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14 de Agosto 2006

 

 

 

  • ¡Ay Señor! , creo que es la primera vez que comulgo con pan y vino. Que buen vino Señor, que dulce, que fuerte, que intenso. Aún no entiendo ese misterio de convertir el pan y el vino en tu Cuerpo y en tu Sangre.

 

Es un misterio si, porque es una obra de transubstanciación que se hace en mi mundo y se plasma en el vuestro. Le doy al pan y al vino cualidades únicas, energía pura de Amor de mi costado y que revierte en aquel que con fe lo toma y con la fe en Mi, se revierte mi Amor en él.

 

No lo puedes comprender.

 

Los misterios a veces son descubiertos y otras veces siguen siendo un misterio escondido para siempre de la concepción de la mente. Si te dijera que la fe lo puede todo, créelo. La fe, María es un misterio ¿Qué hace la fe en un creyente? Lo hace todo porque lo puede todo.

 

Ten fe en Mí y encontrarás consuelo. Yo Soy el Pan de Vida que baja del cielo para retornar al cielo, pues solo lo que baja del cielo retorna a su mundo.

 

Ten fe en Mí y no desoigas mi Voz, no tengas en cuenta nada de lo que los hombres te digan, tú perdona siempre. Si caes te levantaré cuando me digas “levántame, Señor”.

 

Yo te doy y te quito, solo para atraerte más a Mí, para hacerte mía, parte de mí Ser.

 

No te angusties y saca fuerza para soportar. Todo tiene su tiempo, todo sigue un curso dentro de la vida. No desesperes y se fiel a Mí, al único al que debes fidelidad.

 

Y sobre tus escritos, no depende de ti, no son tuyos, no te pertenecen y nunca debiste jugar con su destino.

Si es A. será el y eso será si lo deseas o no porque eso está ya destinado de antemano. Ahora no te das cuenta porque lo contemplas dentro de un espacio del tiempo, más Yo veo el futuro y en el futuro tienen ya su destinatario elegido.

 

  • Mi corazón está lleno y sediento de Ti. Tú me colmas, me llenas y me abandonas. No me dejes nunca Cristo Jesús.

 

María, nunca he abandonado a ninguno de los que amo. Eres tu la que te marchas de mi lado a vivir otras experiencias que te devuelven a Mi.

 

Así como el agua abandona las nubes para vivir abrupta en la tierra, presa del lodo o correteando en la fuente, así mueves tus aguas, más el ciclo es volver a tu origen, a la nube celestial.

 

No, no te abandono, más hay experiencias sin Mi, solo para que me busques en otra casa, en otro lugar y cuando vuelves a Mi, lo haces mas entregada, mas llena y deseosa de tener mi Amor.

 

Ven, vamos a hablar del Amor de Dios por el hombre.

 

El Amor de Dios es como un manjar que no es conocido por la boca, sino por el oído. El hombre tiene el gusto en el paladar y el manjar de Dios entra en el hombre mediante el sonido.

 

La Palabra es un manjar que primero se escucha y se trocea en el cráneo, luego se asimila con el entendimiento y crece con la inteligencia.

 

El manjar de Dios es pues para el oído que penetra en el silencio y se apodera en la oscuridad de la Luz concentrada en ella, por eso el ojo y el oído son fundamentales en el Amor de Dios porque escudriñan donde no hay en apariencia; pero esa apariencia es engañosa, “lo que el ojo no ve, ni el oído  escucha”, allí donde en apariencia nada hay, se oculta todo el poder del Amor de Dios.

 

Como las fuentes y los riachuelos que mientras el ruido oculta su voz, así en medio de las bulliciosas mentes entretenidas y entregadas a los sonidos mundanos no se puede escudriñar en el sonido de la vida que se oculta en ellas.

 

Cuando existe silencio los sonidos de la vida se perciben, la vida que está por  encima de todo lo sentido y que pertenece a la gloriosa realidad del Amor de Dios.

 

Ama, ama, ama sin fisuras y recovecos. Ama con sinceridad, sin miedo. No te importe si te rechazan o te ofenden, antes que tu fueras Yo fui y para seguirme decidiste venir.

 

Ven siempre a Mí a fortalecerte. Soy la Roca. Soy el furor que aplaca al furor. Soy el Arco que se agita y se sostiene fijo.

 

  • ¡Oh!, Señor mío, mi alma está llena de tu gloria. Mírame y perdóname por mi debilidad en el amor que es solo tuyo, Padre y Señor mío.

 

Así es, María, lo que escuchaste hoy, al que elijo lo justifico y al que justifico lo glorifico porque por encima de las miserias y veleidades vuestras, mi compasión es duradera y el que pide perdón es justificado porque éste mundo es falso y engañoso, mas cuando reconocida es la  debilidad, justificada está ya.

 

Para fortalecerte en la debilidad me entrego a ti. Así como el sediento de fe busca en los libros la certidumbre, si reconoce su duda, su incertidumbre, la verdad se le entregará como el relámpago a la noche oscura.

 

Todo está escrito y está pendiente de escribir, todo es posible, todo es cierto, más solo la fe somete a la oscuridad. No te salvará la sabiduría, ni el conocimiento vestirá tu inteligencia, te salva solo y exclusivamente la fe.

 

La fe en Mi, la fe en la Luz y en la Verdad, y como todo es posible y verdadero, es a través de la fe que la Luz se hace Luz y la Vida  realidad.

 

Atravesarás con incertidumbre por el río de la Vida, mas tu fe hará que el vado por el que atravesar sea pasaje de paso.

 

La fe hará que el río se seque por donde pise tu pie, y atravesarás de una orilla a otra sin miedo a sucumbir en las aguas que arrastra.

 

Paz y Amor.