteca tiene planes de expansión para nuevos clubs en Holanda y Alemania.

 

El chip se emplea hoy por hoy como monedero en estos clubs de forma que la tarjeta de crédito o débito y el cash quedarían obsoletos y erradicados por completo.

 

Como en las películas de Hollywood de corte futurista que ya empezamos a ver, el “héroe” VIP no tendría que hacer el gesto de sacar el monedero para pagar, sino que su sola presencia y una ligera pasada de mano haría que por medio de una pasarela de pago, el negocio se cobrara el total de la cuenta de su cliente.