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El hermano mayor de Ratzinger, también sacerdote, gastará 100.000 euros en la celebración

 

 

Fiesta de cumpleaños en la Capilla Sixtina a costa de los impuestos de los católicos alemanes.

 

Necesidad y hambreFiesta privada de cumpleaños en la Capilla Sixtina, arropada por la música de Mozart y pagada con el dinero de los católicos alemanes. Parece que el Vaticano es el único que no se ha escandalizado por la noticia, seguramente porque es el propio Benedicto XVI quien ha autorizado la celebración. ¿Quién podría merecer semejante honor? Ni más ni menos que el sacerdote Georg Ratzinger, hermano mayor del Sumo Pontífice.

 

Es sacerdote en la localidad alemana de Ratisbona, donde ha dirigido durante décadas el célebre coro infantil de su catedral, y en enero cumple 85 años. Su deseo era celebrarlo por todo lo alto: en la Capilla Sixtina y escuchando la Misa en do menor de Mozart interpretada en directo por músicos austriacos y alemanes. Y así se hará: Georg Ratzinger tiene la suerte de ser el hermano mayor del mismísimo Papa, quien ha autorizado la celebración.


100.000 euros
  (130.882 dólares)


Según la revista alemana Focus los costes de la ceremonia ascenderán a 100.000 euros
(130.882 dólares) que habrá que pagar a los 90 vocalistas y 37 músicos que interpretarán las piezas de Mozart. Las protestas han comenzado, sobre todo, al conocerse cómo se pagarán estos honorarios: con el dinero que los católicos alemanes, por vía fiscal, entregan voluntariamente a la Iglesia. De hecho, la Iglesia alemana se financia en un 70 por ciento a través de estos impuestos y cada diócesis administra el dinero recibido según sus intereses y necesidades.


Abusar de los impuestos


Una de las organizaciones más críticas ha sido Somos la Iglesia, que considera “innecesaria” la fiesta, además de un golpe para la reputación de la Institución por hacer este enorme gasto en un periodo de crisis económica mundial. Para Sigrid Grabmeier, portavoz de la sección alemana de la organización, “este es el ejemplo perfecto de cómo se abusa de los impuestos eclesiales”.


Como en la crisis financiera


Grabmeier comparó la situación con la crisis financiera y apuntó que “en ambos casos hay una falta de transparencia sobre cómo las autoridades gastan el dinero de sus contribuyentes”.


"Préstamo"


Ante estas críticas, el arzobispado de Ratisbona se ha visto obligado a matizar las condiciones de la fiesta. Su portavoz, Jacob Schoetz, aseguró que la entrega del dinero es “más bien un préstamo”, ya que esperan rentabilizar la ceremonia con la venta de CD y DVD del concierto, y recordó que también podrán financiarse con donaciones públicas y privadas de fieles.

 

 

Artículo de elplural.com

(29/10/2008)